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viernes, 23 de septiembre de 2011

Lazos de Sangre. El cubo azul



No se porqué algunas imágenes de la infancia quedan grabadas a fuego en la mente sin que parezca que exista un acontecimiento importante a su alrededor que lo justifique. Yo recuerdo un cubo redondo azul claro, de esos que se utilizan para fregar, pero sin el escurridor. Muchas veces lo utilizamos cuando vamos a encalar una pared, algo que en el sur se lleva mucho, porque el diseño de las casas está más pensado para soportar el verano que el invierno, al contrario que en el norte, donde la piedra sustituye a la cal. Ambas cosas tienen encanto y funcionalidad a partes iguales.
El cubo azul en mi mente es nítido. De forma más borrosa aparece un escenario difuminado, seguramente mezcla de ficción y realidad. Existe un edificio blanco y alargado de tejas descoloridas por el sol andaluz y algunos árboles de dudosa altura y especie perdida en la nebulosa de los recuerdos. Un suelo pedregoso, inundado de hojas muertas en ocasiones, quizás un sendero tortuoso hecho a base de incontables idas y venidas de neumáticos...Puede que una verja de acceso, pero ya es aventurar demasiado. Puede que haga más de un cuarto de siglo. Y de niños, todo parece más grande.

Hay una figura más nítida aún que ese cubo azul. El cubo azul está entre sus piernas, él en una especie de taburete y dejaba caer un fruto amarillento dentro del cubo. Es mi abuelo Santiago. Mucha gente no sabe lo que es un higo chumbo, pero en Andalucía son muy comunes. Cogerlos y pelarlos es fácil. Lo difícil es no pincharse con sus espinas, pero mi abuelo cogía la fruta con sus manos y con una habilidad fascinante pelaba la fruta y la echaba al cubo azul. Una tras otra y de vez en cuando me daba uno para mi deleite, pues me encanta ese fruto dorado y dulzón. Y para mí, mi abuelo era el dueño de todo porque era el que entraba y salía en esa enorme casona blanca y me montaba en el tren y se paseaba por él y todo el mundo le saludaba. Y yo creía que era el dueño del tren, de las vías y del mundo entero.


Esa casona blanca creo que era una estación de tren de las antiguas, ese páramo pedregoso y arbolado eran las dependencias de RENFE y mi abuelo trabajaba allí. No era el dueño de nada de eso, ni de la casona, ni del tren, ni del mundo entero. No le hacía falta, pues mientras que algunas personas llenan su cubo azul de pepitas de oro, otros lo prefieren llenar de frutos dorados mientras hablan con su nieto.
Mi abuelo era y es dueño de otras cosas bastante más intangibles. Es el dueño de las reuniones familiares, porque su rostro se ilumina cuando su gente está cerca. Es el dueño del mando de la televisión y bucea siempre entre un pelota sobre un césped verde o un desierto lleno de pistoleros. Le encantan los cactus y las porterías. Es el dueño de los crucigramas en la hora de la siesta, quedándose dormido sobre aquellos cuadros blancos y negros donde ponía las letras. Las gafas semicaídas, el bolígrafo vertical entre sus dedos y un ronquido creciendo en intensidad forma parte también de mis recuerdos más lejanos. Es el dueño del cuchillo jamonero, que saca con presteza cuando estamos todos revoloteando por la casa y lo alterna con ese cuchillo con la punta curvada hacia arriba que le sirve para cortar el queso y pincharlo a la vez. Es el dueño indiscutible del dominó y de las barreras del parchís, donde se atrinchera esperando sin piedad a que pasemos alguna de nuestras fichas para devorarla con una carcajada de satisfacción.
No le hace falta una enorme casona blanca, ni un tren enorme. No le hace falta el mundo entero. Mi abuelo es dueño de gran parte de mis recuerdos.
Es una riqueza incomparable dejar esa huella en tus nietos.

lunes, 29 de agosto de 2011

El Origen del Caos

Desde que puse la primera piedra de esta Torre he estado dándole vueltas a una entrada que reflexionara sobre los orígenes de mis tendencias caóticas y a la ciencia ficción. Son cosas distintas pero entrelazadas.

Cuando yo era aún un adolescente solíamos pasar largas temporadas de verano en Jaén, donde el insufrible calor del interior andaluz nos recluía sin remedio a toda la familia en la única habitación que tenía aire acondicionado, que por aquel entonces era un lujo. Uno de estos veranos, uno de mis maestros (a mi padre siempre le ha gustado más que le llamen maestro que profesor así que para mí, mis profesores de EGB fueron mis maestros) me dejó tres libros que conformaban una Trilogía. Eran unos libros de bolsillo que no me sonaban a nada, pero que mi maestro, de matemáticas, me dijo que me gustarían. Se equivocaba. No me gustaron. Me fascinaron, me sorprendieron, y expandieron de forma automática la visión de las cosas que hasta entonces tenía. Se abría un nuevo campo para mí; el de la ciencia ficción.

Estos tres libros se conocen como la Trilogía de las Fundaciones de Isaac Asimov: Fundación, Fundación e Imperio y Segunda Fundación. La forma de escribir de Asimov hace que los conceptos de ciencia ficción que se manejan en el libro parezcan cercanos y posibles, y para alguien que no había cumplido los quince años, descubrir la capacidad que puede tener el ser humano para jugar con su imaginación fue todo un regalo.

Me interesé de tal modo por el universo futuro que había creado Asimov que me leí gran cantidad de sus relatos concebidos como una historia de la humanidad desde nuestro presente hacia el futuro. Y en esta variedad de libros fui descubriendo aspectos desconocidos de la mente humana, del comportamiento social e individual, y de que, efectivamente, la historia se repite, aunque sea a escalas distintas y con puntos de referencia diferentes.Y entre sus páginas empecé a pensar sobre el comportamiento de los seres humanos a nivel individual y a nivel colectivo. De cómo lo primero es casi impredecible y lo segundo puede ser más o menos predecible en función de ciertos parámetros y si se tuvieran en cuenta todos y cada uno de ellos, además de la interrelación entre los mismos.

A base de mucho leer y conforme he ido caminando por la vida, he ido anotando y observando que todas nuestras acciones pueden tener consecuencias imprevisibles. Si bien puedes jugar con las probabilidades y estar seguro de que si lanzo una pelota hacia arriba, volverá a caer, hay muchos aspectos de la vida tan enredados que no somos capaces de ver las distintas relaciones de causa y efecto. Caminamos rápido, analizamos a posteriori y generalmente sólo tenemos en cuenta un par de variables cuando quizás haya cientos o miles.

El hecho de que mi maestro de matemáticas me dejara esos libros hace casi veinte años quizás sea el punto de partida de que hoy estés leyendo estas líneas en la Torre del Caos. Evidentemente hay muchos afluentes por medio, ya que si no se hubiera inventado internet tampoco tendría herramientas para crear la Torre.

Y curiosamente, los ciclos se cierran, porque esa persona que me dejó los libros ahora puede leer sobre este hecho. No comenta pero se que me lee. Y lo que para él fue un hecho sin más en su vida, para mi fue algo crucial y determinante. ¿Cuantas veces habremos hecho algo en la vida de forma cotidiana que sin embargo para otra persona ha marcado un hito en su historia? ¡ Que gran invento sería un mapa de la vida de cada uno donde pudiéramos marcar estos hitos y ver donde se cruza nuestra vida!

Este verano cuando he ido a casa de mis padres a pasar unos días me he encontrado a Don Roque por la calle, tan deportista como siempre. Don Roque fue mi maestro de matemáticas. Antes llamábamos a los maestros de Don aunque fueran cercanos y luego ya es dificil quitar la costumbre. He de darle las gracias, porque, al fin y al cabo, me enseñó el camino de las matemáticas y el de la ciencia ficción.
Al fin y al cabo, contribuyó al Origen del Caos que ahora rige mi universo

sábado, 23 de julio de 2011

Les misérables

He de dar gracias a Angelical y al pequeño grupo de la Travesía Literaria. El año pasado compartí algunas estaciones aprendiendo nuevos estilos literarios y formas de expresarse. Siempre he pensado que en la diversificación está la maestría y como aficionado a la lectura en general, me sentía con la necesidad de explorar senderos distintos al de la ciencia ficción. Sumergirme en el Romanticismo fue algo inesperado para mí; la visión errónea de simples relatos excesivamente azucarados, empalagosos e idílicos quedó tambaleante al leer el Conde de Montecristo. Edgar Allan Poe siempre me había cautivado, Jane Eyre me sorprendió y La Dama de las Camelias me descolocó...entre las farragosas descripciones, entre los párrafos densos y eternos, se escondían multitud de adjetivos desconocidos, reflexiones profundas acerca de la sociedad, el ser humano o la naturaleza...

Por eso cuando nos vinimos a vivir a Madrid me dije ¿Y porque no ir a ver el musical de Los Miserables?


Pero antes decidí armarme de valor y probar con Victor Hugo. Terminé el libro media hora antes de entrar al musical. Conmocionado por la asombrosa capacidad de mezclar filosofía, historia, pasiones, dudas, temores, reflexiones, opiniones, amor y odio, paisajes idílicos y horrores indescriptibles, me senté en mi butaca y comenzó el espectáculo.


Hacer que el espectador se sumerga en una historia determinada es una obra de arte. Y de alguna manera entre Victor Hugo y estos actores-cantantes-bailarines han logrado que me sienta parte de un todo más grande. El engranaje de la historia quiso que Victor Hugo viviera en la época adecuada para ser testido de los grandes acontecimientos que marcarían el futuro de la época que vivimos. Intrincados en una enredadera social compleja, los personajes mezclan su lucha cotidiana con objetivos mucho más altruistas.


Los miserables no es una historia cualquiera. Es la historia de Jean Valjean, de Cosette, de Marius y de Javert, sí. Pero también es la historia de una lucha, de un cambio en la sociedad humana, de una rebelión contra las injusticias sociales. Los Miserables demuestra que no existe un sólo punto de inflexión en los grandes acontecimientos de la historia. Existen muchos puntos decisivos, mucho sufrimiento, mucho dolor, mucha pasión, mucha dedicación para cambiar las cosas. Pero sobretodo es necesario actuar unidos. Quizás Napoleón pudo cambiar su tiempo durante un par de décadas. Pero a su muerte, el río salva el escollo y vuelve a su cauce normal. Hacen falta muchos escollos, unidos, convencidos, resistentes para finalmente desviar el camino. La Revolución Francesa no sólo fue en 1789. Duró al menos 7 décadas, en el que el viejo orden se resiste a morir y la nueva sangre lucha por emerger de las profundidades...

Y en medio de esta madeja histórica, se habla de la miseria y de la grandeza humana, a partes iguales. Tan miserable puede ser el rico que desprecia a los que no tienen nada como el que no tiene nada y sobrevive engañando a los que son tan desgraciados como él. Tan grande es el que lucha por un futuro mejor a costa de su propia vida como el que dedica su vida a redimir sus errores del pasado.
Victor Hugo escribió hace casi 150 años una obra que aún hoy dia se considera una defensa a los oprimidos de la historia pasada, presente y futura. Siglo y medio después, su historia ahora no sólo es leída sino también cantada. Afortunadamente, no ha sido olvidada.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Una heredera para la Torre...

Esta entrada se escribe sin pensar, sin premeditar. Son de aquellas cosas que necesitas escribir y sin mas dilación te pones frente al portátil aunque te hayas levantado a las seis de la mañana y lleves desde hace tres horas deseando dormir. Hay veces que el cerebro se despeja, el alma se ensancha, el espíritu se inspira y el cuerpo te exige soltar sentimientos, ideas fugaces que en breve se irán y recuerdos mezclados con esperanza...

Mi prima Irene ha ganado un concurso de relatos cortos. Mi prima Irene nació en el 97, es de la generación donde el ordenador es un electrodoméstico más de la casa, de los coches con aire acondicionado incorporado, de las nuevas leyes de enseñanza que intentan proteger al niño del presente pero no se preocupan por la persona del futuro, de los videojuegos, de las redes sociales y de la ropa de marca. De una generación que se rodea de una sociedad que sobreprotege a los niños sin dejarlos formarse para el futuro, como el que abraza muy fuerte sin pensar que puedes asfixiar.

Quizás sea algo muy simple para armar tanto revuelo en la Torre del Caos, pero ya sabéis como funciona esto; pequeñas olas se convierten en maremotos, y desde mi impresión generalizada y quizás injusta de que las generaciones que nos siguen a veces pierden la perspectiva de lo que son sus deberes y exijen un mundo con todos sus derechos, a veces surge un ejemplo vivo que me pilla desprevenido y me hace tener esperanza.

Un relato corto para los que aquí me leéis es algo sencillo pero no por ello simple; para alguien que no ha llegado a los quince significa haber dedicado tiempo a tener algo que decir, a pensar, a reflexionar, a sentir y a plasmarlo en un papel. Significa madurez. Y es que en mi prima Irene se han mezclado dos ingredientes que a mi juicio son fundamentales para el desarrollo de una persona; por un lado, la materia prima (nunca mejor dicho lo de prima), una niña desde siempre respetuosa a la par que inquieta por conocer el mundo, que en las reuniones familiares observa como hablan los mayores sin abrir la boca, absorbiendo palabras, ideas, gestos, movimientos, procesando datos a una velocidad de vértigo, pasando desapercibida pero tejiendo sus conceptos de la vida con ladrillos de uno y otro, colocándolos con intuición y uniéndolos con el ansia de conocimientos. Por otro lado su entorno familiar, el apoyo de unos padres que se vuelcan en instaurar unos valores en decadencia en nuestra sociedad; el de intentar dar lo mejor de uno mismo sin necesidad de avasallar al compañero. Lo que me llena de orgullo no es saber que las notas que sacas en clase son excepcionales; eso es una derivada lógica de tu forma de ser y de tu constancia, entrega y ganas de aprender.Lo que realmente me enorgullece es que tus compañeros te respetan porque eres una buena amiga, les ayudas en clase y te ofreces a explicarles cosas, sin esperar nada a cambio. Hay gente que busca toda la vida ser un líder. Otra personas son líderes sin pretenderlo, sin hostigar, sin avasallar y sin atropellar. Son líderes naturales. No hace falta dirigir un pais para ser un líder; esos suelen ser líderes de quita y pon, de papel en la mayoría, que cuando llueve quedan arrugados y marchitos.

En la vida quizás a veces saques buenas o malas notas en los exámenes. Pero lo que realmente hace de tí una persona íntegra es la forma en la que tratas a los demás y ser consecuente con tus principios. Las notas son buenas para intentar conseguir lo que quieres a nivel académico y laboral. Pero son tus relaciones personales las que te harán triunfar en la vida y ser feliz. Y estoy seguro de que lo serás.

Con el tiempo comprenderás la suerte que has tenido en la vida al tocarte unos padres como los tuyos. Pocas cosas hay en la vida tan dependientes de la suerte como el lugar de nacimiento y la familia que te toca; eso no lo eliges tú, eso es puro azar, y tu te has llevado el gordo de navidad, la bonoloto, el euromillón y el cuponazo de la Once. Sin ellos serías como el buen metal dejado en las manos de un mal herrero, tendrías la materia, el potencial, pero no llegaría a desarrollarse. Serías una semilla de un árbol enorme al que no plantarían en la tierra adecuada.

Enhorabuena por tu premio, Irene, espero que cuando esta Torre decaiga y las almenas se agrieten por el paso del tiempo, la desidia o la falta de ideas, nuevos aires rejuvencedores la hagan resurgir de sus cenizas cual ave fénix.

Sigue aprendiendo. Yo te llevo veinte años de ventaja y sigo aprendiendo. No se acaba nunca. Y eso es lo más maravilloso.

jueves, 7 de abril de 2011

Lazos de acero I.











Escuchar a Loquillo y los Trogloditas es para mí sinónimo de recordar viejos tiempos con nostalgia y alegría. Nostalgia de aquellos años de adolescencia y juventud con pocas preocupaciones y muchas ilusiones. Alegría al recordar que tuve una suerte enorme de encontrarme con una serie de personas que acabaron marcando mi vida para siempre y a los que le debo parte de lo que soy actualmente. Han aumentado las preocupaciones con los años. Pero no me ha mermado la ilusión, quizás porque supe distribuirla y compartirla con amigos de aquellos que jamás abandonan tu camino.

Quiero comenzar una serie de capítulos hablando de mis amigos de la infancia, que fueron los de la adolescencia, los de la juventud, y siguen siendo pasada la treintena. Más de un cuarto de siglo contemplan nuestras andanzas.


Escuchar a Loquillo es ver a mi amigo Francis. El no es feo ni excesivamente formal, pero si bastante fuerte. Describir a Francis es hacerle perder personalidad; es de aquellas personas que hay que conocer para poder comprender su capacidad de atraer a la gente. Quizás con la primera impresión parezca algo tímido y de pocas palabras, impresión se borra en cuanto le rodea un grupo con el que se siente agusto, porque irremediablemente se vuelve el centro de la reunión. No porque lo pretenda, ni le guste acapararla. Es algo natural, innato. Hay personas que buscan ser el centro de atención. Otras simplemente lo son por naturaleza, por afinidad con el entorno, por su forma de hablar, de explicar, de convencer, de mirarte o de hacerte sentir. Si tuviera que elegir una palabra creo que eligiría despreocupación. Con Francis siento despreocupación de los problemas diarios, se me tornan superfluos e insignificantes.


Yo llegué a Estepona con casi siete años, llorando por haber dejado atrás a mis amigos y a todo lo que conocía hasta entonces.Si hubiera podido ver la película de lo que sería mi vida en el futuro, hubiera comprendido que el irme a vivir a ese pueblo de la costa malagueña fue un guiño del destino. Yo no sería Yandros si no hubiera vivido tantos años allí. Yo no sería Yandros si mis amigos no hubieran irrumpido en mi camino.Yo no sería Yandros si no hubiera tenido los maestros que he tenido, los padres que la vida me ha regalado, la familia que me ha querido, la Señora del Caos que he conquistado...

Y yo no sería Yandros si no hubiera conocido a Francis.

Siempre he sabido que puedo contar con él, como dice la canción. La sabía antes de terminar la EGB despues de siete años en la misma clase, antes de terminar el Bachillerato, de los viernes de futbolines, de las risas en las clases de inglés de la Casa de la Cultura, antes del viaje a Hernan-Valle, antes de la Sauceda, de las tardes de canciones de Sol Negro donde el ponía música a mis letras a ritmo de guitarra, antes de irme fuera de Estepona a estudiar. Lo he sabido siempre que vuelvo a encontrarme con él, en las barbacoas que celebramos en su casa y siempre que volvemos a recordar, una y otra vez, anécdotas de mas de un cuarto de siglo de historia, para desesperación de nuestras sufridas esposas que han de escuchar la misma retahíla una y otra vez cuando nos juntamos los amigos.



Pero una historia contada por Francis, una, dos, tres y cuatrocientas cincuenta y siete veces, nunca es la misma historia. Siempre hay algún gesto, alguna palabra, algún recuerdo adicional que todos esperamos. Y nunca defrauda. Ni contando historias ni como amigo.





domingo, 24 de octubre de 2010

Cruce de Caminos...

En numerosas ocasiones os he hablado de la vida como un conjunto de senderos que se entrecruzan y donde nos sometemos a continuas decisiones sobre el camino que hemos de tomar. Conforme nos adentramos en la sociedad en la que vivimos y formamos cada vez más parte de su maquinaria imparable, estas decisiones están cada vez más acotadas y dirigidas. Es complicado salirse de la marea que nos arrastra en el día a día, a duras penas sacamos la cabeza de lo cotidiano y buscamos la aleatoriedad, lo imprevisible, lo diferente o lo extraño para convencernos a nosotros mismos que marcamos el ritmo de nuestras vidas y que no es la inercia del mundo en el que vivimos la que acompasa la cadencia de nuestros pasos.
Hace quince años yo era un adolescente con multitud de senderos por elegir y muchas cosas por aprender. Hace quince años el destino me regaló un mes para que descubriera aspectos de la vida que me eran desconocidos, para que abriera mi mente y mis sentidos y explorara los pequeños alicientes de lo impredecible.
Hace quince años, en una beca de un mes a Inglaterra conocí a gente que marcaron un antes y un después en mi formación como persona.
Hay personas que están presentes toda tu vida y por lo tanto marcan tu existencia para siempre. Son la familia, los amigos de siempre, la persona con la que compartes tu vida y pocos más. Luego hay personas que han aparecido en algún momento puntual de tu vida y sientes que tuvieron un efecto decisivo en tu forma de ser, de pensar, o de entender la vida. Algún profesor, algún familiar menos cercano, algún amigo que marcó una época…En mi caso, estas apariciones puntuales fueron dos veranos en Inglaterra en los que no existía Internet, ni sms, ni facebook, ni ningún artilugio para facilitar la comunicación. Estudiantes de todos los rincones de España que sólo teníamos en común las buenas notas y el temor escondido a lo que nos pudiera deparar el futuro. Clases matutinas entre bromas, tardes de actividades sin parar y noches de charlas infinitas sin ningún objetivo en concreto. Tan sólo compartir. Compartir risas en un país extraño, compartir anécdotas diarias para pasar el tiempo, y sentir que formas parte de un grupo en el que cada uno es importante sin ser imprescindible.
La fuerza de un grupo es netamente superior a la suma de sus individuos. Diez personas son mucho más que la suma de cada uno de ellos. Pero como contrapartida, la fuerza del grupo sólo se activa si hay la cantidad de ilusión necesaria para llevar los proyectos hacia delante. Hace cinco años una persona de este grupo removió tierra, mar y aire para encontrar la forma de volver a reunirnos a todos y revivir aquellas experiencias del verano del 95. Después, cada año, ha supuesto un ligero esfuerzo para no volver a caer en lo cotidiano y en la desidia y volver a juntar a ese pequeño grupo y avivar los recuerdos para que no se tornen amarillentos y decadentes en nuestro álbum de la vida particular.
Este fin de semana ha sido la primera vez que he podido asistir a un reencuentro de aquel grupo de Cheltenham del año 1995. Quince años después, los caminos vuelven a cruzarse. La primera vez el destino nos dirigió a todos hacia ese cruce. Ahora somos nosotros los que forzamos al destino a juntar nuestros senderos. Porque hay una ilusión que mueve esa fuerza. Porque alguien puso esa ilusión en marcha y no se dejó caer en la desidia. En nombre de todos, gracias Leles.
Siempre he pensado que los momentos son para disfrutarlos y no perderse en la melancolía. Me hubiera gustado deciros a cada uno de vosotros lo bien que lo pasé aquel verano, lo mucho que me ayudó a crecer como persona, a reforzar mi autoestima, a sentirme parte de un organismo mayor, a creer en el colectivo y a comprobar que dentro de esta sociedad de ritmo imparable que nos asfixia, a veces hay que separar lo urgente de lo importante. Pero no era el momento. Sólo quería volver a reír y a dejar que los recuerdos de antaño volvieran a recuperar su color original. Así que aprovecho ahora, en el tiempo de reflexión, para deciros que me ha alegrado mucho comprobar que si bien la vida nos ha ido llevando por caminos diferentes, hemos buscado los atajos necesarios para viajar en el tiempo y volver a reír como antaño.
Hace quince años todos nos despedimos con la sensación de que no volveríamos a vernos nunca. Ayer me despedí con la sensación de que cuando las cosas se hacen con optimismo e ilusión, el ser humano, el grupo, el colectivo, es invencible.
Un abrazo a todos, me ha encantado volver a veros.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Y van tres


No hay dos sin tres. Y aquí estamos con más de mil días a nuestras espaldas, con buenos y malos momentos, pero juntos al fin y al cabo.
El futuro, como siempre, es incierto, pero menos temible si tu estás a mi lado. Día a día me demuestras que puedo contar contigo. Eso es lo más maravilloso que le puede ocurrir a una persona, saber que renunciarías a muchas cosas por seguir a mi lado.
Cuando nos casamos aquel hermoso día de Septiembre de hace tres años, rodeados de la gente que queremos me hubiera encantado manipular el tiempo para atrapar las agujas en aquella burbuja de felicidad sin límites. Sé que no te gustan los cambios bruscos porque temes perder la esencia de las cosas que tienes ahora y no poder recuperarlas. Yo por mi parte considero que todo cambio bien aprovechado es una evolución constante, una superación y aquí tienes un ejemplo, porque aquel día fue maravilloso e inolvidable, pero hoy te quiero más que ese día y seguramente mañana más que hoy.
Lo fácil sería decir que aquel día fue el más feliz de mi vida. Pero no es así.
Cada día me levanto y te veo a mi lado.
Cada día es el día más feliz de mi vida.
Feliz aniversario, mi señora del Caos

lunes, 26 de julio de 2010

Susurros del pasado

Nunca volví a tener amigos como los que tuve cuando tenía doce años. Quizás al madurar es más complicado amoldar a tu carácter las nuevas personalidades que se agolpan en la entrada de tu vida. Quizás la amistad forjada al mismo tiempo que tu personalidad funda las almas en una sincronía indisoluble. Y con el tiempo, penetrar en la coraza endurecida por la experiencia se haga más y más difícil.
Sin la asfixiante necesidad del día a día que ahora marca nuestro ritmo, la infancia y la adolescencia tienen su propio tic tac. Un horizonte lejano indefinido no es suficiente para conformar una meta visible. En ese caminar hacia el futuro, pasábamos los inviernos suaves y húmedos de las zonas de costa esperando los quince minutos de recreo para volver a reír. Dos recreos de quince minutos, dos paréntesis a los libros para seguir forjando una amistad regada de millones de instantes fugaces pero intensos. Y en ese destino incierto que nos aguardaba, llenábamos los días de verano de partidos de fútbol, de arena ardiente y mar salada, de risas al viento, de amistad sin límites ni condiciones.
Con el paso de las décadas, la neblina del pasado oscurece los detalles y tan sólo deja entrever las formas de lo que fue nuestra vida. Gracias a mis amigos, a los de toda la vida, mi neblina me sonríe y me susurra que soy un tipo con suerte.


Dedicado a Francis, Rubén, Iván, Juan, Sonia, Blanqui y Miguel

martes, 15 de junio de 2010

BAFANA BAFANA


Hoy os contaré una pequeña Historia. Muy resumida para no aburrir a nadie.
Hace unos 60 años había un país que había sido colonizado y en el que el Partido en el poder instauró una serie de normas, de las cuales las principales eran:

Derecho al voto, reservado únicamente para los blancos,
Sólo los blancos podían viajar libremente por el país,
Era legal que un blanco ganara más que un negro por el mismo trabajo,
Los negros debían vivir en zonas alejadas de los blancos,
Los negros debían estudiar en escuelas separadas de los blancos, y su educación debía ser limitada.


Durante más de 40 años la opresión sobre la población negra provocó la indignación de gran parte del mundo. A principios de los 90 comenzó el desmantelamiento del Apartheid, que así se llamaba este movimiento racista y opresor, con la llegada al poder de un hombre que había permanecido 27 años encarcelado por su lucha contra la injusticia racial que vivían sus compatriotas. Este hombre, nacido en una humilde aldea de 300 habitantes, condenado a cadena perpetua y a trabajos forzados por enfrentarse al régimen del apartheid, se convirtió en una figura mundial y un símbolo universal de la lucha por la libertad, desde el silencio de su celda de tres metros cuadrados. Este hombre es Nelson Mandela.
La llegada al poder de Mandela hizo temblar a los blancos y clamar venganza a los negros. Todos pensaban que Mandela erradicaría de un plumazo todo símbolo relacionado con el apartheid. No fue así. Mandela dió una lección de humanidad y perdón, y navegó un barco zozobrante entre dos aguas que se odiaban hasta una cala pacífica y de oleaje moderado. Un ejemplo de ello es el Campeonato de Rugby de 1995.
El rugby era un símbolo de la opresión blanca. Los negros detestaban el rugby, los colores, el himno, pues todo le recordaban a un pasado infernal. Pero Mandela quiso utilizar el rugby para unir al pueblo. Habló con el capitán del equipo, le convenció para que todos los jugadores de la selección, blancos, aprendieran el himno zulú, un himno que los negros cantaban en sus manifestaciones contra los blancos.
Durante el Mundial de Rugby, los blancos celebraban sus victorias con alegría mientras que los negros sólo sentían indiferencia. Partido a partido, el pueblo se fue uniendo en la marea de emociones que sólo el deporte sabe unir. Los blancos cantaban el himno negro. Los jugadores aceptaron su compromiso con Mandela y se acercaron a la población negra.
En las semifinales, Sudáfrica derrotó a Francia en un agónico 19-15. El pueblo sudafricano empezaba a estar unido en una sola voz, en un solo sentimiento. En la otra semifinal, el rodillo neozelandés aplastaba a un tremendo equipo inglés. Una de las mejores selecciones de la historia, Nueva Zelanda, con Jonah Lomu, el mejor jugador de la historia del rugby a la cabeza, esperaba a los anfitriones en la final. No había posibilidad alguna para Sudáfrica. Ya era un premio haber llegado a la final.
El día de la final, Mandela bajó al campo antes del partido para saludar a sus jugadores. Con la camiseta de la selección, con el símbolo absoluto del apartheid, con el número del capitán a la espalda. Un silencio sepulcral ante tal contraste inundó el estadio. Hasta que 72.000 personas empezaron a corear al unísono "Nelson, Nelson". El 95% blancos. La libertad había triunfado sobre la opresión sin tener que recurrir a la venganza.
Los Springboks, como se conoce a la selección de rugby de sudáfrica, fueron llevados en volandas por un país enloquecido con ellos, fueron empujados por una sola voz, un solo clamor. El de la libertad. Consiguieron forzar la prórroga. A falta de 7 minutos, los Sprinboks perdían 9-12. Y como David a Goliat, en el último suspiro vencieron a la todopoderosa Nueva Zelanda por 15-12.
Mandela entregó la copa del Mundo al capitán de la selección. Mandela le agradeció lo que había hecho por el pais. El capitán Pienaar le contestó: "Eso no es nada comparado con lo que ha hecho usted por este país". Ese día blancos y negros festejaron juntos un único acontecimiento.
Por eso, excluyendo a la Roja, porque contra el corazón no se puede luchar, permitidme que cante los goles de los anfitriones. No creo que se repita la historia de este mundial, no creo ni siquiera que pasen de la fase previa, pero si así fuera, gritaré Bafana Bafana junto a ellos hasta que se enfrenten a nuestra Roja.
Por lo que la historia les ha hecho sufrir. Por la igualdad. Por la libertad


Por Nelson Mandela


¡¡¡¡¡BAFANA BAFANA!!!!!

lunes, 4 de enero de 2010

Un año en la Torre

Hace un año cogí una piedra. Era dura y compacta y la coloqué en el suelo. La observé. Me gustaba esa piedra, ese gris oscuro, ese tacto rasposo y frío, ese aspecto desgastado por el paso del tiempo. Había muchas piedras similares diseminadas por esta extraña dimensión, la dimensión formada por mis recuerdos, mis experiencias, mis inquietudes, mis esperanzas, mis visiones y mis ideas. Eran similares pero distintas entre sí. Algunas tenían cantos redondeados, lisos y suaves, fruto de los recuerdos más agradables. Otras eran de aristas vivas y cortantes. Algunas nuevas se apoyaban en otras antiguas. Otras estaban en grupo, algunas aisladas. No parecía haber orden ni concierto en la disposición geométrica de las piedras, pero intuía que alguna ecuación misteriosa relacionaba todas y cada una de esas piedras. Debe existir una lógica desconocida para mí, que no por ser desconocida ha de dejar de ser lógica.
Comencé a juntar esas piedras, a formar una base circular. Había nacido la Torre del Caos, en un intento de ordenar esas piedras y formar una Torre que diera sentido a unos elementos a primera vista independientes entre sí, caprichosamente distribuidos.
Así es la Torre, un intento de ordenar esas piedras tan diferentes que son mis pensamientos. Un Orden hecho a base de elementos caóticos, dispersos. Así somos las personas, un conjunto de ideas, pensamientos, sentimientos, experiencias que nos van formando continuamente. Cada acción, cada idea tiene un porqué. La mayoría de las veces ese porqué está oculto, pero eso no quiere decir que no exista. A veces ese porqué está compuesto por una pequeña proporción de azar, un elemento esquivo de nuestro universo que se empeña en permanecer oculto. ¿Es el azar "predecible", pero desconocido a nuestro entendimiento, o es una necesidad de nuestro universo, imprescindible para dar una vía de escape a una cuadrícula perfecta? ¿No es irónico que la vida misma vaya en contradicción con la mismísima Segunda Ley de la Termodinámica, aquella que manifiesta que todo sistema tiende al desorden? La vida es entropía negativa, exige un consumo de energía desorbitado. La vida es una equivocación. Una equivocación maravillosa.
Me asombran los misterios de esa equivocación. Y me alegro de llevar un año plasmando ese asombro en otra dimensión extraña, compartiéndola con todos vosotros.
Quiero seguir explorando estas piedras, formando esta inusual Torre que asume la necesidad de un orden subyacente, pero que trata de no olvidar que somos partículas caóticas.
Un abrazo a todos y feliz 2010.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Concierto de Fito

El fin de semana pasado el Caos se fue de concierto. Un concierto con un telonero de excepción, porque La Cabra Mecánica hizo un barrido de lujo por sus letras de aspecto cómico bajo las que subyacen verdades como puños, unas verdades que suenan mejor si es con la voz desgarrada del "Lichis".
Fito ha sabido entender desde el principio que un concierto es algo más que un listado de canciones por cantar. Los juegos de luces, imágenes y efectos especiales, la complicidad con sus compañeros de escenario y la forma de arengar al público siempre entregado, son una muestra de que un concierto empieza por la base, que son las letras y acordes que a todos los que nos gusta su música nos entusiasman; pero jugar con la música, el ambiente, los colores, los instrumentos y las imágenes es lograr que la música te envuelva, te capture y te eleve hasta hacer creer que se encuentra dentro de tí. Correr por el escenario para llenar de espítiru un espacio tan grande con un cuerpo tan pequeño es algo que se le da muy bien. Y su público se lo agradecemos. Sabe que un artista no es nadie sin su público, muchos se quedan solos en la cumbre. Y por eso recuerda una y otra vez que él es un pequeño hombre de Bilbao para el que la música es su vida, y compartirla con los demás, es un regalo, no una obligación.
Ocho mil personas vibramos el sábado con un repertorio que no olvidaba a ninguno de sus discos, incluso tuvo tiempo de cantar alguna viaja canción de Platero y Tu y de cantar a dúo con Lichis, expresándole su admiración y respeto.
Y es que no es más grande aquel que mira a los demás por encima del hombro, sino el que hace a los demás sentirse grandes.
Grande, Fito.






lunes, 7 de septiembre de 2009

Aniversario 1ª parte


Tal día como hoy nos casamos. Legalmente. Creímos que sería un acto descafeinado y protocolario y sin embargo se convirtió en un sueño entrañable que sería el anticipo del día siguiente, el preludio de una fiesta llena de sentimientos.
Te ví asomar por la esquina de la calle mientras te esperaba en la puerta, con aquel vestido granate y unas calas en tus brazos y se me paró el mundo. Siempre me has resultado la mujer más guapa del mundo, pero aquel día, sin ni siquiera estar vestida de novia, ví como el sol se ocultaba tras una nube, al sentirse avergonzado de no ser capaz de brillar más que tú. La palabra para describirte es radiante. Todos dejaron de existir a mi alrededor mientras la realidad giraba en torno a mí como una carrusel vertiginoso de admiración y fortuna. Sí, me sentí afortunado y feliz. Si tuviera que definir la felicidad de la que ya sabes que opino que se compone de instantes fugaces que debemos aprovechar, eligiría ese momento. Ese eterno instante en el que me sonreístes y me dí cuenta como si de una revelación se tratara, de que realmente tuve que ser muy bueno en una vida anterior para que en ésta me encontrara con alguien como tú.
La bondad es tu mejor virtud. La sencillez tu mejor arma. Algunos confunden la sencillez con la simpleza. Se equivocan. Se puede ser muy complejo y sencillo a la vez. El número aúreo es sencillo y se expresa con una simple ecuación. Pero también es el reflejo de la perfección máxima de la naturaleza, una complejidad difícil de entender para nuestra mente imperfecta.
Hoy hace dos años de aquel instante de felicidad perpetua y sigo recordándolo así; radiante. Muchos definen los aniversarios como una fecha especial. Yo lo defino como una fecha simbólica, como un día para echar la vista atrás y ver desde dónde vienen nuestras huellas, desde cuándo caminamos juntos.
Pero especial para mí es cada día que comparto contigo.
Feliz aniversario (1ª parte), mi Señora del Caos.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Todas las mañanas del mundo...



Todas las mañanas del mundo, con sus amaneceres de esperanza y renovación, no bastarían para borrar tu recuerdo si no estuvieras junto a mí.

Todas las mañanas de lo que queda por vivir serían grises, sin brillo ni relieve; serían como una explosión de color para un ciego, como el ruido de un trueno para un sordo, como una tabla de salvación para aquel que ya ha decidido ahogarse en el mar de la desesperanza.

Todas las mañanas del futuro no podrían traer de vuelta mi alma, prisionera entonces de la tristeza y el dolor.

Todas las mañanas de risas y sol entrando por la ventana quedarían olvidadas para siempre en el fondo del baúl de un pasado irrepetible, de un baúl con candados eternos, con llaves jamás fabricadas.

Sin tí, todas las mañanas del mundo no serían suficientes para resucitar mi maltrecho corazón.

Sin tí, todas las mañanas del mundo serían el continuo principio del ocaso.




domingo, 9 de agosto de 2009

Antes de que cuente diez...

Has vuelto, lo he leído en Cristalia. No sé que tiene el ritmo de tu música que me impulsa a escribir, me obliga a recordar el pasado, me hace disfrutar del presente y me hace sonreir al futuro.

Aún recuerdo aquel verano de 1998 cuando en un concierto de Extremoduro saliste a presentar tu primer disco, A puerta cerrada, lanzando tu primer disco de una nueva etapa tras una larga trayectoria en Platero y Tu. Habías cerrado un círculo, como diría el Capitán Clostridium, y empezaste uno nuevo, aún abierto. Me sacudió la sencillez cautivadora de "Rojitas las orejas", la fuerza de "Mirando al cielo" o la metáfora continua de "Trozos de cristal". Entonces fui a tu primer concierto y no había más de cien personas.

Desde entonces has dado vida a Los sueños locos, aquellos que a veces no mencionamos por miedo a que no se cunplan jamás, y no defraudaste.Luego marcaste distancia en "Lo más lejos, a tu lado" , irrumpiendo con fuerza tras dos años de aquellos sueños locos y diste un nuevo giro en "Por la boca vive el pez".

Ahora vuelves con "Antes de que cuente diez". Y de nuevo sé, que este invierno tendré concierto. Porque tus letras incitan a reflexionar a la par que a gritar, a bailar a la par que a meditar, y es en esa aparante contradicción donde me siento agusto, porque quiero seguir coleccionando frases de tus canciones como "No siempre lo urgente es lo importante" o "Entre los extremos hay mucho más espacio".

Y en mi recuerdo siempre esa carátula negra de tu primer disco, cuando todo nació de las canciones inconclusas tocadas por unos amigos sin otro motivo que pasarlo bien. Seguro que no pensabas en llenar estadios. Por eso has crecido, porque "pasito a pasito has guardado el equilibrio".

Nos vemos en el concierto Fito.

sábado, 1 de agosto de 2009

The Boss


Sólo el Jefe se atreve a dar un concierto de tres horas seguidas bajo el calor sevillano sin parar de correr y saltar por el escenario. Admito que nunca he sido un gran fan de Bruce, aunque tengo algunas de sus canciones entre mis preferidas, más por desconocimiento de sus trabajos que porque no me gustaran. Pero, como dice mi mujer, es una verdadera banda de Rock. Sin matices. Un jefe puede ser jefe de muchas formas, pero sólo consiguiendo el respeto de los suyos será un verdadero jefe. No se hace un jefe por linaje, por miedo o por imposición. Se hace desde la humildad y el saber valorar el esfuerzo y el trabajo de la gente que te sustenta como jefe.
Bruce comenzó tocando "Sevilla tiene un color especial" con el acordeón, y así se ganó al público desde el primer minuto. Tres horas de música hicieron temblar el cielo de Sevilla, orgulloso de que una de sus estrellas hubiera bajado a la Tierra a rociarnos con su esencia. Y nos olvidamos de los cuarenta grados del día para refugiarnos en los mil grados de la noche. Un gesto tan simple como coger a un niño en brazos y pedirle algo de la bolsa que estaba comiendo terminó de rendir a su público, porque un Jefe tiene que llegar dentro de tí, tiene que ser real, tiene que ser humano y no acabar endiosándose y mirar desde arriba al público que lo ha creado. Por eso Bruce bajaba constantemente a sentir el calor de la gente, los animaba, los saludaba, recogía sus pancartas y los jaleaba continuamente para que nada enfriara esta ya de por sí calurosa noche veraniega.
Al salir del concierto caminamos por la Avenida Torneo, al frescor del Guadalquivir, imaginando los ajetreos comerciales del glorioso siglo XVI para perdernos definitivamente por el barrio de Santa Cruz. Sevilla tiene un color especial. Pero además esa noche del 28 de Julio Sevilla brilló con luz propia, porque una estrella inmensa bajó a inundarla de magia.

martes, 21 de julio de 2009

Cuatro décadas



Unos dicen que jamás te conquistaron, que permaneces inexpugnable en tu eterno ciclo alrededor de tu amado. Quizás sea un intento desesperado por mantener tu halo de misterio, tu influjo nocturno, tus secretos al otro lado de la cara que nos muestras.
Yo creo que si que hemos llegado a tí, aunque quizás no de la forma que nos quisieron vender. Quizás no fue tan romántico o tan especial y se toparon con tu cara gris y desolada salpicada por los vestigios pasados de la que no tiene escudo que la proteja, y decidieron maquillarte como a las estrellas de la televisión.

Y cuarenta años después, mientras seguimos discutiendo sobre si fuimos capaces de tanto, tú nos sigues sonriendo cada noche, impertérrita, indiferente, sabiendo que te debemos mucho.

sábado, 4 de julio de 2009

Adiós a un genio


Flotaba en el aire, lejos de todos, mientras la muchedumbre le aclamaba asombrada de su poder.
Una aureola de magnificencia le iluminaba, majestuoso, como el halcón que sobrevuela las montañas, a la vista de todos, al alcance de nadie.
Se me quedó en la retina su movimiento lento caminando hacia atrás, su giro rotacional para terminar guardando el equilibrio sobre sí mismo. Se me quedó en la memoria su pasión al pronunciar sus propias letras, la fuerza que más tarde le iría abandonando lentamente. Se me quedó grabado a fuego en la mente la forma en que detenía el tiempo a su antojo para acelerarlo después.
Se me quedó en el alma la imagen de un genio que quizás no supo quedarse en lo más alto y comenzó a bajar por el otro lado de la ladera, pronunciada y sin vuelta atrás.

El resto se me borró de la memoria. El alma solo entiende de la perfección.





domingo, 26 de abril de 2009

Yo he robado el mes de Abril

El mes de Abril te vió nacer este día.
Yo no estaba allí, aún no había llegado.
Entre el viento y las flores, alegría,
la buena nueva de un ángel amado.
Cada año el mes de Abril cabalga,
entre lluvias y soles, entre invierno y verano
y lentamente te trajo hacia mi alma
y ahora tu sonrisa, duerme a mi lado...

¡Feliz cumpleaños mi Señora del Caos!
Gracias por apoyarme en cada uno de mis proyectos, como este blog, por iluminar mis ilusiones y hacerlas más grandes.
¡Gracias al mes de Abril, por traerte tal día como hoy del año setentaytantos!

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