Después de ver 2012, que me dejó totalmente decepcionado conmigo mismo por confiar en una película americana sobre desastres naturales y que ni siquiera tuve ganas de plasmar en el blog, Avatar ha sido una bocanada de aire fresco en este mundo de producciones atropelladas y sin gusto ninguno.
No negaré que el guión de la película no tiene nada de original; un pueblo oprimido, una defensa imposible, un malvado enemigo despiadado y sin escrúpulos...todo esto está muy visto en el cine, y sin embargo la película me ha parecido soberbia a la par que esperanzadora. Y es que a veces a los guiones les falta el aliño, el complemento. Ensaladas hay muchas pero unas están mejor que otras.
Las 3D es algo que en mi otro blog de Crónicas del Futuro ya podéis vislumbrar; están a la vuelta de la esquina y no le doy ni cinco años a que empiecen a instalarse en los hogares españoles las televisiones con 3D, desbancando a las pantallas LED que irrumpen con fuerza en el mercado. Nada dura mucho en estos tiempos.
Pero el punto fuerte de esta película (y a partir de aquí el que no la haya visto que deje de leer) no son sólo estos aderezos, sino la sensación de que pertenecer a algo más grande que nosotros mismos y nuestro ego imparable. En más de una ocasión he hablado en la Torre del concepto de Gaia, de la sensación de una conexión entre lo vivo, la naturaleza, el universo, algo muy por encima aún de nuestro entendimiento y de lo que nos alejamos cada vez más en nuestra loca carrera hacia un futuro incierto. En Pandora, Gaia es Eyhwa y la conciencia de pertenecer a un ente superior permite adquirir un respeto por la vida que sólo se puede alcanzar si sentimos que formamos parte de un todo.
Me impresionaron las 3 dimensiones, el colorido de Pandora, la biodiversidad de esa luna lejana, el enfrentamiento de dos formas de vida tan dispares... pero lo que realmente me atrapó de Avatar es la idea de un estado superior de la consciencia; una bofetada al egocentrismo humano, una vuelta de tuerca darwiniana, una base de datos sobre la vida a disposición de los seres que lo forman...y la posibilidad de que la vida sea mucho más compleja de lo que intuimos y a la vez más simple de lo que imaginamos.
Y creo que la mayoría de la gente cuando vea la película, querría ser mucho más azul...