
La foto del perfil tiene un porqué. Esta imagen que veis a la izquierda es la escultura principal del Parque Gustav Vigeland, en Oslo. En internet podréis encontrar fotos desde diferentes puntos de vista, pero pongo esta porque la sacamos nosotros en nuestra luna de miel y así nadie se quejará por derechos de autor.
El Parque Vigeland es de una belleza apabullante. No, no pondré fotos del resto de esculturas porque os recomiendo ir a verlo en persona. Yo no soy un entendido en arte, ni siquiera aficionado, vamos que no tengo ni pajotera idea. Sin embargo este parque te inspira por sí solo. Vigeland hacía esculturas sobre la vida, y así podemos encontrar estatuas de las personas en diferentes estados de la vida y sus relaciones con los demás. Padres y niños jugando o discutiendo, niños jugando entre sí, ancianos con nietos, parejas peleándose, parejas amándose (algunas estatuas se ven al pie del monolito y cada una tiene un significado especial).
Particularmente me gustó una serie de esculturas que formaban un bucle, un círculo cerrado que llamaría nuestro amigo Clostridium, aunque estaban dispuestas en una plaza cuadrangular. En ellas se representa la vida de una persona y un árbol, juntos, primero de jóvenes, luego pasando por las diferentes etapas de la vida y la última escultura un anciano que prácticamente se confunde con el tronco del árbol. Simboliza el ciclo de la vida y de cómo volvemos a la naturaleza y salimos de ella.
El monolito central, como su nombre indica, está hecho de una sola piaza. Ese enorme cilindro es una sola piedra. cincelada y moldeada por la mente de un hombre que quiso representar la Vida en un parque.
Si os fijáis bien la columna son una serie de cuerpos entrelazados, un amasijo caótico de almas no se sabe sin luchando por ascender, compitiendo entre ellas o ayudándose a subir. Un examen más detellado nos hace ver que los cuerpos más jóvenes, los niños, buscan la cúspide mientras que los ancianos reposan en la base; se puede interpretar como que la juventud se abre paso o bien que los ancianos forman la base sobre la que se apoyan las nuevas generaciones.
Pero el caso es que bajo el aparente caos inicial subyace un orden necesario. Es un ejemplo de orden caótico, de caos ordenado. Si estuviéramos dentro de esa marea de cuerpos, todo nos parecería un caos impredecible y sin sentido. Desde fuera, se aprecia el orden. En la mente del escultor el orden está más claro aún.
Me pareció una metáfora de la vida misma, sumergidos en ella a veces todo nos parece caótico. Si pudiésemos vislumbrarlo todo desde fuera, nos maravillaríamos ante un caos necesario para mantener el orden.
Para finalizar, la foto del perfil es esta misma pero colocando la escultura tras el sol, sumiéndola en una penumbra que hace más difícil aún apreciar la realidad. Es la forma en que ven la vida aquellos que, como en el mito de la caverna de Plantón, se empeñan en seguir mirando a las sombras.
Vivimos en la Caverna de Platón, mirando a la Sombra del Monolito. Mi idea es intentar mirar al monolito desde otro punto de vista. Un monolito que puede ser una torre. Una Torre del Caos.