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lunes, 31 de enero de 2011

Ya no quiero ser superhéroe

De pequeño quería ser como Supermán. Todos los niños queríamos ser como Superman, que volaba, tenía superfuerza, supervisión, atravesaba paredes y le rebotaban las balas. Era el superhéroe de la infancia porque sus poderes son perfectos a los ojos de un niño; puedes hacer lo que quieras sin que nadie pueda impedírtelo.
Ya de adolescente comienzas a barajar otras posibilidades. El hombre invisible comienza a ser interesante, pues puedes enterarte de todo sin ser visto, y saber lo que realmente piensan los demás de ti, algo que valoramos mucho en esa etapa tan cambiante e insegura de nuestra vida. Conforme maduramos abrimos la mente hacia otras posibilidades más complejas como la telequinesia (claro indicio de que nos hacemos perezosos), la telepatía (una forma avanzada del deseo de enterarnos de todo, pero ahora directamente de la mente, sin conversaciones subjetivas), dominar el fuego o el hielo, etc…
Finalmente nos quedamos con aquellos superhéroes que son capaces de manipular algo, y entre todos ellos mi favorito, como no, es el que pueda manipular el espacio-tiempo, como Hiro Nakamura en Héroes.
Sin embargo mi Señora del Caos, al preguntarle al respecto, lo tenía aún más claro que yo; le gustaría uno de estos dos poderes; el de curar a los seres vivos, o el de poder transmitir a las personas cualquier sentimiento que hayan causado. Básicamente su deseo era poder hacer ver a las personas el sufrimiento que hayan podido causar a otro ser vivo, haciéndoselo revivir en su propia piel.
Lo he pensado y ya no quiero ser superhéroe. Creo que no tendría el equilibrio mental suficiente que tienen los superhéroes para aplicar sus poderes al mundo real. Ellos, los buenos, siempre intentan no hacer un uso excesivo de sus poderes aunque ello signifique darle ventaja a los “malos”. Yo no podría darles esa ventaja. Yo querría coger a ese violador e inyectarle toda la dosis de dolor que ha causado. Yo querría ver una mirada de horror en los ojos de un maltratador, cuando sintiera la misma oleada de miedo que ha provocado en su pareja. Yo sería un superhéroe vengativo, cruel y despiadado que no tendría piedad de todo aquel que haya causado dolor de forma consciente. Yo disfrutaría viéndolos retorcerse de dolor, gritando de miedo, suplicando morir, y los condenaría a un ciclo incesante de sus propias acciones volcadas sobre su mente. No querría que murieran, querría que sufriesen en vida.
Yo querría hacer sentir a estas personas que abandonan a los animales el mismo sentimiento de soledad que embarga a un perro cuando lo dejas abandonado en un camino y huyes con el coche. Querría que sintieran el mordisco del frío de la noche, la angustia de la eterna espera, el dolor de la ausencia…
Por eso no quiero ser superhéroe, porque me convertiría en un juez implacable…

Y aquí os dejo unas fotos de un cachorro que hemos encontrado abandonado mi mujer y yo, y que me ha inspirado esta entrada. Necesita un hogar, nosotros no podemos tenerlo en la Torre, que además está de mudanza. Es muy cariñoso y agradecido y alguien lo ha abandonado cuando aún no ha terminado de aprender lo que es jugar.
Por favor, transmitid esta entrada a alguien que quiera un cachorro para regalarle un poco de cariño. Sabéis que sólo en contadas ocasiones os pido que difundáis una entrada. Ésta es una de ellas.

No hace falta que sea un superhéroe. Nos basta con que sea un héroe.








lunes, 30 de agosto de 2010

De millones bajo el felpudo

O cuarta entrega de "El Panorama de la Obra civil en España"

Aprovechó el señor ministro de fomento el oscurantismo del 15 de Agosto para lanzar al vuelo la posibilidad de subir los impuestos. Por si colaba. La ministra de Economía le dijo en clave “ocúpate de tus aves que de la caja tengo yo las llaves”.
Durante el verano los periódicos anunciaban paralizaciones de obra y recortes por todos lados. En las páginas interiores muchas veces, claro, porque las noticias principales suelen ser la ola de calor o las tormentas de verano que todos los años anuncian como si fuera la primera vez que sufrimos lo uno y lo otro. Las constructoras han empezado a despedir gente y Pepiño ha empezado a intuir lo que se le venía encima; que la rueda de la inversión en infraestructuras ha estado rodando tan rápido en los últimos años que no se puede frenar en seco, so pena de dejarte la piel en el intento.
De repente salen 500 millones de la chistera del mago a los que se suman 200 millones más en el último minuto, como si los millones de euros fueran motas de polvo difíciles de contar. El Plan de Austeridad que anunció el Ministro en Mayo pretendía ahorrar 1.300 millones en 4 años, es decir, unos 325 mll de años. Es obvio que de aquí no han podido salir 700 millones de euros.
En fin, lo bueno es que han salido esos 700 millones no se sabe de donde para aliviar parte del meollo en el que se han metido. Pero de nuevo existen puntos oscuros que trataré de resumir muy brevemente:
  1. Aún no ha salido el Listado de “Obras Reprogramadas”, y sin embargo el nuevo listado de “Obras indultadas” incluye numerosas obras que no figuraban como rescindidas. Así que cabe pensar que actuaciones tan ingentes como el Puente de Cádiz, la Autovía de Despeñaperros o la A-7 en Granada realmente estaban condenadas aún a pesar de la insistencia del Ministro en decir que no era así. Y si realmente decía la verdad y estas obras iban a seguir, entonces no deben estar en la lista de las “indultadas”. El truco está claro: como no sabemos las 199 obras que están reprogramadas, no sabemos si las 49 obras (98 actuaciones) estaban o no en el listado original. Me huele a que el Ministro se había guardado algunas obras en la manga para dar migajas cuando los polluelos piaran.
  2. Por otro lado el listado no incluye evidentemente el presupuesto que se va a dar a cada una de estas obras. Porque puede ser, insisto, en que le dejen un dinero pírrico para salvar el expediente y decir con ello que la obra no se ha parado. Pongo como ejemplo uno de los tramos de la A-7, una obra que fue rescindida por motivos ajenos al recorte presupuestario. El Ministro se compromete a terminarla antes de 2012, en una obra en la que hay que hacer un proyecto nuevo. Dos años para hacer un proyecto nuevo, revisarlo y comenzar a ejecutarlo. Un proyecto que si no me equivoco rozará los 100 mll de euros. Yo creo que se ha comprometido demasiado pronto.
  3. Es extraño que el Ministro en sus múltiples comparecencias afirmara una y otra vez que iba a recortar casi todas las obras de carreteras y que iba a impulsar el ferrocarril. Si miramos el listado de las 49 obras, nos damos cuenta de que los indultos se han ido preferentemente hacia las carreteras. ¿Por qué? Muy sencillo, error de cálculo del Ministro; la inversión en ferrocarril suena muy bien y todo el mundo quiere que llegue el AVE a la puerta de su casa. Invertir en carreteras está muy visto. Sin embargo a la hora de rescindir contratos, las obras que realmente se ven paralizadas y que los ciudadanos sufren directamente día a día son las obras de carreteras. Son las que más salen en los periódicos y las que enfurecen a la gente cuando no se terminan a tiempo o se hace mal. Por eso ahora se recula convenientemente y se anuncia a bombo y platillo que el ministro en su benevolencia infinita “indulta” un número determinado de actuaciones. No serán todas las que aparecen, y si no al tiempo
  4. Esta incertidumbre que ha planeado durante meses sobre nuestras cabezas y que sigue haciéndolo ha hecho que se despida a mucha gente. Conocidos y amigos entre ellos. Sé que hay obras que hay en ese listado en las que ya no queda nadie, en las que el contratista se ha ido y que están abandonadas. ¿Volverán? Lo dudo. A cumplir el expediente si acaso.
  5. El Plan Extraordinario de infraestructuras es otro de los agujeros negros del que poco se conoce. Anunciado por el Ministro desde hace meses, la única información que ha dado es un listadito pírrico de ocho actuaciones en un folio. Sin cantidades ni detalles, siempre aplazándolo todo a la presentación de los presupuestos generales en septiembre. Supongo que los 17.000 millones que anunciaba incluirá algo más que esas obras.


Supongo que a mediados de Septiembre, con la vuelta al cole y todo eso, anunciarán los presupuestos y habrá una nueva vuelta de tuerca. Estaremos en ello.


1. El Panorama de la Obra Civil
2. De Reprogramaciones y Rescisiones
3. De Eufemismos y Mentiras

sábado, 31 de julio de 2010

De Eufemismos y Mentiras

Tercera entrega de la Trilogía de Terror. Os pongo en primer lugar dos definiciones extraídas de la RAE:
Eufemismo: Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.
Mentira:
Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.
Como podéis ver, la frontera entre ambas definiciones es una delgada línea, a veces invisible. En esa frontera de dudosos límites se mueven nuestros políticos día a día como funambulistas circenses.
En la última entrega de esta saga os describí brevemente en qué consisten las tan renombradas “reprogramaciones” que se van a realizar en la inversión pública en materia de infraestructuras. Ya ha comenzado la segunda criba. La primera, el señuelo para los titulares, lo lanzó el Ministro el día de su comparecencia; las 32 obras rescindidas, el anzuelo para los periodistas, el caramelo que le regalan al niño para evitar que le pidan el helado de chocolate gigante. Ahora, en el silencio que otorga la frontera de Julio y Agosto, donde sólo interesan noticias relacionadas con el calor, las vacaciones y los incendios forestales, comienzan a gestarse en la sombra la verdadera criba que va a asestar el golpe definitivo a la obra civil en España. A poco que rasquéis en vuestras comunidades encontraréis ejemplos escondidos relacionados con las “reprogramaciones”. No incluyo aquí las noticias relacionadas con las rescisiones, que son las que más aparecen, pero que en realidad tratan de desviar la atención de otro problema mucho mayor. Así, podéis ver qué está ocurriendo con la A-11 o la A-60 en Castilla y León, con la carretera de Unquera-Pendueles en Asturias, o la Ronda Norte de Zaragoza y la A-22 en Aragón, con la N-232 en La Rioja, con el Eje Pirenaico en Navarra, con la A-40 en Castilla La Mancha, la N-110 en Extremadura, la Autovía Central del Barranc de Batall en la Comunidad Valenciana o el Soterramiento de San Pedro en Málaga, la SE-40 de Sevilla o la A-7 en Granada. Todas las comunidades autónomas creen que son las grandes olvidadas del Estado, pero la realidad es que la catástrofe es generalizada, quizás si se unieran en un grito unánime tendrían más fuerza. Todas estas noticias son carreteras, porque son las obras que directamente sufren los ciudadanos, las que vemos en los coches, las más llamativas. Pero hay muchas obras ferroviarias que están siendo paralizadas, a pesar del anuncio del Ministro de apostar por el ferrocarril. Estas noticias tardarán más en salir a la luz, porque el usuario de a pie se ve más afectado por las obras de carreteras que por las de ferrocarriles, pero terminarán saliendo.
Conozco casos de primera mano que aún no han salido en los periódicos; obras en ejecución con desvíos provisionales ejecutados y estructuras a medio ejecutar a los que se les ha devuelto la certificación de Junio y le han dicho que no hay más dinero para este año y que el que viene le dejan una cantidad ínfima. Otras le han dicho que no pueden darle más dinero hasta el 2014. Imaginaos la siguiente situación: Contratáis a unas personas para hacer un servicio, se hace un contrato en el que se pactan unas condiciones de ejecución y donde figuran las cláusulas de rescisión y cuando estáis a mitad del servicio prestado os dicen: “No podemos seguir pagando el servicio. Pero tampoco os podemos rescindir el contrato porque de cara al público da mala imagen, aunque sabemos que legalmente es lo que os corresponde. Así que si queréis seguís ejecutando el servicio, será gratis, o bien os damos una cantidad ínfima para cubrir el expediente de cara al público aunque sabemos que con eso no podéis hacer nada. Veríamos con muy malos ojos que nos demandarais y de ser así iremos a juicio pero olvidaros entonces de trabajar con nosotros en un futuro. No os pagamos este año ni siquiera el mes pasado, ni el que viene, ni el otro ni el otro y quizás dentro de cuatro años, si la coyuntura económica lo permite, podamos continuar. Eso sí, la responsabilidad de dejar así las obras si no rescindimos, es vuestra.”
Algunas de las reprogramaciones que se están haciendo son las siguientes: si una obra tiene previsto anualidades de 10-25-15 mill de euros en 2010, 2011 y 2012, ahora se les deja en 5-0-0-0-45 mill euros entre 2010 y 2014, es decir no pagar nada más hasta dentro de cuatro años. Para ello, la obra no se rescinde sino que se “suspende temporalmente”. ¿Cuál es la diferencia entre la rescisión del contrato y la suspensión temporal es la siguiente? Hay varias pero una de ellas es que si rescindes, el contratista no tiene ninguna responsabilidad tras abandonar la obra y toda la responsabilidad recae en el Ministerio. Sin embargo una suspensión temporal, cualquier incidente es responsabilidad del contratista. Imaginaos que en una de esas obras abandonadas hay un accidente por un desvío mal señalizado. Si la obra está rescindida la culpa es del Ministerio. Suspendiendo la obra, se lava las manos.
Por otro lado rescindir significa abonar al contratista el 6% de la cantidad de obra no ejecutada, y habría que pagarla inmediatamente. Suspender la obra significa que dentro de cinco, seis, o siete años, cuando se termine la obra, habrá que abonar una cantidad importante debido al Índice de Revisión de Precios, ya que lo que cuestan las cosas ahora no es lo mismo que lo que costarán dentro de unos años. Pero ¿a quien le importa lo que se tenga que pagar dentro de media década, si seguramente habrá otro gobierno para asumir los costes?
A mí personalmente me molesta profundamente que nos tomen por tontos y que nos tengan sumidos en una incertidumbre angustiosa. En nuestra obra llevo más de tres meses esperando si continuamos o no. El contratista ha tenido que ir despidiendo a subcontratas y a personal propio poco a poco sin que nadie le haya dicho aún oficialmente que la obra se para o se reprograma. Pero eso sí, le sugieren que no “ejecute mucha obra porque no sabremos cuándo se dejará de pagar”. Somos unos privilegiados, a otros ni siquiera le han avisado y ahora le devuelven las certificaciones de lo ejecutado en Junio y Julio.
El otro día el señor presidente del gobierno dijo: “No estamos tan mal”.
Y tiene razón. Vamos a estar mucho peor.

viernes, 23 de julio de 2010

De Reprogramaciones y Rescisiones.

Segunda parte de la entrega de Terror: El Panorama de la Obra Pública en España.
Ayer compareció el Ministro de Fomento para desgranar el recorte de la inversión pública anunciado hace un par de meses. No desgranó mucho, y como sucede en estas cosas, s quedó en la superficie, dió unos datos mínimos y para adornar, unas palabritas que esconden una verdad aterradora a poco que escarbes en ellas. Intentaré explicarlo sin irme por las ramas.
Para empezar podéis ver los titulares de los periódicos de hoy; Fomento rescinde 32 obras y reprograma 199. Ahora bien, si entráis en la web del Ministerio de Fomento leeréis el siguiente titular: Blanco anuncia la licitación este año de más de 5.500 millones de euros, además de los que se movilicen con el PEI. En letra grande, resaltada, fulgurante. Si pinchas y luego te descargas los documentos de la intervención y lees los once folios, cosa que poca gente hace porque es un auténtico peñazo, te das cuenta que el titular no debía ser ése, sino la noticia real; que el Ministerio no tiene ni un Euro.
Para el que no esté integrado en el mundillo de las infraestructuras, os diré que yo puedo licitar cientos de miles de millones si me da la gana, pero lo importante no es la cantidad sino las anualidades. Me explico; cuando tú haces una obra, suele durar un par de años o tres, cuatro ya es bastante y cinco excepcional. El dinero que cuesta una obra se reparte en varios años. Por ejemplo si me dan una obra de 60 mll de euros, puedo tener 10 mll para el 2010, 20 mll para el 2011, 25 mll para el 2012 y 5 mll para el 2013. Este reparto teóricamente se hace en función del programa de trabajos de la obra, es decir, se planifica lo que se va a hacer y se vé lo que cuesta. Luego la práctica es al revés; te dicen lo que puedes cobrar y tú te ajustas. Pero bueno. El caso es que yo puedo decir que voy a licitar cincuenta obras, pero no dejarle más que un millón de euros para el 2011, y retrasar el montante fuerte para los años finales. De esta forma el señor Ministro se apunta un tanto porque ha sacado mucha obra, pero seguramente quien tenga que correr con los gastos de lo que se ha licitado en el 2010 sea...el gobierno que esté en el 2012. Buena jugada ¿verdad? Luego si hay cambio de gobierno que se la apañen ellos. Tú quedas como el que has lanzado la obra pública y los que vienen detrás quedan como los que no han sabido gestionar el legado que has dejado.

Esto me sirve para enlazar con el anuncio de las obras que se paralizan y las que se “reprograman”. Estos son los datos:

  • 885 obras siguen su curso
  • 199 contratos se reprograman
  • 32 contratos se rescinden.

A primera vista, como lo de la “reprogramación” no se sabe muy bien en que consiste, la gente se fija en “885 siguen y 32 se paralizan”, no es para tanto…Lo que no explica el señor ministro es de qué cuantía son las que siguen y de qué cuantía las que se paralizan. Porque hay obritas de un millón de euros y obras de más de cien millones. Si las 885 obras son de un millón de euros, son 885 millones de euros y si las 32 obras son de cien millones, tenemos 3.200 millones de euros. Ya no está tan clara la cosa no? El número de trabajadores que va a ir al paro no es en función del número de obras sino de los millones de euros eliminados de los presupuestos.
Entretanto el término “reprogramar” se ha quedado en el limbo, olvidado, cuando la realidad es que enlaza con lo explicado antes: yo no te dejo dinero para este año ni para el que viene y a lo mejor para 2012 o 2013 empiezas a cobrar. Reprogramar una obra significa redistribuirle el dinero, de forma que le dejes un mínimo estos años. Las constructoras deberán elegir entre permanecer congeladas un tiempo con un personal mínimo, haciendo lo mínimo posible, o seguir haciendo la obra sin cobrar, financiando una obra pública a base de capital privado. O eso o desapareces. Pero claro, decirlo con estas palabras en la Comisión, sería un suicidio. El listado de obras rescindidas ya es público. Las 200 obras a reprogramar lo dejan para septiembre, como los exámenes.
No quiero seguir para no aburriros, pero queda mucho por explicar, lo haré en sucesivas entradas. Por ahora os dejo con ese eufemismo: “Reprogramar”, que significa más o menos, “no te rescindo porque rescindir un contrato significa pagarle al contratista un 6% de lucro cesante, es decir, un 6% de lo que le resta por ejecutar, dinero perdido y que el Ministerio no tiene”.
Seguiremos informando

miércoles, 21 de julio de 2010

El Panorama de la Obra Pública

Es práctica habitual de los gobiernos que nos toca sufrir el paliar los efectos negativos de las noticias que han de dar con fechas clave en los que la ciudadanía está entretenida en otros menesteres o simplemente esconderlas entre otras noticias que generan un debate social y así tener al pueblo entretenido. Algo así está ocurriendo con el llamado “tijeretazo” que va a sufrir la inversión de la obra pública en años venideros.
Como este asunto puede ser engorroso a la par que aburrido, quizás recurra a varias entradas para ir descifrando lo que entre líneas quieren decir nuestros políticos cuando hablan de los recortes, reformas y planes de austeridad. Sí, amigos, la Torre del Caos seguirá buceando en realidades alternativas, en dimensiones paralelas, en viajes temporales y en minicuentos de lo fantástico. Pero quizás por una temporada tenga que dedicarse a fotografiar la realidad que nos ocupa.
A grandes rasgos que luego iremos desgranando, os diré que el Gobierno se ha quedado sin dinero para seguir ejecutando las obras y los proyectos que tenía previstos para este año. Lo malo es que para el año que viene hay menos dinero aún. Y no parece que se vaya a asomar la cabeza de la inversión pública hasta 2015 o 2016 o quién sabe. Hace dos años que venimos sufriendo una crisis económica que en muchos sectores de la sociedad ya ha causado estragos. En primer lugar en la construcción, uno de los pilares de nuestra economía (de ahí parte de nuestra debilidad económica), por lo que hubo que reforzarse la inversión pública para absorber un pequeño porcentaje de los trabajadores que se estaban quedando en paro. Ahora nuestro ritmo endiablado de seguir a cualquier precio anclado en un modelo económico obsoleto, nos ha llevado a frenar también la inversión pública en infraestructuras. Lo teníamos que haber hecho mucho antes, porque las transiciones se llevan mucho mejor gradualmente que las amputaciones directas.
Recordaréis que hace poco se anunció la bajada de los sueldos a los funcionarios y la congelación de las pensiones. Este anuncio, como no podía ser de otra manera, provocó un debate social entre detractores y partidarios. Estos dos anuncios fueron los de mayor calado social, pero a la misma vez, entre otras cosas, se anunció el ahora llamado “tijeretazo” de la obra pública.
La ecuación está clara: recortar dinero a los funcionarios genera simpatías por gran parte de los trabajadores, por lo que cualquier otro anuncio es acogido de mejor humor, “un mal menor”. Esta idiosincrasia no sé si de la sociedad española o de la sociedad de consumo en general, que se alegra del mal de vecino mientras a él no le afecte, es aprovechada cada día por nuestros politiquillos de a pie. Saben que dividiendo al pueblo tienen las de ganar. Pero no os creáis que los recortes, los planes de austeridad y las reformas sólo las van a sufrir los funcionarios. La Reforma Laboral y el recorte de la inversión van a desplomarse sobre los que trabajamos por cuenta ajena, y si no, al tiempo.
Descargar la intervención del ministro de fomento y leerse una a una las páginas es como ver una película de terror sin saber si va a tener segundas partes o no, porque el final está abierto. Para los que estamos en el mundillo de la obra civil, se presentan tiempos oscuros, pero lo que quizá la gente de a pie no conozca es la repercusión que este frenazo va a provocar en la sociedad, debido a la gran cantidad de empleo indirecto que genera la obra civil. Porque no es sólo los que trabajamos en las obras, se trata de los transportistas que llevan materiales, de las fábricas que los producen, de la industria, de la hostelería que da de comer a las personas que trabajan fuera…Por no hablar de la economía que genera la finalización de determinadas obras en un determinado núcleo de población. Un tsunami se cierne sobre el futuro del modelo económico de nuestro país, porque si bien es cierto que deberíamos haberlo cambiado hace tiempo, ahora se corre el peligro de, como siempre, “hacerlo con prisas, mal y tarde”.
Esta entrada es algo generalista, sin concretar en detalles. En sucesivas entradas haré referencias explícitas a determinadas frases que me han parecido vergonzosas, eufemismos enmascarados tras una pantomima de palabras vacías para vender al pueblo una planificación que no han tenido o una previsión que ha brillado por su ausencia.
Mañana hablará el Ministro de Fomento.
Abrochaos el cinturón que vienen curvas

martes, 1 de diciembre de 2009

El tsunami de la información

Titular de un periódico: "La mirada del asesino de una niña de tres años"
En ocasiones he hablado de la mareante velocidad a la que se mueve el mundo actual, la sociedad que nos rodea. Todo es inmediato y el presente ha visto reducido su imperio a una franja difícilmente mensurable.
El caso del chico de Tenerife vilipendiado y machacado por los medios de comunicación es un claro ejemplo de ello. Una cadena de errores de diversos colectivos ha llevado a prejuzgar atropelladamente a un joven inocente (porque todos somos inocentes mientras no se demuestre lo contrario, aunque últimamente me parece una frase hecha más que una realidad palpable) hasta hacer caer sobre él toda la rabia de la sociedad enfervorecida.
No es el primer caso ni será el último. Estamos ávidos de chivos expiatorios y necesitamos cargar sobre alguien el peso de la culpa de tener una sociedad que se nos escapa de las manos. Nos crispamos tanto al ver asesinatos, violaciones, maltratos que cuando tenemos una figura clara sobre la que arrojar nuestra ira nos lanzamos sobre ella con la furia contenida de todas las injusticias cuyo eco aún resuena en nuestro interior.
Un médico da la voz de alarma y se activa el proceso. En lo que dura un parpadeo este chico ha pasado a ser presa del deseo de la sociedad, del deseo de lapidarlo sin tan siquiera pensar en la presunción de inocencia. La gente de a pie tenemos nuestra parte de culpa, por creernos a pies juntillas lo que los medios de comunicación, cada vez más veloces en detrimento de la calidad de la información, nos enchufan por radio, televisión, prensa escrita e internet. Y es que hoy en día la competencia es feroz y no importa tanto el contenido de la noticia sino el titular, porque es el titular con lo que la gente se queda en este presente continuo que vivimos, y un titular más espectacular sustituirá a otro menos impactante.
Seguramente pocas personas de los que han salido enarbolando la bandera de la justicia saldrán a dar un paso adelante a reconocer su equivocación. El periodista echará la culpa a la policía, la policía al informe médico y el médico a los "indicios". Y ahora que la ola se ha convertido en tsunami, mucha gente negará que ha intentado subirse a la misma para hacerse notar. Cuando la ola ya es demasiado grande y va a romper de forma estrepitosa, todo el mundo se ha bajado de la cresta. Y se irán alejando lentamente del lugar del suceso, todos nos rasgaremos las vestiduras por haber juzgado prematuramente a este hombre y finalmente todo se olvidará.
Pero él no. No creo que él pueda olvidar lo fácil que es destrozarle la vida a una persona.
Mañana te puede pasar a tí.

martes, 18 de agosto de 2009

La ironía de la prevención

El jueves hará un año que descansábamos en un Bed and Breakfast, en Irlanda. No sé que me impulsó a poner el teletexto porque no es algo que use habitualmente, pero allí, en grandes letras teñidas de sangre, anunciaba que un accidente aéreo en Madrid habían muerto 154 personas. No nos lo creíamos; mientras recorríamos rodeados de un verdor infinito la belleza incomparable del anillo de Kerry, una serie de errores en cadena convertía en un infierno terrenal los últimos segundos de más de un centenar de personas.
Ayer salió a la luz el informe que confirma la falta de previsión de la sociedad actual. Una serie de errores, algunos técnicos, otros humanos, sí. Pero lo más asombroso es que este accidente sea calco del acaecido en Detroit en 1988, veinte años antes, mismo número de muertos y que ahora empiecen a mirar hacia atrás y sospechen que causas similares estén detrás de casi 50 accidentes aéreos desde 1968.
A simple vista, sin sumergirse bajo la ola como expliqué en la entrada anterior, la sociedad en la que vivimos está repleta de actitudes y medidas preventivas; los estrictos controles en los aeropuertos, las etiquetas de los productos alimenticios, los juguetes para niños, los informativos alertándonos de olas de calor... Pero basta rascar un poco para darse cuenta de que hace falta estrellarse varias veces contra el muro para que pongan un cartel que rece "Cuidado, muro". Revisar la normativa marítima sólo se le ocurrió a alguien cuando el Prestige vomitó su ponzoñosa carga en nuestras queridas rías gallegas, o cuando el Tireless reposaba cerca de nuestras idílicas playas gaditanas, con el peligro de que nos quedáramos sin chipirones, sin "cañaíllas", sin camarones y sin costa a la que asomarnos.
Ayer también ví que hace veinte años Unicef ayudaba a las poblaciones desfavorecidas de la India ejecutando pozos para el abastecimiento de agua. Hoy día se ha descubierto la presencia de arsénico en las aguas subterráneas, lo que ha estado provocando la contaminación de la población durante dos décadas. No entiendo del tema pero imagino que los análisis previos de la calidad de las aguas pueden detectar este elemento, de lo contrario ¿que estamos bebiendo?.
Tuvieron que detectarse alergias a los tejidos de ciertos productos importados para ver que se estaban comercializando con ropa y juguetes que no tienen los controles de calidad que exige la Unión Europea, ha tenido que venir una pandemia como la gripe A para ver que muchos países no han aprendido nada desde las vacas locas, la lengua azul o la gripe aviar. Y otros paises quizás quieran aprender pero no pueden porque las vacunas y las soluciones están en manos de los poderosos. Y ha tenido que llegar una crisis económica para enseñarnos que el modelo económico de la sociedad actual es también como una ola, que cuanto más grande es la cresta, más succiona al retirarse. Y tuvieron que explotar, no una, sino dos bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki para descubrir de lo que el hombre es capaz, y tuvo que reventar Chernobil para darnos cuenta de que las medidas de seguridad referentes a centrales nucleares en algunos países eran más bien precarias, y tuvieron que contaminarse agua y suelo en Aznalcóllar para que todos se pusieran a establecer protocolos de control ambiental más serios, y se tuvo que parar la construcción de El Algarrobico en Almería cuando ya levantaba unos cuantos metros del suelo, como si fuera un champiñón oculto en el bosque que nadie hubiera visto hasta entonces, y han tenido que juntarse muchos, muchos fraudes urbanísticos para caer en la cuenta de que durante años, los más listos han sido los más chorizos, y han tenido que morir miles de personas por causa del tabaco para que finalmente muchos gobiernos asuman que lo que durante décadas han estado promoviendo, era en realidad un camino probable hacia el cáncer.
Y más recientemente, ha tenido que morir un bebé en un hospital para que se dieran cuenta del desorden organizativo existente cuando se pretende recortar presupuesto sometiendo a los profesionales a excesos de trabajo o de responsabilidades.
Viendo este panorama, en el que luego nos intentan vender que "se toman medidas", y todos se congratulan por la forma de reaccionar ante las adversidades sin tener en cuenta la ruina personal, medioambiental, económica o social que ha sido necesaria para tomar esas medidas, permitidme que hoy sea muy muy pesismista ante la capacidad del ser humano para adelantarnos al futuro, para frenar la desigualdad entre países ricos y pobres, para invertir el ritmo de contaminación de nuestro planeta, para gestionar pandemias, impedir guerras, proteger especies...
Quizás cuando sucedan grandes catástrofes en un futuro se vuelvan a tomar medidas y se solucionen problemas. Lo que no estoy seguro es si, como para estas 154 personas, la falta de prevención no será nuestra tumba..

lunes, 6 de julio de 2009

Melocotón



Queridos lectores.Esto es un melocotón.
Si, ya sé que es de perogrullo y que todos sabéis lo que es un melocotón, pero es que la fotografía no contiene sabores ni olores, y yo ya creía haber olvidado la textura, el sabor e incluso el olor de algo tan simple como un melocotón. Y es que en nuestro frenético día a día, poco tiempo nos queda para la compra, y al final tenemos que recurrir a las grandes superficies para abastecer nuestra despensa. En estos sitios, que no nombraré pero que todos conocéis, la verdura y la fruta es algo que está pasando a ser motivo de estudio por parte de Iker Jímenez. Dentro de poco los niños creerán que las frutas y las verduras vienen ya del árbol envasadas en cajitas transparentes de plástico y envueltas en papel transparente. Y no hablemos del sabor, ese sabor insípido que nada dice de la fruta que comes.
Hoy he bajado a la frutería que hay cerca de mi oficina porque tenía ganas de ver si realmente existía aquel sabor dulzón y jugoso, aquella sensación perdida en mi pasado al morder un melocotón y sentir su jugo conquistar mis papilas y su color naranja fuerte brillar ante mis ojos. Y existe
Si, señores de las grandes superficies; un melocotón es naranja, naranja fuerte, no ese color blanquecino y decadente de sus melocotones.
Y la foto es mía, por si alguien me pide derechos de autor. De mi melocotón. El que me ha hecho recordar tiempos en el que comprábamos la fruta en la frutería, la carne en la carnicería y el pescado en la pescadería. ¿Me estaré haciendo mayor o antes sabía todo mejor?

domingo, 10 de mayo de 2009

Camino

Ayer vímos "Camino".
No entraré a debatir la existencia de Dios, lo dejaré para una tórrida tarde de verano con las neuronas reblandecidas y la garganta seca. Pero me gustaría saber más sobre nuestra existencia. La humana, claro, que es la que sabemos que existe seguro.
¿Ha creado el hombre a Dios para no estar sólo? ¿Es fruto ineludible de nuestra evolución, una necesidad imperiosa de buscar algo más evolucionado porque creemos que ya nosotros somos el culmen de la evolución? ¿Necesita el hombre a Dios?
Para algunas personas este pensamiento es ya de por sí una blasfemia, una herejía y en otros tiempos ya debería estar oliendo a chamusquina bajo mis pies y rezar por mi alma. Para alguien que dice "Recemos a Dios por la enfermedad de nuestra hija, porque de esta forma se acerca a Él", mientras su hija agoniza postrada en un lecho de dolor, evidentemente, el hombre necesita a Dios.
Yo sólo digo que si Dios existe, espero que no necesite a personas como ésta, porque si es así, no quiero pertenecer a su lista de "elegidos".
También digo que si Dios existe, no sea como lo pintan aquí la mayoría porque me sentiría muy muy decepcionado.
Es más fácil rezar y encomendarse a lo desconocido que asumir nuestra existencia efímera y luchar por hacerla lo más intensa posible.
Es más fácil apelar a una justicia divina que vivir decidiendo continuamente y equivocarnos a veces.
Es más fácil ponerse unas estrictas normas sin sentido en la vida y cumplirlas, que correr a campo abierto, es más fácil que nos marquemos un camino aunque estrecho, que perdernos en la inmensidad del bosque.
No contéis conmigo. No me gustan las estrecheces, no me gustan los caminos señalados sin saber el porqué, no me gusta agradecer mis victorias o encomendar mis errores sobre un ente superior para que todo lo arregle.
No contéis conmigo para engordar vuestra mentira

jueves, 26 de marzo de 2009

Los girasoles ciegos

Hoy he visto la película de "Los girasoles ciegos".
Hoy seré breve.
Escribiré sin reflexionar, sin sopesar los pros y los contras, sin analizar, sin cuantificar...
Escribiré simplemente porque me arden los dedos, me hierve la sangre y grita mi alma.
Escribiré que me indigna aquel que persigue señalando con el dedo a los que no piensan como él, creyéndose poseedor de la verdad absoluta. Aquel que se refugia en la opresión, el miedo y el dolor de los demás.
No es indignación solamente. Es rabia, es frustración. Es dolor por los hilos de vidas cortadas sin sentido.
Hoy escribo para aquellos que en el pasado, presente o futuro, sufrieron, sufren, o sufrirán por su forma de pensar, por su forma de creer, por su forma de vivir. Me da igual el pais. Me da igual el color. Me da igual la bandera. Me importa el ser humano.
Me asombro de lo obtuso del ser humano cuando intenta ahogar sus dudas arrasando las ideas contrarias. No quiere conocerlas, no quiere mirarlas siquiera de soslayo, no quiere analizarlas para buscar la firmeza de las suyas. Y no quiere hacerlo porque en realidad duda. Porque aquellos que persiguen a los demás hostigándoles con el báculo de la verdad, en realidad lo hacen porque interiormente temen que su báculo no sea tan firme como piensan, sino flexible o tal vez quebradizo.
Puedo escribir ríos de rabia, mares de odio. Pero no lo haré. Hoy no. Hoy me quedo con una frase:
"La violencia es el último recurso del incompetente". Salvor Hardin. (Personaje de "La Fundación", de Isaac Asimov).

miércoles, 4 de febrero de 2009

Un nuevo héroe

Ha nacido un nuevo héroe. Ésta es la tercera entrega de la saga pero con la que más me he identificado: ¡Ya esta bien de soportar a los prendas que necesitan demostrar no se qué infestando de ruido a los demás, con sus tubos de escape a todo trapo, o con el chunda chunda que hace retumbar media calle!

Por el respeto a los demás, un hurra por el tío la vara!


domingo, 25 de enero de 2009

En el cine

Viernes por la noche al cine, ¡qué osados somos!. Hace tiempo ya que, al igual que las abuelillas escogen la primera hora del día para hacer sus compras y evitar las hordas de media mañana, nosotros evitamos las horas nocturnas para evitar la muchedumbre cinéfila. ¡Y lloviendo! Que parece que todo el universo decide lo mismo: ir al cine a ver si cuando salgan ha terminado el chaparrón.
Del viernes por la noche saqué las siguientes conclusiones:
  1. Hay gente que se siente rebelde por sentarse en los asientos que no son los suyos. Creo que añoran tiempos pasados cuando el cine habría sus puertas y entrábamos todos en plan salvaje a coger los mejores sitios. Ahora van numeradas, pero algunos nostálgicos se miran, miran el asiento y dicen: ¿Aquí mismo?. La otra persona, algo más reticente a dar la nota le replica: Pero esos no son los nuestros, ¿no?. Su acompañante responde: "Si no pasa ná, si vienen pos nos levantamos y yastá"..., frase estelar donde las haya que viene a decir que le importa una mierda el resto del cosmos. En esta ocasión la susodicha pareja tuvo que levantarse tres veces de diferentes asientos, moviendo a toda la fila para poder salir con los chaquetones, el bolso, las palomitas, la coca-cola...hombre, eso de que no pasa ná...cuando ya está la película y sientes las miradas que convergen en tí como si fueran dagas de plata...claro que hay gente con la coraza muy pero que muy dura.
  2. Cada vez hay más esclavos del móvil. No pueden vivir sin él. Al de al lado mía le sonó una vez...bueno vale, se le ha olvidado apagarlo no pasa nada...a la segunda ya me dí cuenta que estaba ante otro especímen de los de la coraza blindada. Cuando la tercera vez, lo cogió, le contestó a su interlocutor que estaba en el cine y acto seguido le hizo un pequeño resumen de la peli, pensé que más que una coraza lo envolvía una burbuja de titanio. Los de delante tenían uno de ésos nuevos de pantalla táctil y cada cierto tiempo los sacaban y pasaban los dedos aceitosos de las palomitas por la pantalla para ver fotos o mensajes.
  3. Los hay que creen que están en el salón de su casa. El de la burbuja de titanio, una vez contestado al teléfono decidió que ya no había nada que perder y se pasó comentando la película en voz alta, generalmente añadiendo algún chiste malo y esperando ver si alguien sonreía con sus patéticas ocurrencias.

Y pensar que cuando era estudiante no me molestaban para nada todas estas minucias! Creo que me estoy haciendo mayor, el próximo día me siento donde primero pille, dejo los dos móviles abiertos, llamo a mi madre pa contarle la peli y comento chistes jocosos con el de al lado atizándole con el codo para incitarle a la carcajada...

viernes, 23 de enero de 2009

¿Seguro?


El otro día llaman por teléfono a casa y lo coge Nieves. Preguntan, con voz altisonante y seguros de la identidad de su receptor... CAAAARLOSSSSSS???? (El nombre es aleatorio, pudiera ser Julio o Evaristo)
Nieves: No, se ha equivocado
Individuo: (cinco segundos de perplejidad, el cerebro del individuo incógnita activa su incesante maquinaria para descubrir qué está pasando...). mmmmm ¿Seguro?, contesta.

.....

Claro, es inevitable quedarse a cuadros. ¿Seguro? Pues no sé, espera que voy a intentar acordarme si tengo doble personalidad y en realidad no soy Nieves, ni vivo aquí, ni tengo perros y gatos, sino que me llamo Carlos y tengo un amigo más allá del auricular al que mi ausencia le provoca alto grado de extrañeza...
He de añadir que en nuestro caso esto es una anécdota entre miles. Tenemos el teléfono desde hace más de dos años, y aún siguen preguntando por Manolo y Paquita, que no sé quiénes serán pero deduzco:
  1. Que tenían muchos conocidos. Diría amigos, pero dos años después y aún preguntando por ellos es que muy actualizados de su vida no estarán.
  2. Que cambiaron de número para que dejaran de llamarlos cincuenta y tres veces al día, incluyendo horas tempranas, medias y tardes.
  3. Que han decidido no actualizar el número de teléfono, o quizás simplemente quitarlo de por vida
  4. Que no tienen apellidos porque nadie parece buscarlos en la guía (hemos detectado que algunos números llaman varias veces, no conformes con nuestra explicación de : "No, aquí no vive Manolo ni Paquita, al menos no pagan la hipoteca"...mmmm ¿Seguro?

miércoles, 21 de enero de 2009

Hora punta

A los que me pregunten porqué prefiero llegar media hora antes al trabajo, les invito a llegar hasta la oficina en coche justo atravesando la zona de los colegios a las 8:55 a.m. A esta hora, en esta zona, confluyen todas las circunstancias necesarias para que el Caos se expanda en todo su esplendor; todos los coches quedan apelotonados de forma simétrica con respecto a un mismo punto: la entrada del colegio. No existe la doble fila, ni la triple, sino la Masa Informe de Vehículos Apelotonados (lo que he bautizado como la MIVA). Porque no consiste en dejar el coche a diez metros y estorbando pero poco, sino a 3 metros y colapsando el tráfico; ése es el verdadero espíritu del buen padre/madre, el que en menos de 5 minutos le enseña a su hijo a:
  • No respetar las señales de tráfico de "No aparcar". Los niños crecerán pensando que ese circulito de borde rojo y fondo azul oscuro surcado por una línea oblícua es un monumento a la piruleta
  • A que el daltonismo no es problema; rojo o verde no importa, puedo cruzar el semáforo independientemente de su estado cromático con tal de llegar primero a la MIVA
  • Los muñequitos, también rojos y verdes, de los semáforos, sólo sirven para adornar de vivos colores las ciudades. "Que rara es esa gente que se espera a que el múñequito cambie de color"- ha de pensar el niño
  • Que cuando sea mayor, las 9 de la mañana y unos niños que llevar a la escuela, es el salvaconducto perfecto para agitar los puños con actitud amenazante y vociferar a grito pelado al individuo que pretende circular a través de la MIVA y que le ha tocado el claxon para así hacérselo saber al que ha parado el coche delante de él. Habráse visto.
  • Que el botoncito del coche que tiene un triangulito dibujado es el comodín. Lo aprietas, salen cuatro lucecitas a los costados, y ya puedes irte tranquilamente, las cuatro lucecitas indica que estás en "casa" o "barrera", como en las casillas del parchís con el punto gordo gris.
  • Que las líneas blancas y gordas que a veces vemos pintadas en las calles de las ciudades y que van de una acera a otra son un gasto inútil. Todo el mundo debería cruzar la calle como se hace en el momento del MIVA: sin mirar, por cualquier sitio y observando de forma desafiante al coche que se acerca con un gesto que indica "a ver el capullo este si nos va a atropellar, ¿es que no ve que llevo niños?..."

Y después de la disertación, aclarar que no todo el mundo se acoge al Catálogo de Infracciones Mañaneras, que también hay gente que las respeta, aún teniendo la sensación de que hacen el canelo al ver a los demás pasando tres pueblos. Mi enhorabuena a éstos individuos que aguantan impertérritos ante el Caos de la Hora Punta...

martes, 20 de enero de 2009

Lluvia en la Ciudad

La lluvia nos incita a la relajación, a pensar, a respirar aire puro, a asumir que la naturaleza realiza limpieza y depuración de sus pulmones intoxicados...
Pero esto sucede en el campo. La lluvia en la ciudad, aunque les pese a los bucólicos de paisajes húmedos, es un verdadero asco. Lo siento pero no encuentro un adjetivo algo más literario para describir las sensaciones de pasear o conducir en la ciudad bajo la lluvia, por pequeña que sea. Ayer llovió. Ayer pasaba esto:
  1. La gente se agolpa sobre los coches buscando un refugio conocido. Deciden que para comprar el pan o sacar tabaco no es necesario arriesgarse bajo la lluvia.
  2. La gente camina más deprisa, con los hombros encogidos como si así les cayera menos agua. Se agacha la cabeza y se embiste contra todo aquel que ose cruzarse en su camino hacia la salvación en forma de soportal. He visto choque de cabezas de alces en el National Geograpich menos espectaculares que los empujones de personas, algunas casi humanas, bajo la lluvia de la ciudad.
  3. Los sumideros de la ciudad comienzan a colapsarse a poco que la lluvia dure más de media hora. Pequeños canales de agua surcan los bordillos y van aumentando su caudal. Bolsas de plástico, latas, botellas, colillas, papeles se ven arrastrados poco a poco, y comienzan a salir las vergüenzas que en tiempo seco parecen formar parte de la ciudad y que ahora cuando la naturaleza se depura, refleja lo cívicos que somos con ella.
  4. No me gusta el paraguas. Como consecuencia, me veo indefenso antes las hordas de paraguas a las que no le importa que yo no lleve y que camine bajo los balcones para evitar algo de lluvia. No. No basta con el paraguas. Hay que ir también bajo los balcones, aunque el de enfrente no tenga nada con que cubrirse, aunque tenga que esquivar con movimiento brusco la varilla que peligrosamente acecha su ojo. Es la ley de la ciudad. Coge tu arma o reza.
  5. Los coches, al igual que las personas también quieren ir más rápido. Así, los pequeños canalillos de agua formados junto a los bordillos se convierten en tsunamis en minuaturas contra los viandantes que, razonablemente molestos, agitan el puño y vociferan insultos al coche que se aleja sin ni siquiera pedir disculpas. Lo siento, tu arma es el paraguas, la suya el coche, te gana. Yo ni siquiera tengo armas.

En definitiva, ya que llueva, que llueva en serio, agua a raudales, porque así parece que la gente se lo piensa y sale menos, y así podré pasear tranquilo por la ciudad. Aunque sea en canoa, al menos no peligrarán mis ojos...

Lo sé, David, no se me olvidaba,que además con la lluvia y el paraguas, si llevas bolsas o carpetas es más incómodo fumarse un pitillo. Pero amigo mío, ya sabes que yo no fumo...

miércoles, 14 de enero de 2009

Leyendas urbanas

Hay una serie de leyendas urbanas con respecto al mundo de la conducción que me gustaría desmentir por el bien de todos los usuarios:
  • El intermitente en el coche no es como el apéndice en el cuerpo humano, que está ahí pero no sirve para nada. En contra de lo que os hayan podido decir, no está en desuso ni en peligro de extinción. Ya sé que está de moda hacer las cosas pasando del resto de la humanidad, pero en serio, el gasto energético del cuerpo humano en accionar el intermitente es mínimo
  • Por otra parte recordaros que el accionar la palanquita no es sinónimo de "Tengo la luz de intermitente que quiere decir que me cambio de carril cuando me viene en gana", nooooooo, aunque parezca mentira es una indicación y no establece ninguna inmunidad absoluta que diga que eres el amo de la autopista
  • Me gustaría eliminar igualmente el mito de que el levantar la mano para dar las gracias en determinadas circunstancias no produce ninguna lesión de las articulaciones de la muñeca o del codo.
  • Las luces antiniebla, como su propio nombre indica, son para encenderlas cuando hay niebla. Si, ya sé que esta conclusión es algo enrevesada pero es cierta. No son para la lluvia ni para la noche. Tampoco son para encenderlas siempre porque así el coche mola más. De hecho ese criterio es muy subjetivo y queda reducido a algunos ámbitos sociales con escasa actividad neuronal.
  • En estos tiempos de crisis, no asustaros, SONREIR ES GRATIS, si si, como lo oís, ni rebajas, ni de saldo, ni nada, completamente gratis.

Sin más, espero seguir informando para derribar estos bulos que parece circulan por ahí y que evitan que actuemos como personas civilizadas.

viernes, 9 de enero de 2009

Teoría de la encrucijada

Cerca de casa hay una vía de servicio que accede a la autovía. A mitad de camino, hay un pequeño estrechamiento en el que no caben dos coches a la vez. Por avatares del destino que las Leyes de Murphy explicarían sobradamente, si nos cruzamos algún coche en la vía, es en ese punto. Hoy he clasificado a las personas por la actitud que toman cuando nos cruzamos:

  • Tipo A: Se apartan al verte llegar (hay que hacer notar que el sentido contrario al que voy tiene un pequeño ensanche unos 60 m antes de llegar al estrechamiento). Lamentablemente este grupo no roza al 10% y en los últimos días he pensado incluso en solicitar su inclusión dentro de las especies en peligro de extinción.
  • Tipo B: Siguen a su ritmo como si no existieras y pasan a tu lado sin ni siquiera dignarse a levantar tímidamente la mano dando las gracias por haberte apartado tú y tener la rueda a media cuneta y pegado a la valla. Son la mayoría, aproximadamente el 70%. Creo que están intimamente relacionados con el grupo de personas que ha decidido que el intermitente es un elemento inútil en el vehículo, y que si queremos saber lo que van a hacer ya sea giro, cambio de carril o aparcamiento, deberíamos evolucionar como especie y volvernos telépatas. El mundo debe adaptarse a ellos o morir.
  • Tipo C: Te ven de lejos y aceleran para pasar antes que tú, ponen cara de satisfacción ante el riesgo y sonrisa de medio lado tipo "soy la caña, conduzco que no veas y seguro que tengo flipadas a las nenas del lugar". Estoy ahondando en el estudio de las ramas antecesoras de nuestra especie por si hubiera que reconsiderar la posibilidad de que exista un eslabón perdido viviente entre el Hombre de Cromagnon y las amebas. Evidentemente colocarlo entre el Cromagnon y el Homo Sapiens sería un insulto a la Teoría de la Evolución.

Próximo capítulo: Clasificación de los individuos por su forma de cruzar un paso de peatones

miércoles, 7 de enero de 2009

El ordenador no falla

Inauguro una nueva sección bajo el lema "QUE RABIA DA...". Copiada de un programa de radio de mi época estudiantil (que lejos quedan aquellos años), se trata de describir cosas que te den mucha mucha rabia.
Tomé la iniciativa de comenzar este capítulo el pasado fin de semana, cuando Nieves y yo fuimos al cine. Al ir a sentarnos en nuestros asientos, había una pareja a la que le dije que ésos eran los nuestros, y ellos aseguraban que eran suyos. Sacamos las entradas y... los dos teníamos razón. Fui a decírselo a la acomodadora, más que nada porque no vemos ninguna emoción especial en ir probando suerte a sentarte en sucesivos asientos mientras la gente va llegando y te va echando porque son los suyos (que es lo que todo el mundo debería hacer en vez de sentarse aleatoriamente con el consabido "si da igual..."). La chica me comentó "Eso es imposible, el ordenador no se equivoca". Se me activó un CLIC en algún recóndito lugar de mi cerebro, un dejá vú (o como se escriba) de algo que en los últimos años se viene repitiendo; el paso del "yo no me fío de la maquinita" al "la máquina no se equivoca". Debe ser el cambio generacional.
Resultó que no había error, los asientos eran iguales, pero a nosotros nos habían vendido las entradas para el día siguiente. No hubo problema, tuve que ir a que me la cambiaran, pero tuve que escuchar tres veces el "Que raro, si la máquina no se equivoca", por parte de la acomodadora, de la chica que pica las entradas y de la taquillera. Me abstuve de explicarle que evidentemente la máquina no se equivoca porque la máquina no toma decisiones, pero hay una persona que tiene que introducir datos.
Corolario: Evidentemente las máquinas no se "equivocan", porque errar es de humanos; pero las máquinas fallan, y los humanos se equivocan, y entre ambos está el error.

Teoría: Estamos pasando de la generación que no se fiaba de las máquinas a la que creen que las máquinas son infalibles. Agradezco al destino estar entre ambas, consciente de la ayuda que nos prestan y reticente de nuestra capacidad para entenderlas cuando se vuelven complejas.

Conclusión: Que rabia da tener un problema y que te digan "Es que la máquina no me deja..." o "Que raro, la máquina no puede equivocarse..." Que bueno es que haya niños para echarles las culpas...

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