viernes, 9 de enero de 2009

Teoría de la encrucijada

Cerca de casa hay una vía de servicio que accede a la autovía. A mitad de camino, hay un pequeño estrechamiento en el que no caben dos coches a la vez. Por avatares del destino que las Leyes de Murphy explicarían sobradamente, si nos cruzamos algún coche en la vía, es en ese punto. Hoy he clasificado a las personas por la actitud que toman cuando nos cruzamos:

  • Tipo A: Se apartan al verte llegar (hay que hacer notar que el sentido contrario al que voy tiene un pequeño ensanche unos 60 m antes de llegar al estrechamiento). Lamentablemente este grupo no roza al 10% y en los últimos días he pensado incluso en solicitar su inclusión dentro de las especies en peligro de extinción.
  • Tipo B: Siguen a su ritmo como si no existieras y pasan a tu lado sin ni siquiera dignarse a levantar tímidamente la mano dando las gracias por haberte apartado tú y tener la rueda a media cuneta y pegado a la valla. Son la mayoría, aproximadamente el 70%. Creo que están intimamente relacionados con el grupo de personas que ha decidido que el intermitente es un elemento inútil en el vehículo, y que si queremos saber lo que van a hacer ya sea giro, cambio de carril o aparcamiento, deberíamos evolucionar como especie y volvernos telépatas. El mundo debe adaptarse a ellos o morir.
  • Tipo C: Te ven de lejos y aceleran para pasar antes que tú, ponen cara de satisfacción ante el riesgo y sonrisa de medio lado tipo "soy la caña, conduzco que no veas y seguro que tengo flipadas a las nenas del lugar". Estoy ahondando en el estudio de las ramas antecesoras de nuestra especie por si hubiera que reconsiderar la posibilidad de que exista un eslabón perdido viviente entre el Hombre de Cromagnon y las amebas. Evidentemente colocarlo entre el Cromagnon y el Homo Sapiens sería un insulto a la Teoría de la Evolución.

Próximo capítulo: Clasificación de los individuos por su forma de cruzar un paso de peatones

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails