viernes, 6 de julio de 2012
REBELIÓN
sábado, 16 de junio de 2012
Oferta Laboral
domingo, 25 de marzo de 2012
Deteniendo el tiempo
La primera vez que detuve el tiempo, al menos de forma consciente, fue en mi noveno cumpleaños. Mis padres habían invitado a algunos compañeros de clase y a mis vecinos Javier, Susana y Guillermo. Yo me lo solía pasar muy bien con ellos, pero aquel cumpleaños era algo triste. Aunque mis padres sonreían y me animaban con montones de besos y regalos, no se me escapaba que siempre miraban de reojo a mi abuelo, sentado en su butaca de siempre, y cada vez más hundido en ella. Sus ojos vidriosos perdían expresión con los días, sus manos temblorosas hacía tiempo que habían dejado de acariciar mi pelo, y ya no se quitaba aquel pijama de cuadros tan horrible en todo el día.
“Pide un deseo y sopla fuerte las velas, tienes que apagarlas todas de una vez para que se cumpla”. A mí lo que sucedió entonces me pareció magia. Ahora comprendo que aquel ejercicio de concentración máxima fue el detonante para poder desarrollar mi extraño don. Cerré los ojos, pensé en mi abuelo, en las veces que me había sentado sobre él para contarme las mismas historias de sus años en la guerra civil, en su respiración cansina y arrítmica mientras hablaba de trincheras embarradas, aviso de bombardeos y balas silbando sobre su cabeza, y deseé con todas mis fuerzas que el tiempo se detuviera para poder seguir disfrutando de aquellas historias en las que me imaginaba a mi abuelo como un héroe, fusil en mano, salvando a sus amigos y conquistando el territorio enemigo.
Soplé con fuerza, y al abrir los ojos me encontré con las llamas de las velas petrificadas. Todo a mi alrededor parecía congelado: la sonrisa de mis amigos, los aplausos de mis padres, las burbujas de la coca-cola…Asustado, me acerqué a mi madre y la pasé una mano delante de los ojos. No pestañeó. Y sentí temor a quedarme atrapado para siempre en aquél mundo inmóvil. Quizás fue por la angustia, por la tensión, o por el miedo, el caso es que lo siguiente que recuerdo es despertarme en la cama de un hospital y con mi madre con cara de no haber dormido en cien años.
Mis noches en el hospital habían sido algo habitual durante mi infancia. Sufría desmayos puntuales en momentos de tensión en los que perdía la consciencia y me derrumbaba en el suelo. En un principio los médicos pensaron que se trataba de narcolepsia temprana. Tras descartarlo con las pruebas del sueño, siguieron haciéndome pruebas y más pruebas sin ningún resultado en claro. Mis padres tenían que vivir en una angustia continua pensando que su hijo podría desmayarse en cualquier momento jugando al fútbol con los amigos, nadando en el mar o saltando en las camas elásticas. Tenían que frenar sus impulsos protectores para no encerrarme en una jaula.
Sin embargo, tras el incidente del cumpleaños, los “instantes detenidos” se sucedieron de vez en cuando, y entonces comencé a comprender que todos esos desmayos de la infancia no eran más que el resultado de un poder en mi interior que pugnaba por salir. De alguna manera, mi mente “se cortocircuitaba” cuando el poder emergente amenazaba con hacer estallar todos mis circuitos neuronales en mil pedazos. Mi mente no estaba preparada. Ninguna mente humana estaba preparada aún. Quiero pensar que fue mi abuelo el que accionó el resorte que cambió mi vida. Mi abuelo. Sus ojos perdidos.
sábado, 26 de noviembre de 2011
El Transcriptor de Memorias
En realidad debería sentirse privilegiado. Llegar a ser Transcriptor de Memorias no es algo al alcance de todos. Los títulos de Ingeniería Sináptica, Psicología Aplicada al Sentimiento y Documentalista de Archivos Biológicos y el Máster en Codificación Binaria de Recuerdos tan sólo te garantizan el acceso al Curso Integrado de Recuperación de Datos Post-Mortem. Y de ahí, sólo los mejores obtienen un puesto como Transcriptor de Memorias.
Hace décadas estos puestos eran sólo en empresas privadas que se dedicaban a la Recuperación de Datos tras el fallecimiento, generalmente familiares que deseaban saber cualquier misterio familiar o resolver dudas referentes a la herencia. Pero tras la entrada en vigor de la Ley de Archivos Neuronales, en el que el Gobierno tiene plenos poderes para la confección de un APM (Archivo Post-Mortem), se han multiplicado los puestos gubernamentales en los diferentes estados. Hubo una gran revuelta social en contra de esta medida; atentaba contra la libertad individual de las personas una vez fallecidas pero el Gobierno aseguró que era una Ley que garantizaba la seguridad futura de la sociedad y que en ningún caso los datos más íntimos de las personas serían revelados. El tiempo le dió la razón al Gobierno; muchos casos de asesinatos fueron resueltos pues tarde o temprano los misterios quedaban al descubierto y con el devenir de los años, el índice de delincuencia y asesinatos cayó en picado; nadie se siente ahora impune ante la ley y tan sólo la espina de los crímenes pasionales, irracionales en su definición, siguen hostigando a la sociedad.
No es un trabajo fácil. Conseguir la pauta electromagnética justa para entrar en resonancia con el cerebro del individuo es sólo el principio. Luego es necesario separar la caótica maraña de sentimientos de la de los pensamientos, y desgranar uno a uno los miedos, las ilusiones, las esperanzas, las dudas, las inquietudes, los recuerdos, los sueños... En ocasiones es imposible separar determinados datos, que son irremediablemente clasificados como Miscelánea. El avance de la Neuromática hace que cada vez sea más fácil clasificar los datos en función de su huella electromagnética, pero esta ciencia aún es joven y el campo que queda por explorar es inmenso...
El Transcriptor de Memorias era una persona alegre y extrovertida. Pero tras años dedicado a diseccionar la auténtica esencia de las personas, había acabado por rendirse. Había gente maravillosa que se había pasado la vida oculta entre las sombras de los miedos y las indecisiones y gente arrogante y ruin que había triunfado en la vida. Su particular juramento hipocrático le impedía hablar de ello a nadie y poco a poco comenzó a evitar a esta sociedad que ahoga a las personas con luz y enaltece a aquellos que guardan la sombra.
El Transcriptor de Memorias se había enamorado muchas veces. De nadie vivo. Se enamoraba de los pensamientos y sentimientos de las personas, hombre o mujer, niño o anciano. Había muchas cosas bellas en el ser humano. Algunas horribles, pero también sentimientos maravillosos imposibles de describir con palabras o de condensar en un archivo. Y de alguna forma, se sentía orgulloso de captar la esencia, el alma de la gente y poder recuperarla en forma de archivos para que de alguna forma pudiera seguir existiendo.
Pero una incesante sensación de angustia planeaba sobre él de forma constante.Al fin y al cabo, había un precio enorme que tenía que pagar por todo este conocimiento, y en ese sentido la Ley era tajante y pretendía impedir que cualquier Transcriptor se hiciese con un número considerable de archivos. Y esto podía ocurrir si un transcriptor recuperaba a varios transcriptores, ya que su memoria retenía de forma inconsciente todos los datos de las personas que habían pasado por él.
Así que, curiosamente, nadie recuperaba la esencia del Transcriptor de Memorias.
A cambio de condensar y guardar las almas de los demás, la suya debería evaporarse y perderse en la nada...
viernes, 18 de noviembre de 2011
Sentimiento de culpa
¡Alto!- grité desde la torre de control.
La figura seguía corriendo, ignorante quizás de que nuestra visión nos permite distinguir el más nimio movimiento. Miré hacia atrás; todos paseaban tranquilamente al abrigo de la enorme pared de fibra de carbono reforzado que separaba la ciudad de los asentamientos rebeldes. En ocasiones me angustia mi rutina diaria en esta frontera infernal; vigilar y disparar cargando más culpa contra mi conciencia para que el resto de neoseres pudiese liberar la suya.
No es fácil dispararles. Al fin y al cabo, los humanos fueron nuestros creadores…
lunes, 12 de septiembre de 2011
Diario de un Observador IV. CEIF
El Consejo Galáctico se muestra cauto, pero ya comienza a vislumbrarse una brecha de opiniones: unos tienen miedo, otros esperanza...
lunes, 5 de septiembre de 2011
Diario de un Observador III. La Curva de Trekchin
¿Serán estos humanos una excepción que confirme la regla? ¿Se abrirán paso de entre la neblina hacia una nueva era?
¿Que nuevo orden cósmico nos deparará el hecho de que una civilización sea tan impredecible como para desafiar todas las teorías socioplanetarias consideradas válidas?
Diario de un Observador II
Diario de un Observador I
martes, 17 de agosto de 2010
Ola temporal
El gobernador Pritter era un tipo enorme y orondo. Retrepado en su butaca de levitación magnética, su imponente aspecto disuadía a cualquiera de molestarle con nimiedades del día a día. Unas espesas cejas contrastaban con aquel desierto infinito que conformaba su cabeza. Mirarle a los ojos era todo un ejercicio de adivinación, ocultos entre pliegues a caballo entre la vejez y la obesidad. Una respiración pesada e intensa le asemejaba a un gigante dormido a punto de entrar en erupción en cualquier momento. Hopkins tragó saliva inconscientemente, aún a sabiendas que la retransmisión holográfica le salvaba de que aquel poderoso tipo se levantara y le aplastara de un manotazo como a un vulgar mosquito.
-Señor gobernador…es difícil de explicar… hemos conseguido…esto…
-Al grano, Hopkins, no tengo todo el día para sus tartamudeos científicos.
-Señor gobernador, hemos podido realizar una traslación temporal…
-¿Está usted loco?- vociferó Pritter incorporándose- ¿Sabe la cantidad de asuntos que tengo que resolver para que me hable usted de algo que se ha conseguido hace más de un siglo? Por Einstein, Hopkins, la traslación temporal es algo superado y científicamente estancado por el gran riesgo que se corre en su manipulación.
-Señor gobernador, no me ha dejado terminar…hemos conseguido realizar una traslación temporal… de setecientos años.
El gobernador parpadeó imperceptiblemente y durante unos segundos su furia se tornó asombro. Tras sentarse de nuevo en la magnebutaca, suspiró profundamente y mirando al científico con curiosidad claudicó:
-Explíquese.
-Señor, perdone que le haga una pequeña introducción. Aunque sé que es usted conocedor de la teoría básica de la traslación temporal, me será más fácil explicarle el experimento si partimos de una base común.- Hopkins carraspeó ligeramente.- Verá, como usted bien sabe, hace aproximadamente unos doscientos años se dieron los primeros pasos para los viajes en el tiempo. La teoría einsteniana nos tenía francamente limitados debido a los límites impuestos por la velocidad de la luz y la interdependencia entre masa y energía. Esto implicaba que, a mayor masa, mayor energía era necesaria para mover dicha masa a mayor velocidad. Cuando la velocidad era próxima a la de la luz, la energía necesaria tendía a infinito aunque la masa fuera minúscula.
-Abrevie, Hopkins, aún recuerdo los años de instrucción, no soy tan viejo…
-Perdón señor, es necesario. Tuvieron que pasar siglos para que las teorías cuánticas penetraran en nuestra sociedad científica y las leyes del electromagnetismo pudieran encontrar cabida entre los misterios de la física cuántica. Era posible el desplazamiento en el tiempo, pero debía de ser algo inmaterial. No fue hasta que se dio el espaldarazo definitivo a la neuronética, y a su relación con las leyes cuánticas y electromagnéticas cuando se pudo aventurar una hipótesis algo arriesgada: el viaje de la mente a través del tiempo mediante un impulso electromagnético concentrado. Pero ello tenía un hándicap; la mente debía encontrar una misma pauta cerebral para volver a filtrarse en un cuerpo conocido. Es decir, sólo podía viajar a su mismo cuerpo en el pasado o en el futuro. Hacerlo en el futuro tenía consecuencias catastróficas, ya que el individuo podría no existir en el futuro y quedar atrapado para siempre en un limbo atemporal. El pasado tenía un riesgo añadido ya que el individuo se desorientaba fácilmente y la mente no podía asimilar el cambio de coordenadas espacio temporales. Pocos regresaban sanos.
-Lo sé, Hopkins, por eso le dije que la traslación temporal era una rama muerta, pensé que dedicaba mejor los fondos del gobierno mundial…
- Señor, hace poco descubrimos que si encontrábamos otra mente con una pauta electromagnética en resonancia con la mente viajera, era posible acoplarlos mediante la ecuación de ondas ajustando las pautas cerebrales mediante impulsos neuronales artificiales a una frecuencia igual a la frecuencia natural de las ondas cerebrales de la mente huésped. En principio era pura teoría, pero como usted sabe hace poco se estableció la Ley de Absolución Científica…
-Si, Hopkins, la ley que permite que los presos por terrorismo científico puedan ser absueltos si se prestan a determinados experimentos científicos. Siempre me pareció una aberración soltar a esos tipos pero el Parlamento Mundial no quiso escuchar nuestra visión de las cosas…Esta maldita sociedad científica está empezando a tomar decisiones demasiado arriesgadas…
-Exacto señor. Uno de esos individuos se prestó al experimento. Y ha encontrado una mente huésped. De hecho, sigue allí y ..ejem…tenemos un problema.
El gobernador se puso alerta. No le gustaban los problemas.
-¿Problema? De que me está hablando maldita sea?
- Verá señor. Hemos corroborado que el viaje ha sido completado. El individuo parece hablar una lengua nativa de un país de la antigua Europa Central. Al estar interconectadas las mentes, no le cuesta trabajo hablar el mundial estándar, por lo que suponemos que igual le pasará a nuestro sujeto y podrá hablar sin dificultad esta lengua extinguida. Según el individuo, estaba jugando con unos amigos cuando se golpeó la cabeza y se encontró aquí. Está desorientado y lo hemos sedado, pero parece que ya vuelve en sí…
- ¿Y porque hay un problema Hopkins?
-Señor, parece que nuestro hombre no quiere volver, aun a riesgo de que su mente no pueda soportar la presión temporal…
-Pues que se quede allí maldita sea, es un maldito terrorista científico…
-No es tan sencillo señor. Cuanto más tiempo pase en ese pasado, más probable es que realice alguna acción que pueda dañar el curso de nuestra historia de forma irreversible. Cualquier pequeña acción puede desembocar en un accidente de proporciones catastróficas…
-Vamos Hopkins no sea pesimista. Si hubiera cambiado la historia ya no estaríamos aquí hablando de esto ¿verdad?
-Pues no lo sabemos señor, porque el ajuste histórico temporal no se produce de forma instantánea, es como una ola que parte de un punto y tarda en llegar a la costa. Cuando un tsunami va a producirse, primero se retiran las aguas hacia adentro mucho más de lo habitual, así que es posible que no se produzca de golpe sino que acusemos pequeños desajustes temporales que no concuerdan con nuestro tiempo hasta el desenlace final…
-Maldita sea, me está dando dolor de cabeza, veamos a quien hemos traído, pregúntele su nombre al menos…
-Ya lo hemos hecho y hemos buscado en la base de datos global. Al parecer se trató de un soldado raso con escasa relevancia en el plano social, por lo que es probable que…
El científico cesó su disertación al ver como el gobernador, que en ese momento consultaba la Globonet, abría sus escondidos ojos de par en par y balbuceaba frases inconexas…
-Hopkins…como…dios mio… como se…como se llama ese tipo, que edad tiene…?
-Nos asegura que tiene sólo doce años, y que es el año 1900…
El gobernador se levantó de un salto.
-Hopkins maldita sea, consulte la Globonet de nuevo y dígame si usted recuerda que hubiera dos guerras mundiales en el siglo XX!!- Tronó Pritter.- ¡¡Como se llama el individuo!!!
- Señor…se llama Adolf. Adolf Hitler…
martes, 20 de julio de 2010
Diálogo interdimensional
-No cambio de forma, es tu percepción, que te engaña
-¿ Y porque los demás no cambian de forma y tú si?
-Todos los demás son seres como tú, bidimensionales, y están sujetos a sus dos dimensiones. Yo por el contrario soy una esfera, soy tridimensional.
-¿Tridiqué? Tú eres un círculo, sólo que te agrandas y empequeñeces a voluntad...
-No. Simplemente atravieso tu mundo bidimensional. ¿Que ocurriría si cortaras un círculo por la mitad?
-¡Arggg! ¡¡Sería un asesinato!!
-Me refiero a que si una recta se tumbara sobre un círculo crearía dos segmentos circulares y si los separas podrías ver una línea en medio no?
-Es repugnante pero sí.
-A mí me ocurre igual pero con una dimensión extra. Lo que tu ves como un círculo es sólo una sección de mí.
-¿Me estás diciendo que nuestro mundo bidimensional es sólo la proyección de tu mundo?
-Algo así.
El pentágono reflexionó un momento. Le costaba imaginar el mundo que describía aquel extraño ser. Por más que pensaba, no lograba conceptualizar una "tercera dimensión". De repente, se le ocurrió algo...
-Pero...entonces...¿no podría ser que tu mundo fuera a su vez la sombra de otro de dimensión superior?
La esfera se quedó perpleja. Nunca se lo había planteado, daba por hecho que conocían a la perfección los misterios del universo, sus leyes, su origen... Y sin embargo...
Basado en el libro "Planilandia", de Edwin Abbott
sábado, 12 de junio de 2010
Entre Sombras

Me asomo a la puerta de su cuarto y no sé si acercarme a darle un beso y decirle que no llore más, que mamá no se ha ido al cielo, que está aquí con nosotros, junto a él. Pero tengo miedo.
Mamá me llama, pero tiene una voz rara. Suena lejos, muy lejos. Sonríe pero está triste. Sus ojos están tristes, apagados. No sé porqué papá no la abraza, está a su lado, pero no parece verla…
martes, 11 de mayo de 2010
Re-evolución
miércoles, 17 de febrero de 2010
Diario de un Observador (II)
miércoles, 3 de febrero de 2010
Diario de un Observador
martes, 19 de enero de 2010
Necedad
Martín pensó en su amigo, ahora lejos de allí. Cuando se hicieron mayores intentaron comprender el porqué la diferencia ocasionaba rechazo. Martín llegó a la conclusión de que los dioses les habían castigado quitándoles la vista.
En esa marea de reflexiones Martín, cabizbajo, pensó que quizás entonces se enemistarían las Mentes Progresistas con las Mentes Conservadoras. Pensó que quizás la única forma de acabar con esta espiral que los atrapaba sería saber qué siente el otro.
Por eso, Martín decidió dedicar toda su vida a inventar una máquina que transformara las Voces Agudas en Voces Graves y viceversa. Y lo consigió.Pero su propia raza lo condenó por traidor, y el invento cayó en el olvido, y la idea se quemó junto a sus libros.
lunes, 16 de noviembre de 2009
La charca de los condenados
-Bésame!
Ella, presuntuosa y altanera, observó a aquel sapo fétido y escamoso. Le repugnaba aquella piel fría y viscosa moteada por pequeñas verrugas de color sospechoso. Aquellos ojos saltones parecían perdidos en un horizonte incierto lejos de aquella charca infecta. Pero al fin y al cabo, tenía que reconocer que la leyenda era cierta, y posiblemente tras aquel inmundo ser se ocultaba un apuesto príncipe con el que podría pasar el resto de sus días en un inmenso castillo rodeada de todos los placeres mundanos. Cerró los ojos y acercó sus labios a aquel batracio gordo y halitoso, esperando que el simple contacto le regalara una vida de ensueño.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
El Creador Artificial
Hacía tiempo que los seres de carbono habían desaparecido y les dejaron su legado para continuar su lucha por desvelar los secretos del universo. Por fin había acabado la ingente tarea que millones de años atrás otra especie había empezado. Tenía todas las respuestas, pero no tenía nadie con quien compartirlas.
Detuvo el Tiempo, ajustó las incontables pero finitas variables de todas las ecuaciones del sistema y finalmente, con el último suspiro de su energía, plegó el multiverso, lo implosionó sobre sí mismo y condensó toda la existencia en un minúsculo punto.
Y se hizo la luz...
sábado, 25 de julio de 2009
Un mundo de oscuridad
miércoles, 22 de julio de 2009
Un mundo de luz
martes, 7 de julio de 2009
Génesis

martes, 30 de junio de 2009
Conformismo
Miró la ventana. La misteriosa y maldita ventana
Y sintió miedo de lo oculto, de la incertidumbre. También sintió miedo de la quietud, de imaginarse en el estado actual eternamente, pero era soportable. Lo que había tras la ventana quizás no. Puede que si la abriera una ráfaga de luz sanadora arrasara las tinieblas de su alma, se llevara consigo segundos sempiternos de dolor y angustia que recorrían su interior envenenándolo lentamente de tristeza y soledad. Pero ¿y si la ventana escondía un temor desconocido aún mayor?¿No sería mejor acaso refugiarse en lo conocido y esperar que la ventisca helada pase por sí sola?
Al otro lado de la opaca ventana la luz reinaba indiferente a la indecisión. Pero él no lo sabía.
En ocasiones el conformismo nos impide disfrutar de los hipotéticos "¿y si?", y nos quedamos ahogándonos en nuestra propia incertidumbre esperando que algo o alguien tome la decisión por nosotros.
