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lunes, 31 de mayo de 2010

Donde viven las mariposas

Es recomendable leer primero Donde mueren las mariposas.

Disparé. Y en ese momento rompí el hilo que me conectaba con mi realidad, aquella que yo había alterado con mi presencia, en la que ya no tenía un futuro donde ansiaba volver atrás para arreglar todo lo que la vida me había robado. En esa nueva realidad ya no tenía a nadie a quien salvar y por lo tanto nunca volví hacia atrás en el tiempo, a deshacer lo que nadie había hecho, porque yo ya lo había cambiado. Me encuentro atrapado en un sempiterno bucle donde no existe el tiempo, o existe pero no transcurre, y aquello que no fluye es como si no viviera. Existo pero no existo. Es ahora la ausencia de dolor lo que carcome mi ser. Es la ausencia de todo, la presencia de nada…
Mi imagen distorsionada por el viaje temporal apareció en todos los holodiarios. Era el asesino del espacio-tiempo. Cambié el futuro de la humanidad, nunca sabré si a mejor o peor, al menos nunca lo sabré en aquel presente que yo había bombardeado con un simple disparo. Yo estaba allí, junto a ella. Mi yo futuro la había salvado, mientras mi yo presente asistía boquiabierto a mi propia imagen empuñando el arma que disparó sobre aquel tipo. Huí de puro terror, alejándome de aquel fantasma del futuro que condenaba mi pasado, incapaz de comprender la visión paradójica que se había grabado a fuego en mi mente…
Ella, con lágrimas en los ojos, no comprendió jamás porqué en un futuro me convertiría en un asesino. Yo tampoco lo entendí. Y en esa realidad ahora tan lejana, día a día ella se alejó tanto de mí como en la vida que yo había intentado cambiar. Era una ausencia tan vacía como la muerte, la misma angustia contra mi ser, la misma rabia incontenible que siempre me acompañó en la otra realidad…
Un segundo después de escuchar la detonación supe que el destino me tenía preparada su venganza. Quizás antes de apretar el gatillo algo en mi interior me decía que alterar el orden natural de las cosas podría desencadenar un caótico huracán tan impredecible como cierto. La imagen de su sonrisa congelada para siempre en mi retina me cegó de tal forma que ninguna otra luz pudo alumbrar mi camino. Quise negar la evidencia. Quise ser dueño y señor de la cuarta dimensión, romper la barrera del tiempo adentrarme en senderos desconocidos para el hombre, jugar a ser un dios menor que no soporta el dolor de la ausencia…y ahora pago cara mi condena en esta cárcel atemporal que me niega mi recompensa y oscurece mi alma…
Ni siquiera pude acariciarla, mirarla, besarla una vez más. Acaso esa caricia hubiera sido una cura balsámica que paliara mi dolor, esa mirada un recuerdo imborrable que me acompañara en mi cautiverio, y ese beso un cálido aliento que amortiguara el gélido frío de los barrotes que aprisionaron mi alma… Y sin embargo, la vi alejarse, y ahora esa imagen tortura mi mente. Porque antes me la arrebataron, pero ahora yo mismo soy el causante de mi desgracia.
Y ahora, atrapado en el intervalo de lo eterno, prisionero en un infierno atemporal que el hombre jamás alcanzaría a imaginar, donde no puedo volver a mi realidad porque no existe, veo todas las realidades posibles desde un plano superior, sin poder tocarlas, sin poder llorar ni reír, tan sólo sintiendo cómo se desangra por siempre mi alma, y comprendo que el destino, sin estar escrito, tiene nudos que no puedes deshacer…

domingo, 25 de abril de 2010

Donde mueren las mariposas

(Nota: El relato pierde mucha fuerza si no se escucha la canción de la cabecera)

Las normas dejan de tener sentido cuando las contemplas desde la desesperación. Supongo que muchos lo han intentado antes que yo, pero la fuerza de la esperanza debilita la razón. Una pequeña luz, un destello lejano en medio de esta oscuridad indescriptible es todo lo que necesito para seguir caminando. Estoy vigilado, pero me siento más listo que ellos, más fuerte que todos, invencible, indestructible…
Hace décadas que se restringieron los viajes al pasado, siendo ahora reductos de una época dorada en la que el ser humano viajaba a contemplar la verdad de la historia. Visto desde la retrospectiva que nos brinda el presente, el ser humano fue muy ingenuo al suponer que la posibilidad de volver a vivir el pasado no supondría un paso atrás para la humanidad; las personas no dejaban atrás sus recuerdos, querían revivir una y otra vez aquellos momentos felices con sus familiares y amigos, querían recrearse una y otra vez en un pasado muerto. El ser humano necesita seguir adelante, y es la distancia en el tiempo la que pule nuestros recuerdos para que sus aristas no sigan desgarrando los hilos de nuestra alma.
Muchos intentaron saltar la barrera, trastocar el pasado, influir en él a pesar de la campaña de concienciación social y la multitud de ejemplos gráficos que mostraban las catastróficas consecuencias de modificar el pasado. “El batir de las alas de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo” era una frase acuñada en la sociedad Pretemporal para describir una de las premisas fundamentales de un sistema caótico. Cualquier variación en las condiciones iniciales de un sistema caótico puede implicar que el sistema evolucione de forma totalmente diferente.La humanidad no estaba preparada para viajar sin dolor por la escala temporal, y quedaba anclada en sus recuerdos, de una forma mucho más viva que en cualquier otro momento de la historia. Los intentos de saltar la barrera energética que separaba el observador de la realidad muerta se multiplicaban, y no hubo más remedio que restringir el acceso tan sólo para estudios históricos de vital importancia…
Me ha costado quince años. Estudiar Historia, hacer el Doctorado, crearme una fama mundial, una reputación intachable, mientras estudiaba Ingeniería Temporal. Todos creen que soy un genio pero la gente no sabe de lo que es capaz el ser humano cuando tiene un objetivo claro. Lo abandoné todo para alcanzar mi meta. Aún la sigo recordando como el primer día. Y sin necesidad de viajes temporales escucho el eco de su risa melódica en mi cabeza, la luz de sus ojos perfora mi alma herida, que no ha dejado de sangrar. La esperanza de recuperarla se hace más fuerte porque mi lógica, ahora irónicamente irracional, me dice que el destino no debe ser tan cruel como para permitirme llegar hasta aquí sin recompensa. Tiemblo sólo de pensar en escuchar palpitar de nuevo su corazón junto al mío. No me importan las consecuencias; ella murió en el tiroteo que por accidente sesgó su vida cuando perseguían a aquel viajante temporal. El último que intentó saltar una barrera temporal. Nadie la recuerda. Los “daños colaterales” son rápidamente olvidados, pero sus ojos vidriosos antes de morir aún estrujan mi corazón hasta exprimir la última gota de sangre, su último suspiro entre mis brazos aún perdura en mi recuerdo, aislándome de toda realidad y día tras día me he levantado con la misma esperanza; volver a escuchar su voz, volver a sentir su aroma, su aliento, sus besos. Cada día me he levantado con la esperanza de volver a vivir y abandonar este oscuro sendero de eterno dolor.No temo al caos. Me he convertido en un ser egoísta e irracional. No me importa que una insignificante mariposa acabe con la humanidad si con ello vuelvo a escuchar su voz.
Estoy frente a la barrera temporal generada para mi propio estudio, estoy en el instante antes del tiroteo y ya nos veo paseando despreocupadamente. Su risa, siempre su risa inocente y angelical...Es el momento. Quince años para un segundo. Enciendo mi anulador de campos temporales y con la mano derecha apunto a la cabeza del francotirador. Quizás todo siga igual, quizás todo cambie…pero mi mariposa volverá a batir sus alas…

sábado, 10 de abril de 2010

Condenado

Me quedé mirando fijamente a aquel enorme reloj de pared. Me aislé de los sonidos del exterior, de la luz mortecina de la habitación, del gélido ambiente de aquella noche invernal, del olor a rancio de la moqueta enmohecida bajo mis pies, del sabor amargo de la tensión en mi boca…sólo existía ese reloj y yo, en un duelo quizás imposible para un mortal.Toda mi vida había sentido algo en mi interior que me impulsaba a parar ese viejo reloj. Se burlaba de mí. Él disimulaba cuando lo miraba de reojo, hastiado de su tic tac incesante, de su repicar en las horas punta con ese sonido grave y pesado. Ese reloj, vetusto y añejo se reía de nuestras vidas, siempre intentando escapar del tiempo para al final acabar en sus brazos.Pero de repente, aquel tosco péndulo se quedó suspendido en un ángulo imposible. Miré las enormes agujas y comprobé que el segundero se había quedado temblorosamente fijo, asombrado quizás de una parada que el universo no tenía prevista. Me asomé presuroso a la ventana que daba a la calle y, triunfante, comprobé que la vida se había congelado en aquel segundo victorioso; las pardas hojas de los chopos habían quedado suspendidas en el aire mientras dos niños se perseguían en una carrera ahora terminada sin ganador ni vencido.
De repente, una angustia infinita me recorrió el alma, y ahogando un grito de terror desesperado, volví al reloj, intentando forzar de nuevo su maquinaria para que retornara el sempiterno correr de los segundos. No lo conseguí.
No sé si alguien leerá este diario, porque, en esta cruel ironía, he escapado del yugo del Tiempo para formar parte de él. Ahora comprendo que era mejor ser esclavo que condenado.
Demasiado tarde.

martes, 27 de octubre de 2009

Diario de lo efímero.

Querido diario:
Hace un tiempo que has dejado de tener sentido, así que hoy escribiré tu última página. Te guardaré en un cajón olvidado aunque no puedo asegurarte que algún día dejes de existir, dado lo efímero del nuevo mundo que hemos creado. La guerra se ha convertido en un ciclo interminable de horror y desesperación. No hay nunca vencedor ni vencido definitivo pues ambos bandos han logrado la tecnología necesaria para viajar al pasado y cambiar al rumbo de una guerra de la que nadie recuerda su origen. Hoy escribo y mañana puede que no exista para más adelante estar en el bando contrario. Nuestro cerebro no es capaz de asimilar estos cambios de realidad y la mayoría se quedan convertidos en zombies atemporales cuya alma vaga sin rumbo buscando una referencia a la que agarrarse.
Añoro los tiempos en los que la tinta grabada sobre tí reflejaba mi visión del mundo que nos rodeaba. Ahora leo tus páginas y no recuerdo nada de lo escrito y no sé si realmente lo he vivido o si todo ha sido pura invención.
Mañana dejará de existir de nuevo el pasado, y volveremos a intentar reconstruir un futuro con fecha de caducidad. Y quizás vuelva a escribir este mismo final.

martes, 20 de octubre de 2009

¿Es posible viajar en el tiempo? Telón.

Me ha costado mucho cerrar el ciclo. Ya sabéis que soy de dejar finales abiertos porque me parece que las cosas siempre gozan de una alternativa escondida que quizás descubra más adelante.
En este viaje temporal hemos discutido acerca de "viajar" o simplemente "observar".
Quiero ¿terminar? nuestro paseo temporal con un pequeño relato. Lo titularemos "Voces del más allá"

"Le había costado mucho conseguir aquel viaje en el mercado negro. Sabía a lo que se arriesgaba. Las posibilidades de error en la traslación espacio-temporal eran mayores que en los viajes permitidos por el gobierno. Pero estos viajes estaban demasiado controlados y él quería algo más. El gobierno era muy estricto en lo referente a la interferencia con los hechos del pasado. Por eso los viajes eran una especie de sesión holográfica donde veías y escuchabas el entorno pero él a tí no, y no podías interactuar con él. Ajustando las frecuencias convenientemente algunos hackers de los viajes espacio-temporales habían conseguido acercar aquella realidad pasada algo más. El gasto energético era enorme lo que se traducía en enormes sumas de dinero. Pero no le importaba: quería saber qué había de verdad en aquella leyenda negra sobre su abuela.
Su abuela había vivido toda su vida en una vieja casona de las afueras de Dublín. La persistente lluvia irlandesa y el sempiterno cielo gris parecían abrazar a la oscura mansión como si se tratase de algo indisoluble. Recordaba que de pequeño le parecía muy tétrico.

El viaje lo dejó en la planta de arriba. El estado de ingravidez controlada le permitía caminar a varios centímetros sobre el crujiente suelo de madera. Bajó aquellas escaleras roídas por la carcoma y se dirigió al salón donde seguramente vería a su abuela. Allí estaba ella, sentada en el ajado y vetusto sillón verde que parecía llevar siglos siendo testigo del paso del tiempo. La observó detenidamente y una oleada de añoranza y melancolía le inundó de repente. Ajustó el sintonizador temporal adquierido en el mercado negro, aquel que se había llevado todos sus ahorros y lo puso a máxima potencia consciente de las advertencias que le hicieron en su momento; "acercarse demasiado a la dimensión es peligroso, y cuanta más potencia en el acercamiento, más energía consumes y menos tiempo dura tu viaje".

La abuela levantó la vista y observó la figura translúcida de un señor de avanzada edad que le resultaba extrañamente familiar. Se le erizó el vello ante aquella aparición fantasmagórica e irreal. La aparición pareció llamarla por su nombre con un sonido ahogado en el eco de lo lejano pero al instante se esfumó con ún último gesto hacia la chimenea. Ella observó la foto de su nieto hacia la que había señalado la aparición y tembló...¿que le había querido decir esa aparición? ¿Su nieto estaba en peligro?

Desde la cárcel especial para delincuentes temporales, los remordimientos le atormentaban aún más que su falta de libertad. Ahora lo comprendía todo y se sentía culpable. Y recordaba las burlas que antaño le brindaban en el colegio sus compañeros de clase:

" Tu abuela está loca, dice que ve fantasmas jajajajaj" "La bruja de tu abuela hace conjuros par ahuyentar los malos espíritus jajaja"...

Ahora lo entendía todo.


viernes, 2 de octubre de 2009

¿Es posible viajar en el tiempo?. Acto tercero.

¿Os creíais que se había finalizado la saga de paranoias temporales sin saborear la posibilidad de transportarnos a un futuro aún en ciernes?Pues no. Pero paradójicamente cuando empecé a escribir esta serie de reflexiones mi tiempo personal (como si el tiempo pudiera fragmentarse en pequeñas parcelitas individuales) se ha visto comprimido hasta límites nanoscópicos.
En realidad este acto es más sencillo que los demás. Hay quien piensa que es más fácil viajar al futuro que al pasado. De hecho yo pensaba así hace tiempo, porque el viaje hacia el futuro te elimina la posibilidad de las tediosas paradojas temporales de las que hemos hablado; no pasa nada si viajas al futuro y eliminas a un bisniesto tuyo, el pasado no cambia.
Pero la paradoja más grande con la que me he encontrado al plantear la cuestión de los viajes en el tiempo la encuentro precisamente en el concepto de viajar el futuro, porque no creo en un universo determinista. Me explico; creo en un universo determinista a nivel de partículas y elementos pero no de acciones humanas, aunque muchos me argumenten que no somos más que partículas, yo no estoy tan seguro. Hay algo que se nos escapa, que no logramos atrapar.
Un universo determinista, para entendernos es aquel que se puede conocer con precisión si conociéramos las leyes que lo rigen; en eso andan los físicos buscando la partícula que desvele algunas zonas oscuras de las muchas que nos quedan por iluminar.
No tengo suficiente formación en física teórica para rebatir la posibilidad o no de un universo determinista, se trata más bien de un problema filosófico: me niego a admitir que somos meras marionetas sujetas a leyes estrictas,debe existir cierta flexibilidad, esas leyes que nos gobiernan deben dejar un margen para el azar, para el Caos. El Universo es el mayor Sistema que existe y por lo tanto sería infiel a mi filosofía y a la Torre del Caos si ahora lo dejara todo en manos del Orden.
Por lo tanto viajar al futuro sería viajar a la nada, a la no existencia. Quiero pensar que marcamos nuestro ritmo, que escribimos nuestra historia. El Universo puede marcar el ritmo de cada una de sus partículas sin llegar a poder marcar el ritmo de sí mismo. Se trataría de un problema de redundancia cíclica, de que al determinar casi todas sus partículas, determinar la última signifique desbaratar todas las demás. Algo así como el Principio de Incertidumbre de Heisenberg aplicado de otra forma.
Y ahora espero vuestras opiniones.

lunes, 21 de septiembre de 2009

¿Es posible viajar en el tiempo? Acto segundo.

Las conclusiones del primer acto pueden parecerle a muchos un truco de prestidigitador barato para salir del embrollo en el que me he metido. Y tienen razón. Ya vemos el pasado, no es difícil imaginar que el futuro nos deparará avances tecnológicos que aumentarán la sensación de estar viviendo el pasado. Quizás sea más real de lo que imaginamos y conectando unos electrodos en los lugares claves de nuestro cerebro, se puedan estimular todas las sensaciones necesarias para que el viaje al pasado sea más real de lo que creemos. Pero no insistiré en el tema; me gustaría sin embargo señalar las consecuencias que traería consigo semejante tecnología, basándonos simplemente en que pudiéramos "ver" lo que realmente ha ocurrido;
  • Atrapados en el pasado: psicológicamente habría mucha gente atrapada por el pasado, por esa necesidad de sentir al ser querido que se fue. Hay un cuento de Isaac Asimov, "El pasado muerto" que recomiendo leer, por que os explicará mucho mejor que yo lo que quiero decir. Creo que Luna apuntaba, de nuevo, en esta dirección.

  • Imposibilidad de mentir; o al menos, la inutilidad de la mentira, ya que no tendría sentido en un mundo en el que se puede corroborar fácilmente. Sólo nuestros pensamientos quedarían a salvo, nuestras acciones hablarían por sí solas. En este sentido todo esto me recuerda a Minority Report a la inversa; se podría atrapar cualquier delito por lo que la gente no lo haría, con excepción de aquellos delitos provocados por enajenación mental transitoria por ejemplo o aquellos en los que piensan realizar el delito aún a sabiendas de que los cogerán.

  • Desmitificación de leyendas del pasado; es un corolario del anterior: no sé hasta que punto el ser humano está preparado para que desmitifiquemos a sus leyendas.

En definitiva, creo que nos veríamos irremediablemente atrapados en el pasado, demasiado arraigados en él.

La posibilidad de viajar al pasado pudiendo influir en él se me antoja casi imposible; de sobra son conocidas las paradojas del hijo que viaja al pasado y mata a su padre; entonces él no habría nacido y por lo tanto no podría haber viajado hacia atrás para asesinar a su padre; entonces su padre viviría y si podría volver atrás...entramos en un círculo vicioso, es como leer en una tarjeta que en una cara pone "La frase escrita en la otra cara de esta tarjeta es verdadera", y al dar la vuelta leemos "La frase escrita en la otra cara de esta tarjeta es falsa". Probadlo y veréis

Pero no hace falta ser tan drástico fraternalmente hablando para cambiar algo. . Podemos volver atrás y eliminar el primer vestigio de vida sobre la Tierra, ¿donde nos dejaría eso ahora?.

¿Y si volvemos antes de que consigamos viajar en el tiempo y eliminamos al equipo de investigación?

Peor aún, cualquier pequeño cambio en el pasado puede tener una repercusión impredecible en el futuro. Imaginemos un río. Si le colocamos un palo en medio del cauce observamos que se modifican las líneas de corriente para luego más adelante volver al cauce natural. Esto es un pequeño suceso que altera el futuro inmediato pero en el que luego todo vuelve a la normalidad. Sin embargo para ese pequeño entorno, la realidad se ha modificado. Si el palo además está revestido con una sustancia contaminante no sólo afectamos a la zona cercana sino a todo su curso y ecosistema posterior. Claro que el río ya no es el mismo que antes, ni tampoco el presente al que ahora volvemos.

Sólo se me ocurre una forma en la que pudiera viajarse al pasado; realidades paralelas. De esta forma al "saltar" hacia atrás en el tiempo podríamos modificar algo del pasado y la realidad continuaría por alguna de las realidades posibles. Este terreno es algo más pantanoso aún que el anterior y me remito a los físicos de la Torre a que me arrojen algo de luz sobre el tema, pero lo cierto es que nuevamente el presente en el que nos encontraríamos no es el que dejamos.

No sé si con esto el tercer acto tendrá un vacío de comentaristas, aburridos de semejante disertación para no llegar a nada. Yo os invito a comentar porque en realidad estas entradas tienen su verdadera riqueza en los comentarios. Así que os espero!




viernes, 18 de septiembre de 2009

¿Es posible viajar en el tiempo?.Acto Primero

Ante todo gracias a todos por dedicaros a estrujaros un poco las neuronas antes del fin de semana, que sé que cuesta.
En primer lugar, evidentemente la pregunta es un tanto ambigua. ¿Qué significa "posible" o su antagónico "imposible"?¿Qué significa "viajar"? Y lo peor de todo: ¿Qué es el tiempo?

He de empezar indicando que para mí el concepto de imposibilidad es algo muy concreto: algo imposible ha de serlo siempre y bajo cualquier circunstancia, englobando en ello todo aquello que no podemos ni imaginar por ahora. Por eso el concepto de imposibilidad para mí es bastante ilimitado a la par que indefinido. ¿Imaginaban las tribus de hace 10.000 años que el hombre podría viajar volando a mil kilómetros por hora?¿Creerían que es posible llegar a la luna? Y aún peor; ¿como podían imaginar conceptos como la televisión, internet o simplemente la luz eléctrica?
Lo único que se me antoja cierto es la matemática y la lógica asociada a ella. Si a+b=c y d+e=c, entonces a+b=d+e. Siempre. Lo demás es relativo.
El concepto viajar también es relativo; viajar significa generalmente trasladarse a otro sitio. Pero el concepto de tiempo no es espacial precisamente, aunque estén relacionados en un matrimonio convulso de espacio-tiempo.
Mucho más complicado es el concepto de tiempo. El tiempo es una dimensión en la que estamos inmersos pero a la vez la más intangible de todas. La sentimos pero no la dominamos. Notamos su presencia pero no la palpamos, no conseguimos recorrerla a nuestro antojo. Así como el espacio nos es familiar y pululamos por él eligiendo ir de un sitio a otro por varios caminos posibles, el tiempo no nos deja manejarlo, es inexorable y sólo nuestra percepción nos hace sospechar su existencia.
En realidad, como algunos habéis apuntado (Nadia y *entagled* por ejemplo), viajamos en el tiempo, y esto es muy importante: Viajamos en él pero no dirijimos ese viaje. Somos como los pasajeros de un tren con un mecanismo desconocido. No hay mandos a la vista. Nuestra imagen suele ser lineal porque por ahora sólo podemos caminar hacia adelante y sin poder frenar. Quizás a gran escala podamos imaginarlo cíclico, pero el intervalo entre un Big Bang y un Big Crunch es tan ingente para nuestras vidas que le pasa como a un círculo de radio casi infinito: que si caminas por él parece una recta. La pregunta correcta hubiera sido: ¿Es posible trasladarse en el tiempo escapando de él y volviendo a él a nuestro antojo? Y otra pregunta que dejo para más adelante: ¿se puede concebir el tiempo de otra forma que no sea lineal o circular? Yo creo que sí, aunque cualquier imagen "espacial" del tiempo se me antoja equivocada.

Nosotros necesitamos manejar una pequeña escala: ¿podemos ir hacia delante y luego volver para contarlo (no vale la hibernación, FBM, si no puedes volver a contarlo)?¿Podemos ir hacia atrás y ver nuestra niñez? En este sentido voy a dividir la pregunta en dos:


1.¿Es posible viajar al pasado?

2.¿Es posible viajar al futuro y volver al mismo presente del que partimos? (Será objeto de otra entrada)


Creo que para que sea posible la segunda opción es necesario que sea posible la primera ya que en caso contrario no podríamos volver al presente desde el futuro, al ser un viaje al pasado.
Así que para empezar voy a expresar mi opinión: Yo creo que podemos viajar al pasado pero sin interferir en él, porque lo que veríamos no es sino el eco de lo que existió.
Creo que Luna iba por este camino.Y en cierto modo ya hemos viajado al pasado. El hombre hace siglos que imaginó que sería posible pero no se obtuvieron hechos fehacientes hasta el siglo XIX cuando alguien tomó la primera fotografía con una cámara oscura. Por primera vez, se había congelado el tiempo en un sitio determinado.Os parecerá poca cosa pero imaginad cómo se sentiría un hombre prehistórico con una fotografía tamaño real de una persona.
No contentos con eso, el 28 de Diciembre de 1895 dos hermanos consiguieron atrapar no un instante sino un intervalo de tiempo. Había nacido el cine.
Muchos podréis decir que eso no es viajar en el tiempo pero ahora dejadme que haga la siguiente extrapolación: primero se atrapó un instante, luego un intervalo. Lo podíamos ver. Más tarde lo podíamos escuchar. Ya son dos sentidos. ¿Quién nos dice que en el futuro no se podrá captar el olor del momento, el sabor del instante o el tacto de lo que grabemos en un intervalo de tiempo? Al fin y al cabo seguro que los antiguos pensaban que era más fácil capturar un olor o un sabor que capturar el tiempo.
¿Y si en el futuro tenemos una representación holográfica de aquello que grabemos, con todas las perspectivas, todos los sabores, olores, esencias, digamos una máquina capaz de almacenar en su disco duro no sólo imágenes y sonidos sino todo lo demás que se precisa para construir la realidad tal como fue?
Lo que realmente no nos acaba de convencer es que no podamos manipularlo, que no podamos cambiar el pasado; lo estamos viendo, no viajando en él. Asociamos "viaje en el tiempo" a "cambiar las cosas".
No he querido meterme en temas físicos ni relativistas porque me perdería yo mismo hablando del tema. Para eso quizás cristal00k nos sea de más utilidad. Pero lo cierto es que hasta el pasado es relativo porque dos personas que vivan una misma escena, sentirán cosas distintas. Pueden ser semejantes pero nunca iguales porque la persona no es igual, no ve igual, no oye igual, no percibe igual la situación...siempre hay factores discordantes. Quizas algunos esperábais algo más de hipótesis de la física actual. Las dejaremos para una próxima reflexión, a la espera de vuestras opiniones.
Resumo: creo que realmente se puede viajar al pasado pero lo veríamos todo desde una dimensión distinta, intangible, etérea. Sólo se trata de invertir la visión que tenemos de los viajes en el tiempo, como si todo lo que ocurriera pudiera ser grabado por una cámara gigante que no dejara un resquicio, y en lugar de meternos en una máquina del tiempo y viajar hasta el instante que queramos metemos al tiempo en una máquina de viajar y lo traemos hasta nosotros.

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