miércoles, 3 de febrero de 2010

Diario de un Observador

Mi nombre es ininteligible en cualquier idioma. No es un sonido, y quizás por eso tampoco se puede escribir. Me gustan los nombres de aquí, porque tienen un significado, una historia, una esencia más emocional que racional. Nuestros nombres están sometidos al férreo sentido de la lógica matemática. Son mas bien un patrón, una marca única. Nadie tiene un nombre igual a otro, y sin embargo aquí se repiten abundantemente. Es curioso, pero seguramente esté relacionado con su incapacidad para establecer una conexión directa entre sus esencias. El flujo de información es algo enormemente primitivo, energéticamente muy costoso. Necesitan transformar los pensamientos en códigos hablados y escritos y ni siquiera existe un código universal sino que existen transformaciones entre los diferentes códigos. A priori, no encuentro una explicación con base geográfica, étnica o social para esta diversidad de lenguajes. Tendré que estudiar más a fondo la historia de los albores de esta civilización, pero hasta eso es un trabajo ingente en este caso, porque los individuos no comparten un saber común. Todo conocimiento está diseminado, y hay multitud de parcelas sin explorar y contradicciones sin aclarar en cualquier área de estudio. Ni siquiera están seguros de su propia historia. ¿Como pueden seguir evolucionando tan rápidamente?
Me queda mucho trabajo para la misión que me ha sido encomendada. Pero empezaré mañana.Hoy llueve aquí, y en nuestro mundo hace tiempo que no llueve de forma natural. Es asombroso.
Me gusta este planeta.

12 comentarios:

Uma dijo...

me encanta!!hace poco me he reencontrado con la ciencia ficcion y tras tu micro me apetece mas...
besos

Martha dijo...

A mi también me gusta este planeta....y mucho! ^^

GABI dijo...

Me ha gustado mucho. En todos tus relatos siempre me fijo mucho en la primera frase y todo lo que ella conlleva.

Besitos!

Druida de noche dijo...

Llueve y con eso basta.. ¿no?
abrazo
Druida.

barbaria dijo...

Toda la sabiduría del universo, toda la inocencia de un niño...buena mezcla.

Rebeca dijo...

Para el observador debe ser tan extraño este planeta, tan incomprensible, tan poco racional...seguiremos sus diarios, seguro que al final, encuentra hasta amor por esta raza tan rara.

Claire dijo...

¡¡Hola!! Un texto genial. En nuestro mundo, en el fondo se está muy bien :-)
Besos.

Nadia dijo...

Esperaré nuevas entregas del observador, ahora que he regresado al vecindario, pero yo no tengo tan claro que me guste este planeta, voy a días. Esperemos que al observador no le suceda como a nosotros y ya que parece no tener emociones, siga pensando que le gusta....

S. dijo...

Observador...no crees que llueve demasiado?

Camaleona dijo...

Qué posibilidades debe tener nuestra mente y nosotros no somos capaces de sacarle partido...

cristal00k dijo...

Si sigue por aquí, apuesto a que acabará por recordar su emotividad perdida. ¿O sufrirá un inevitable contagio por contacto?
Te sigo.
Abrazos.

Gamar dijo...

Se nos mete un poco del observador en nosotros, es inevitable.
Muy bueno.
Un abrazo.

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