lunes, 2 de marzo de 2009

Viaje de familia

Hoy he leído una entrada que me ha recordado muchas cosas. Pero la más clara y diáfana son aquellas 5 horas de viaje que se pegaba mi padre en el R14 (si aquel Renault de culo gordo) cuando íbamos del sitio-donde-nacimos al sitio-donde-crecimos y viceversa. En navidades, verano, semana santa, puentes y fiestas de guardar, familia parriba familia pabajo. ¡Y no le daba pereza! Ahora se tarda 2 h y 45 minutos. Y te lo piensas dos veces. Nos hemos acostumbrado a lo rápido, a lo fácil, a lo inmediato. Y el resto nos parece tedioso, engorroso...
No había autovía, sólo el último tramo si se le puedo llamar autovía hoy en día. Viajábamos los cinco mas los dos pájaros, en verano, sin aire acondicionado y con el maletero desafiando las leyes de la mecánica cuántica (si, cristal00k, para la masa que teníamos acumulada en tan pequeño espacio extraño era que no se formara un agujero negro que acabara con las leyes cuánticas y de la relatividad). Porque ojo, se viajaba hasta con el televisor a cuestas, nada de tener varios televisores en casas distintas. Pasábamos por infinidad de pueblos, mi padre siempre nos decía "huy huy el pantano este año está mas seco que nunca, este año sequía". Si se hubiera secado al ritmo que pronosticaba mi padre, que otra cosa no pero exagerado es de los buenos, hubiéramos estado lamiendo charcos hace tiempo. Las peleas entre hermanos eran continuas y se pueden resumir en:
Hermano pequeño a hermana mediana: Échate pallá que no tengo sitio ajúuuuuuu
Hermana mediana a hermano pequeño: Si, y que hago me tiro por la puerta?
Hermano mayor (yo) a ambos: A ver si os calláis que sólo sabéis dar por saco
Hermano pequeño a hermano mayor: si la culpa es tuya que ocupas medio coche
Hermano mayor a madre: Mamá el renacuajo me ha dicho gordooooooooooooooooooo
Padre: Vamos a tener un a ACCIDENTE, así no se puede conducir
Madre: Os váis a enterar cuando bajemos ( y echaba su corto brazo hacia atrás y misteriosamente llegaba a todos nosotros para darnos a cada uno un pellizco en la pierna)
Todos los hermanos: Ayyyyyyyyyyyyy pero yo que he hecho???
Pájaro 1: Piiiiiiii
Pájaro 2: Pípiiiiiiiiipirrrrrrrrrrrriiiiiiiiiiiipiiiiiiiiii
Hermano mayor: Lo que faltaba que coñazo de pájaros
Hermana mediana: bolsaaaaaaaaaaaaaaaa, (madre rápida cual sputnik saca una bolsa de dios sábe donde y se la da a hermana pequeña) puargggggggggggggggggggggggg
Hermano pequeño: Que asco mamá esta niña ha vomitadooooooooo
Padre: Yo estoy ya acelerao, me estoy poniendo muy nervioso
Hermano mayor: ¿cuanto queda pa las tostadas?
Hermana mediana: puargggggggggggg
Pájaro 1: Píiiiiipirrripiiiiiiiiii
Hermano pequeño: Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa que asco que la bolsa me está rozando
Madre: Ahora paramos y la tiramos
Padre: Voya a parar pero más de uno se va a quedar aquí.
.........
......... (silencio sepulcral)
Pájaro 1: Píiiii?
Ains que tiempos aquellos cuando 5 horas daban para tanto

viernes, 27 de febrero de 2009

Ciclos

Hoy es viernes. Empieza el fin de semana. El lunes empezará otra nueva. El 21 de Marzo empieza la primavera (más o menos). A las 7 y media de la mañana empieza el día, que acaba sobre las 7 y media de la tarde, y empieza la noche. El 31 de Diciembre acabará el año y empezará uno nuevo, que a la vez será el último (o el primero???) de una década nueva, de un lustro nuevo.
Mis amigas las hormigas empiezan a asomar tímidamente. El campo con tanta lluvia se ha tornado verde, algo difícil de ver pos estos lares, y en verano retornará a su marrón amarillento.
Ayer reí y quizás mañana toque llorar. Después de muchos años de bonanza económica, estamos sumergidos en crisis. El gasoil está a 0,838 cuando en junio estaba a 1,251. Acaban de recoger la aceituna, y ahora toca la poda.
Nos movemos en ciclos, continuos, vamos saltando de uno en otro. Así no nos da tiempo a pensar, o al menos sólo pensamos hasta el ciclo siguiente. Como asoma la primavera ya pensamos en el veranito, como estamos en crisis intentamos vislumbrar cuando se acaba...
Si todo fuera continuo, si el comienzo y el fin de todo estuvieran tan lejos que en medio del camino no se viera ni uno ni otro, la angustia, la desazón y la inmensidad nos impedirían seguir caminando...

martes, 24 de febrero de 2009

Ensañamiento

He escuchado en la radio y luego leído en la prensa que un jurado popular ha absuelto a un individuo que asestó 57 puñaladas a una pareja de homosexuales que según el acusado "pretendían violarle".
Lo ha absuelto porque entiende que fue en defensa propia y que no hubo ensañamiento.
Según la RAE:

Ensañamiento: "Circunstancia agravante de la responsabilidad criminal, que consiste en aumentar inhumanamente y de forma deliberada el sufrimiento de la víctima, causándole padecimientos innecesarios para la comisión del delito."

Defensa propia es discutible. Pero, ¿no hubo ensañamiento? Es decir, ¿se necesitaron 22 y 35 puñaladas para matar a dos tíos, algunas puñaladas ya por la espalda?
Eso sí, lo han condenado por el incendio que provocó después a la vivienda para borrar huellas.
Ya no sabe uno lo que es peor, si dejar al juez sólo o acompañado...

lunes, 23 de febrero de 2009

Lo que pudo haber sido


Mi madre dice que me tiré unos cuantos días correteando por el salón y escondiéndome debajo de la mesa gritando "Que se sienten coño! Pum pum!". Tenía 3 añitos y cuatro meses.
En realidad hoy en día no me acuerdo. Pero imagino el miedo de entonces. Porque no hay mayor temor que la incertidumbre, y más cuando lo que presientes es un futuro parecido a los aciagos y oscuros días del pasado.

Imagino la tensión en las calles de Valencia, el temor en Madrid, la preocupación de los que esperaban días de libertad...

En ocasiones me canso de las batallas sin sentido de nuestros políticos de hoy, del rifi-rafe diario del "y tu más" que crispa a unos y harta a otros. Me canso de los sinvergüenzas que se han acogido a la democracia para hacer su virreinato particular de riquezas a base de estafas. En todos los bandos. De todos los colores.

Y sin embargo, en días como hoy que echo la vista hacia atrás pienso que peor pudo haber sido...

jueves, 19 de febrero de 2009

Melodía

Viste ropas gastadas, raídas, mirada fija en su violín, pelo grisáceo, bigote espeso, descuidado.
Está sentado en el escalón de entrada a un supermercado, en la esquina, como no queriendo molestar a la vez que busca los rayos de sol que durante semanas han estado ocultos. La melodía inunda la calle tras salir de las cuerdas de su violín, frotadas con el arco que parece parte de su mano.
La gente mira de lejos buscando el origen de la melodía, lo encuentra, lo observa, pero agachan la cabeza al pasar al lado. ¿Agachamos la cabeza porque nos avergonzamos de nuestro bienestar cuando otros lo pasan mal? ¿Agachamos la cabeza porque no soportaríamos su mirada de súplica, inquisitiva?
A sus pies, la caja del violín, abierta. Cuatro monedas perdidas en ella, inconexas entre sí, testigos del vacío de la piedad, de lo inmenso de la soledad.
La gente entra y sale del supermercado, lo mira, agacha la cabeza. Él sigue tocando, concentrado en su melodía, como si fuera la última tabla de realidad a la que aferrarse, moviendo el brazo derecho hacia adelante y atrás, arriba abajo, combinando los movimientos. No existen los demás, no existe la ciudad, ni los coches, ni el supermercado. Sólo él y su violín, y sus ropas gastadas, y su pelo grisáceo y su bigote espeso...
Mientras camino hacia la melodía pienso en la crisis, en nuestros problemas diarios, en el euríbor, en cómo nos asfixiamos en una vorágine de vanalidades de la que a pesar de ser en ocasiones conscientes, no podemos salir porque hemos entrado en el juego sin retorno de una sociedad que nos lleva en volandas... mientras camino hacia él pienso que me gustaría tocar el violín, o el piano, o algo con lo que poder expresarme.
Al menos me queda la palabra.
Y al pasar junto a él agacho la cabeza, como los demás, mirando fijamente las cuatro monedas. Y siento vergüenza.
Hoy hace una semana y aún la siento.

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