En este viaje temporal hemos discutido acerca de "viajar" o simplemente "observar".
Quiero ¿terminar? nuestro paseo temporal con un pequeño relato. Lo titularemos "Voces del más allá"
"Le había costado mucho conseguir aquel viaje en el mercado negro. Sabía a lo que se arriesgaba. Las posibilidades de error en la traslación espacio-temporal eran mayores que en los viajes permitidos por el gobierno. Pero estos viajes estaban demasiado controlados y él quería algo más. El gobierno era muy estricto en lo referente a la interferencia con los hechos del pasado. Por eso los viajes eran una especie de sesión holográfica donde veías y escuchabas el entorno pero él a tí no, y no podías interactuar con él. Ajustando las frecuencias convenientemente algunos hackers de los viajes espacio-temporales habían conseguido acercar aquella realidad pasada algo más. El gasto energético era enorme lo que se traducía en enormes sumas de dinero. Pero no le importaba: quería saber qué había de verdad en aquella leyenda negra sobre su abuela.
Su abuela había vivido toda su vida en una vieja casona de las afueras de Dublín. La persistente lluvia irlandesa y el sempiterno cielo gris parecían abrazar a la oscura mansión como si se tratase de algo indisoluble. Recordaba que de pequeño le parecía muy tétrico.
El viaje lo dejó en la planta de arriba. El estado de ingravidez controlada le permitía caminar a varios centímetros sobre el crujiente suelo de madera. Bajó aquellas escaleras roídas por la carcoma y se dirigió al salón donde seguramente vería a su abuela. Allí estaba ella, sentada en el ajado y vetusto sillón verde que parecía llevar siglos siendo testigo del paso del tiempo. La observó detenidamente y una oleada de añoranza y melancolía le inundó de repente. Ajustó el sintonizador temporal adquierido en el mercado negro, aquel que se había llevado todos sus ahorros y lo puso a máxima potencia consciente de las advertencias que le hicieron en su momento; "acercarse demasiado a la dimensión es peligroso, y cuanta más potencia en el acercamiento, más energía consumes y menos tiempo dura tu viaje".
La abuela levantó la vista y observó la figura translúcida de un señor de avanzada edad que le resultaba extrañamente familiar. Se le erizó el vello ante aquella aparición fantasmagórica e irreal. La aparición pareció llamarla por su nombre con un sonido ahogado en el eco de lo lejano pero al instante se esfumó con ún último gesto hacia la chimenea. Ella observó la foto de su nieto hacia la que había señalado la aparición y tembló...¿que le había querido decir esa aparición? ¿Su nieto estaba en peligro?
Desde la cárcel especial para delincuentes temporales, los remordimientos le atormentaban aún más que su falta de libertad. Ahora lo comprendía todo y se sentía culpable. Y recordaba las burlas que antaño le brindaban en el colegio sus compañeros de clase:
" Tu abuela está loca, dice que ve fantasmas jajajajaj" "La bruja de tu abuela hace conjuros par ahuyentar los malos espíritus jajaja"...
Ahora lo entendía todo.