Segunda parte de la entrega de Terror: El Panorama de la Obra Pública en España.
Ayer compareció el Ministro de Fomento para desgranar el recorte de la inversión pública anunciado hace un par de meses. No desgranó mucho, y como sucede en estas cosas, s quedó en la superficie, dió unos datos mínimos y para adornar, unas palabritas que esconden una verdad aterradora a poco que escarbes en ellas. Intentaré explicarlo sin irme por las ramas.
Para empezar podéis ver los titulares de los periódicos de hoy; Fomento rescinde 32 obras y reprograma 199. Ahora bien, si entráis en la web del
Ministerio de Fomento leeréis el siguiente titular:
Blanco anuncia la licitación este año de más de 5.500 millones de euros, además de los que se movilicen con el PEI. En letra grande, resaltada, fulgurante. Si pinchas y luego te descargas los documentos de la intervención y lees los once folios, cosa que poca gente hace porque es un auténtico peñazo, te das cuenta que el titular no debía ser ése, sino la noticia real; que el Ministerio no tiene ni un Euro.
Para el que no esté integrado en el mundillo de las infraestructuras, os diré que yo puedo licitar cientos de miles de millones si me da la gana, pero lo importante no es la cantidad sino las anualidades. Me explico; cuando tú haces una obra, suele durar un par de años o tres, cuatro ya es bastante y cinco excepcional. El dinero que cuesta una obra se reparte en varios años. Por ejemplo si me dan una obra de 60 mll de euros, puedo tener 10 mll para el 2010, 20 mll para el 2011, 25 mll para el 2012 y 5 mll para el 2013. Este reparto teóricamente se hace en función del programa de trabajos de la obra, es decir, se planifica lo que se va a hacer y se vé lo que cuesta. Luego la práctica es al revés; te dicen lo que puedes cobrar y tú te ajustas. Pero bueno. El caso es que yo puedo decir que voy a licitar cincuenta obras, pero no dejarle más que un millón de euros para el 2011, y retrasar el montante fuerte para los años finales. De esta forma el señor Ministro se apunta un tanto porque ha sacado mucha obra, pero seguramente quien tenga que correr con los gastos de lo que se ha licitado en el 2010 sea...el gobierno que esté en el 2012. Buena jugada ¿verdad? Luego si hay cambio de gobierno que se la apañen ellos. Tú quedas como el que has lanzado la obra pública y los que vienen detrás quedan como los que no han sabido gestionar el legado que has dejado.
Esto me sirve para enlazar con el anuncio de las obras que se paralizan y las que se “reprograman”. Estos son los datos:
885 obras siguen su curso
199 contratos se reprograman
32 contratos se rescinden.
A primera vista, como lo de la “reprogramación” no se sabe muy bien en que consiste, la gente se fija en “885 siguen y 32 se paralizan”, no es para tanto…Lo que no explica el señor ministro es de qué cuantía son las que siguen y de qué cuantía las que se paralizan. Porque hay obritas de un millón de euros y obras de más de cien millones. Si las 885 obras son de un millón de euros, son 885 millones de euros y si las 32 obras son de cien millones, tenemos 3.200 millones de euros. Ya no está tan clara la cosa no? El número de trabajadores que va a ir al paro no es en función del número de obras sino de los millones de euros eliminados de los presupuestos.
Entretanto el término “reprogramar” se ha quedado en el limbo, olvidado, cuando la realidad es que enlaza con lo explicado antes: yo no te dejo dinero para este año ni para el que viene y a lo mejor para 2012 o 2013 empiezas a cobrar. Reprogramar una obra significa redistribuirle el dinero, de forma que le dejes un mínimo estos años. Las constructoras deberán elegir entre permanecer congeladas un tiempo con un personal mínimo, haciendo lo mínimo posible, o seguir haciendo la obra sin cobrar, financiando una obra pública a base de capital privado. O eso o desapareces. Pero claro, decirlo con estas palabras en la Comisión, sería un suicidio. El listado de obras rescindidas ya es público. Las 200 obras a reprogramar lo dejan para septiembre, como los exámenes.
No quiero seguir para no aburriros, pero queda mucho por explicar, lo haré en sucesivas entradas. Por ahora os dejo con ese eufemismo: “Reprogramar”, que significa más o menos, “no te rescindo porque rescindir un contrato significa pagarle al contratista un 6% de lucro cesante, es decir, un 6% de lo que le resta por ejecutar, dinero perdido y que el Ministerio no tiene”.
Seguiremos informando