viernes, 12 de junio de 2009
Supervivencia III. Despertar
martes, 9 de junio de 2009
Supervivencia II. Soledad
Se despertó bruscamente. Las sábanas en el suelo y la almohada empapada en sudor reflejaban que aquella había sido otra noche más como las que aleatoriamente le venían sucediendo desde hacía unos años; dolores de cabeza sin remedio, susurros ininteligibles rebotando dentro de él y una sensación de asfixia acuciante formaban parte de sus horas más oscuras. En esta época, el zumbido del ventilador en un intento desesperado por aplacar el horrible calor veraniego se sumaba a la lista de crispaciones internas hasta que finalmente todo cesaba de repente y se quedaba profundamente dormido, derrotado por la feroz batalla que se libraba dios sabe contra qué.
Le habían visto innumerables médicos y tras probar con todos los métodos posibles ninguno había conseguido detectarle nada, ni el más leve indicio de anomalía de funcionamiento en su cerebro. Tan sólo tras someterse a pruebas durante la fase de sueño REM y comparar las diferentes fases del sueño mediante la polisomnografía, detectaron un comportamiento extraño; una vez que se quedaba dormido, la intensa actividad cerebral de los momentos previos se frenaba de repente pasando bruscamente de las ondas Beta y Ram-Alta, a las ondas Delta, lo que significaba que por fin el cerebro se había relajado y llegaba el sueño profundo. Pero tras unos minutos algo asombroso aparecía en las mediciones: una nueva familia de ondas alfa asomaban en la actividad cerebral. Unas ondas extrañas que sincronizaban con las deltas.
Es como si dos cerebros estuvieran en paralelo unidos entre sí...
Se metió bajo la lluvia reparadora de la ducha, sintiendo cómo resbalaba por su piel el agua tibia llevándose consigo los segundos perdidos de la noche. Tras vestirse, miró su reloj y comprobó que llegaba tarde al trabajo, para variar. De un sorbo apuró el negruzco café olvidado en su taza y salió precipitadamente de su apartamento situado en la avenida principal.
Y se quedó parado en la puerta.
La ciudad estaba desierta. Su calle, siempre envuelta en el asfixiante humo de los coches, ensordecida por el ajetreo constante de las idas y venidas de los viandantes, estaba sumida en la más absoluta quietud. Aún aturdido, vió como en la acera de enfrente, salía una persona de un portal y quedaba igualmente paralizada. Decidió cruzar la calle para preguntar si sabía lo que ocurría cuando de repente la figura se desplomó en el suelo mientras emitía un lastimero quejido que resonó en el silencio de la avenida como si resquebrajara la realidad en dos. Cuando iba a empezar a correr para acudir en su ayuda, una oleada de dolor se expandió en su cerebro obligándole a hincar las rodillas en el suelo.
Con las manos a ambos lados de la cabeza intentando frenar la sensación de explosión dentro de él, desgarró el tiempo con un escalofriante grito mientras una honda sensación de soledad vaciaba su interior...
lunes, 8 de junio de 2009
Premios estivales
Los idiomas no son lo mío pero como internet hoy en día es una bendición para los inadaptados, pude ver que la traducción aproximada del premio que la amiga CMQ me regaló es algo así como "Que blog más chulo", traducción totalmente libre.
