Ya os comenté en algunas entradas del año pasado (como aquí o aquí) por estas fechas que el mes de Agosto es propicio para que los políticos hagan de las suyas y tomen medidas que se diluyen entre el sopor veraniego y la dejadez vacacional. En Agosto desconectamos las noticias y todo se filtra entre la canícula estival dejando pocas impresiones entre nosotros. Quizás por eso el anuncio de que va a haber un Consejo Extraordinario a finales de Agosto donde la ministra de Economía va a detallar de donde va a recortar 5.000 millones de euros, no ha tenido mucho eco en los titulares de los periódicos. Aunque no creo que ese recorte afecte de nuevo a funcionarios y pensionistas, deberá ser algo más general para diluirlo entre todos de forma que el desgaste político sea mínimo. Tras las elecciones vendrá lo peor y lo dejo aquí por si acierto alguna: Subida del iva al 20% o más, nuevo recorte de sueldo a los funcionarios y nuevo frenazo a las infraestructuras. Atentos.
Por otro lado, aquí se ha decidido subir el precio del billete de metro un 50%. Ante las tímidas protestas, la todopoderosa Esperanza Aguirre alude a que muy poca gente usa el billete individual (entonces ¿para que sube el billete?, me pregunto yo). Claro, subir los abonos mensuales sería muy impopular en plena carrera por las elecciones. Acordaos de este post en Enero cuando suban los abonos también.
Como colofón a la incongruencia general, con la visita Papal se ha ofrecido a los peregrinos un abono descuento de hasta el 80% en el billete de metro. Que no digo yo que no les den un abono a los pobre peregrinos pero porque no se ha ofrecido ese descuento a los 500.000 parados que hay en Madrid tal y como ha solicitado el Consorcio de Transportes?
Vamos, que a unos les suben el precio para que a otros les cueste más barato.
Hay polémica servida con la visita de Susan (Su Santidad) a la capital. No me apetece entrar en polémicas referentes al gasto público que va a generar la visita porque tampoco conozco los beneficios que va a aportar a comerciantes y hosteleros y no me gusta hablar sin conocimiento. Al menos los doscientos confesionarios que han colocado en el Retiro habrán hecho rico a algún carpintero. Y al menos los periódicos tienen algo de que hablar.
Se prepara una nueva tormenta política, económica y social, queridos amigos de la Torre. La crisis parece que no ha pasado su peor momento y el final de año me da en la nariz que va a traer pocas esperanzas para el 2012
