lunes, 16 de febrero de 2009

El placer de sufrir

Este fin de semana he ido a esquiar.
Después de toda una semana levantándome a la hora en la que los gallos aún tienen legañas, el sábado sabadete me levanto a las siete, como diciéndole a la vida "¿Quieres sopa?Pues toma dos tazas...". Con mi cuerpo aún preguntándose donde ha quedado el merecido descanso del sexto día, nos montamos en el coche e iniciamos el ascenso al objetivo nevado. Nos unimos como fieles borreguitos a la cola de vehículos armados con esquíes. Algunos, impacientes por ser los primeros en saborear la nieve matutina adelantan en línea continua, carretera de montaña y curvas sinuosas. Ya empiezo a cabrearme. Ya están los "tontos_tubo_escape_recortao", como decía el tío la vara...
Conseguimos aparcar y salimos al frío con más alegría que un abejarruco en primavera, compramos los forfaits (40 € cada uno) y decidimos empezar el día con un buen café y un croissant viendo la sierra. 3 euros. Abrí el croissant por la mitad e investigué un poco dentro de él pero no hallé nada. Removí el café con la cucharilla para ver si había algo en el fondo. Nada. Pues debe ser que a pesar de los 3 euros no tiene sorpresa incorporada el desayuno, no.
Tras alquilar los skies nos sumergimos en la marea humana que lucha por incrustarse en los telecabinas. Empujones, miradas, gruñidos, todo envuelto en una marea de abrigos, gorros, guantes y palos de skies...
Caminando como un GIJOE con las botas puestas, nos calzamos los skies, aguantamos otra cola para el primer remonte y listo: a bajar por la ladera. Primer tortazo de la mañana. Pero soy feliz, he de serlo con lo que me está costando el día...
A partir de aquí el día se resume en
a) Bajadas esquiando, intentando no ser atropellado por los listos que creen que están en una olimpiada, los más listos que se fuman cuatro porros entre subida y bajada y los superlistos de la muerte que les encanta jugar a esquivar gente
b) Subidas en telesilla junto a gente que no conoces y que generalmente necesita imperiosamente mandar un mensaje a alguien o llamarle para contarle lo bien que se lo está pasando, el buen día que está haciendo y la juerga que se va a correr después
c) Parada a comer donde de nuevo busqué el regalo entre la lasaña de 15 € y de tamaño reducido
d) Punto y final del día al quitarme las botas de esquiar, posiblemente el momento más placentero del universo después de la bajada del euríbor cuando te toca revisión de la hipoteca. El pie, atosigado por dos paredes fijas, se expande en todo su ser y palpita cual corazón en medio de un trasplante.
Finalmente con los ojos algo molestos, los pies doloridos, la cara como una cigala de huelva y el bolsillo tiritando y no de frío, vuelvo a casa...
Y por la mañana, cuando me levanto a duras penas, mientras mi cuerpo me grita que ya no es el de antes, me pregunto...
¿Porqué narices me gusta tanto esquiar y porqué narices subiría hoy de nuevo?

6 comentarios:

David dijo...

Sin contar los labios rosaditos, como si de Esther Cañadas se tratase, con los que te levantaste el domingo jejeje

Sierra Nevada es el punto de mayor concentración de catetos granaínos domingueros!!

borraeso dijo...

Sarna con gusto...
Va a ser como en la playa... dónde quedan las calas por descubrir?

Saludos.

sergio millan dijo...

Lo primero Yandros agradecerte tu colaboración en mi blog, y que sepas que tendré muy en cuenta, tu proposición de la segunda parte del pan de molde maldito, primero haré un estudio, mi comentario es una respuesta a tu pregunta, de porque te gusta tanto esquiar, simplemente, porque cuando estas subido a lo más alto de la montaña, con el sol dandote en la cara, y una suave ventisca acariciandote el rostro, la sensación de libertad y el pensamiento irreprimible de "soy el rey del mundooo!!!" acaban con la tosca sensación del madrugón, la caravana, el forfait, los 3 €uros del desayuno, las colas, los flipaos, los 15 €uros de la comida...en fin, con todo lo que sea desagradable de un dia de esqui.
Por cierto todavía tengo pendiente, bajar por alguna pendiente, que se va a ir la nieve un saludo y a partir de ahora seguiré tu blog.

S. dijo...

Jajajaja me recuerdas a mi el otro día!Sierra Nevada,nevando,poniendo cadenas imposibles,la guardia civil mirandote y no haciendo nada,y la merienda:2 cafés 3.50euritos con la consecuente visita inesperada al W.C. jaja.
Creo que volverías a subir porque te sientes vivo!

Rebeca dijo...

Yo sólo una o dos veces al año a esquiar, es entre el rato que estoy en el suelo sufriendo y mi intolerancia al frío lo paso fatal ¡por no hablar de lo poco que queda en el bolsillo a final del día y esa comida que finge ser comida que te dan! Pero bueno, entiendo el espiritu libre de muchos, lo bonito que es estar haciendo deporte en la naturaleza, lo bien que se le da alguno eso de bajar por la ladera y las ganas que tienen siempre de ir a esquiar.

Raquel dijo...

Pues yo jamas he ido a esquiar porque soy una miedica y a lo mucho me tiré con trineo y gracias.Quiza porque no dí con la persona adecuada..todo es posible jejejej
ahh Andros, ahora veo de donde viene lo del tio de la vara jajajaja

Despues de todo volverias a subir y no sabes porque..ya te lo digo yo, Y GRATIS OIGA!!!
porque eres masocaaaaaaa
jajajajajajajaja

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