lunes, 20 de julio de 2009

Cambio de perspectiva

Este fin de semana hemos ido a visitar a mis padres; empresa arriesgada donde las haya dirigirse a un sitio de costa en pleno mes de julio.
Quise que mi señora del caos conociera una de las playas que frecuentaba de pequeño con mi familia, donde pasé muchos ratos de de mi infancia, y me dí cuenta cómo cambia la perspectiva del entorno cuando nos hacemos mayores. Antes sólo existía nuestro entorno inmediato; los padres, los amigos y nuestros juegos; corríamos, saltábamos, chapoteábamos y nada parecía perturbar nuestra diversión. Recuerdo aquella cuerda mohosa enterrada a unos metros de la orilla, bajo el agua, que nos producía intriga y fascinación, pensando que al final de ella habría un tesoro pirata o un barco hundido. Siempre tirábamos pero no la movíamos ni un milímetro y nuestra curiosidad no era tan grande como nuestro respeto por lo que pudiera encontrarse al final de ella.
Este fin de semana, al situarnos difícilmente entre unos metros cuadrados libres de arena fui consciente de la muchedumbre, del griterío, del poco espacio vital en las masificadas playas, de las conversaciones aledañas y de la invasión constante de intimidad. Como si de tácticas de asedio se tratara, sombrillas amenazantes fueron rodeándonos paulatinamente y llegó un momento que incluso pensamos que no podríamos escapar. Cada minuto que pasaba, alguien nuevo se instalaba en los alrededores, ávido por vislumbrar un trocito de orilla desde su posición. Todo tiene sus ventajas; puedes leer el periódico del de al lado, escuchar las conversaciones intrascendentes de los de atrás, e incluso jugar con el castillo de arena que el crío de la familia de al lado ha erigido justo a escasos centímetros de tus pies, prácticamente coronándoterey del mismo.
Quizás sea que antes iba a la playa a divertirme y ahora prefiero relajarme, y lo segundo es imposible en estas latitudes y en esta época del año. No quiero creer que me estoy volviendo excesivamente gruñón y asocial, aunque quizás sea un poco de todo. Lo cierto es que la cuerda de antaño ya no está en el mar y yo me quedé sin saber si escondía un tesoro, un barco, o ambos dos.

19 comentarios:

Menda dijo...

Vaya........al menos te queda el recuerdo. Yo creo que también me estoy volviendo huraña e introspectiva. Cada vez soporto menos las marabuntas (incluso de gente).

Un saludo.

GABI dijo...

Parece que me estuvieras describiendo Chipiona, y allí, literalmente, te ponen la toalla al lado de la tuya, como si el que se pone a tu lado fuera también amigo o familia tuya. Por eso, yo cuando voy a la playa opto por ponerme por los laterales, a la gente no les gusta ponerse al lado de las rocas. O también opto por irme a playas menos masificadas, están más lejos pero como tu dices, busco relajarme y me merece la pena.

Besitos!

MI HISTORIA... dijo...

Enjambres humanos son las playas de hoy en día.
La cuerda de tus recuerdos contenía el mejor tesoro de todos, tu imaginación.
Muxuxxxxxxx

Capitán Clostridium dijo...

No seré yo quien os descubra playas desiertas...haberlas haylas...pero si les hago publicidad acabarán explotando (demográficamente).

Sé a que cuerdas te refieres, mi padre iba dejando cuerdas que empezaban en la orilla y acaban en las profundidades, a las que no llegaban los niños, para fomentar la imaginación y mantener vivas las leyendas sobre tesoros.

Capitán Clostridium dijo...

MI HISTORIA, prometo no haber leído tu comentario cuando he posteado (los leo después). Coincidimos en eso de la imaginación tras la cuerda, jajaja.

Andrea dijo...

Pues desde hace años escapo a las muchedumbres en las playas, no es tarea fácil elegir destinos poco poblados, hay pocos pero los hay todavía, lugares donde dispones de tu espacio vital para poder pasar un rato agradable con la familia, a ver que tal menorca, me voy en unos días, espero no encontrar masas de gente, me han dicho que es tranquilo. Un beso!

S. dijo...

te han llamado santo jajajjaj y a mi femina nooooo jajjajja
https://www.blogger.com/comment.g?blogID=4104125163656497950&postID=4742451471344127560&page=1&isPopup=true
Ahora vuelvo

S. dijo...

Yandros anisocial no,gruñón a veces,jajajaja
Se ve todo muy distinto cuando vamos cumpliendo años.No disfrutas igual de las cosas.
Muchos besos gruñón

Ħαррy єyєs dijo...

Totalmente de acuerdo jeje

Nadia dijo...

PRESENTE! Una falta menos y no eres el único con quien hago 'peyas' o 'campana' ;) Vuelvo a la carga, todo es cuestión de organizarse, pero cuesta hacerlo cuando la marea llega de repente ;)
Yo recuerdo un magnífico verano en Peñíscola donde ahora no podría estar ni 5 minutos. Busco calas vacías y no siempre las encuentro, por eso adoro Fuerteventura, donde les sobra playa y arena por lo que la masificación no existe a excepción de un par de playas que siempre se pueden evitar ;)
Y ahora sigo leyendo que me he saltado muchas entradas!!

Angie dijo...

afortunadamente, quedan playitas que no están masificadas en pleno verano!yo todos los veranos voy a unas cuantas! auqnue yo como el capitán, me las callo, (qué mala) jajaja...

Besos. Angie.

Yandros dijo...

Menda: Introspectiva...que fina eres hija para decir mala leche jajajaja
GABI:Jajajaja no es muy lejos no
Mi Historia: Pues sí, quizás la cuerda sea el hilo que impide que mi recuerdo se haya perdido
Capitán: Comparte hombre, no diré nada jué
Andrea: Yo creo que iremos a alguna playa de Groenlandia, allí no hay mucha masificación ajjaja
S: Grrrr
Happy eyes: Y seguro que repites playa, que curiosos somos los humanos
Nadia: Vale te quito la falta ya está otra vez en el pupitre delantero
Angie: Pues nada iros el capitán y tu a esas playas, así os pique una manada de cangrejos furibundos ajajaj
Saludos veraniegos a todos

CMQ dijo...

pues chico, a mí es que no me gustan los mogollones, ni en la playa ni en casi nada, así que procuro ir a playas poco "turisteadas" (que van quedando cada vez menos), o en horas en que hay menos gente. Sí que hay veces que no puedes evitar que te pongan la colchoneta en los pies, pero hay que intentar que nuestro espacio vital no sea invadido. Me da igual parecer asocial, gruñona o huraña, porque a la playa voy a relajarme, y cuando no me dejan.... grrrr jajajajaja

Angie dijo...

jajajajajjja..tú eres más malo!!! nada, te diré una playa... MATALASCAÑAS; JUNTO AL PEDRUSCO! eso en verano está casi vacío siempre.. jajajaja...

Nerina Thomas dijo...

Es lo que necesitas hoy amigo. Tranquilidad. Sólo eso.
un saludo

marianne dijo...

En los recuerdos de la infancia,queda aquello que despertaba nuestro interes. Nunca te acuerdas cuando corrias por la arena y salpicabas a los demas ni cuando hacias torres enormes con los amigos y os tirabais de golpe todos. A los que tenian tu edad les debia hacer una gracia. ellos buscaban su tranquilidad.
Ahora esa playa es de otra infancia y a ellos como a ti le importa un bledo tu tranqilidad.
YANDROS, AHI UN HORARIO PARA LA TRANQUILIDAD. en la playa yo disfruto de esa hora feliz, jajaja.

Y

MARIANNE dijo...

Bueno estaba tan enfrascada en la playa que se me ha colado un error ortografico, HAY UN HORARIO PARA LOS ESTRESADOS

Rebeca dijo...

Realmente lo de relajarse queda un poco lejos en esas playas plagadas, yo procuro ir entre semana de lunes a viernes, por las mañanas, a una playa que me queda a unos 40 minutos pero en la que nunca hay nadie porqué hay que pagar parking.

Yandros dijo...

Angie: Matalascañas me pilla un pelín retirao. Pero bueno apuntao queda
Nerina Thomas: Que me hago mayor jajaja
Marianne: Es que tu vas a horarios de abuelos ya jajajaja
Rebeca:de lunes a viernes por las mañanas? Que asco de funcionarios jajajajajaja

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