martes, 6 de abril de 2010

Noche veneciana.

En un camastro desvencijado, Joel jugaba con un roído antifaz. Era el último vestigio de una noche que igualaba a todos, el recuerdo de una anhelada vida ficticia. Todo a su alrededor lo devolvía cruelmente a su cruda realidad; el papel ajado de las paredes mohosas, el mugriento suelo de baldosas desiguales, el deteriorado espejo sobre el oxidado lavabo, el goteo incesante de un grifo cansado... En su vieja casa del barrio judío veneciano, testigo de su infancia y ahora dueña de su vida, guarida de sus lamentos, Joel se refugiaba del pesimismo sombrío que lo embargaba. Se tumbó sobre aquella cama de sonido lastimero y recordó la imagen de aquella chica de elegante antifaz, purpúreo y llamativo. Aquella sonrisa de ángel había bailado con él la noche pasada, donde todo eran máscaras y todo el mundo jugaba a ser quien no era. Se miraron a los ojos en un eterno segundo, atrapados por la magia del momento, y el temió que ella descubriera en su mirada que estaba nadando en un mar que no le pertenece, viajando en un mundo que no es el suyo. Huyó. Quiso dejar atras las luces, los fuegos artificiales, la alegría desenfrenada del gentío junto al Puente Rialto, las góndolas iluminando el Gran Canal...quiso huir de todo aquello y refugiarse en su camastro polvoriento y aislado, y llorar por un mundo lleno de clases sociales y peldaños imposibles de escalar para un joven criado en la pobreza. Atrapado por el recuerdo de su sonrisa, Joel deseó que siempre fuera carnaval para vivir su vida ficticia que sólo duraba una semana al año...
Mientras, en una casa perdida en un callejón del mismo barrio, Esther guardaba el antifaz de color púrpura que una señora rica le había regalado cuando era pequeña y pedía limosna junto a su madre en las húmedas calles venecianas. Se acordó del chico de roído antifaz y mirada humilde con el que bailó anoche y se maldijo por seguir creyendo en cuentos de hadas y príncipes azules. Los príncipes en la vida real salen huyendo cuando se dan cuenta que la chica no es de su clase social y que sólo pretende vivir una vida ficticia durante el carnaval...

8 comentarios:

Uma dijo...

Si es para algunas cosas las mascaras no son buenas...para el amor la cara ha de ir lavada!...eso si! ¿se habrian gustado sin antifaces? o solo les atraía lo que esperaban del otro?
Me ha encantado y muy bien escrito.
besos

Paula dijo...

¡Qué bonito! Lo verdaderamente importante es lo que hay debajo del antifaz.
:)

Claire dijo...

Se volverán a encontrar... :-)
Un relato muy bonito. Los dos han tenido prejuicios sin saber que pertenecen a la misma clase social. Pero aunque hubieran estado en lo cierto y uno de los dos fuera de la clase alta, a veces el amor puede con esas barreras... pero es verdad que muchas veces no.
Besos.

Jara dijo...

Una escena típica a lo romeo y julieta sin familias de por medio.

Yo siempre he creido en el destino, así que esoy segura que si de una historia real se tratara se encontrarían en las calles de venecia.

Dos mismas personas y un mismo disfraz. Curioso no?

Angelical dijo...

¡¡¡ Se te está pegando todo, todod, todo lo romántico. Que lo sepas !!! jajajajaja.

PD: Hay un par de reiteraciones que la marimandona de Motherxeruh no te perdonaría, por suierte, ella no ha venido ;)

Besos angelicales

Carlos dijo...

Dos mundos creían estar tan distantes, se avergonzaban de si mismo, soñaban destinos inalcanzables, y odiaban al tiempo que lamentaban carencias y envidias.
Lo bueno es que, y tan bien que lo cuentas, que tan solo les separaban los escasos milímetros del grosor de un antifáz.

Un abrazo!

Sara dijo...

Cuando he terminado de leer tu texto, he mirado en la columna izquierda para ver el nombre del perfil, porque pensaba que me había equivocado de blog jajajaja.

¡Precioso! Bienvenido al lado romántico de las letras (lo mismo todo es culpa de motherxeruh, que te ha puesto fama de escribir sólo sobre ciencia ficción, mariposas biónicas y relatos futuristas... y ya se sabe lo que pasa con la fama...)

Encantada de haber pasado por aquí, te sigo ok? (si encuentro la casilla de seguir que esto es un caos ;) jajaja es broma)

Besotes

cristal00k dijo...

Convenciones sociales y el azar que parece a veces conspirar en contra nuestro.
Siempre se necesita, en todo, un componente ¿suerte?.
Pero en ocasiones los caminos del amor gentil son extraños amigo. Quizás haya más oportunidades... ¡Quien sabe!
Abrazos Yandros.

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