lunes, 23 de marzo de 2009

Un sentimiento eterno en un siglo de cambios

- Aunque te parezca mentira, querido bisnieto, cuando yo tenía tu edad me planteaba lo mismo que tú, con herramientas de entonces: antes escribíamos sobre papel con unos objetos que podrás ver en los museos. Se llamaban bolígrafos, aunque había muchas variantes; rotuladores, lápices, plumas estilográficas… Con tu edad mis dedos tuvieron que pasar a acostumbrarse de aferrar estos objetos a deslizarse por los teclados, los mismos que hoy en día están cayendo en desuso ante el imparable avance de la Neuronética.

El Bisab hizo una pausa, buscando recuerdos del ayer en su memoria. Lo observé detenidamente. Me fascinaba contemplarle. Quedaban pocos testigos de la llegada de los Eternos, pero quedaban menos aún que hubieran nacido en el milenio anterior, al inicio de lo que más tarde sería llamada la Era Tecnológica. Bisab había sido testigo de los años previos a la crisis energética y medioambiental que posteriormente desembocaron en el Gran Colapso.
Los avances de la Neuronética aplicados a la medicina permitieron a mediados del siglo pasado retrasar ligeramente el envejecimiento de las células cerebrales. El cuerpo de Bisab, en otro tiempo quizás alto y fuerte, mostraba los signos evidentes de una persona que ha sobrepasado el siglo de edad. Sus arrugas se perdían unas en otras, su pelo totalmente blanco se resistía a caer, aún a pesar de su reticencia a usar la implantación capilar. Pero su mente seguía discurriendo ajena a las enfermedades que décadas atrás preocupaban a los ancianos y que hoy en día habían sido controladas gracias a los descubrimientos realizados en el campo de la genética.
-No es lo único que ha cambiado desde entonces. Es la parte negativa de nuestros avances en la Neuronética; sabemos exactamente cómo causar cualquier sensación o sentimiento en nuestro cerebro y nos hemos rendido a esa realidad virtual que nos acerca todos los sabores, olores y sensaciones del mundo sin movernos de nuestro sofá. Las generaciones venideras olvidarán paulatinamente el placer de descubrir un nuevo sabor, una nueva sensación…Creo que el ser humano vuelve a caer en los mismos errores del pasado; nos rendimos sin condiciones ante cada avance que nos haga la vida más cómoda. Caemos a los pies de cualquier innovación que nos traiga el mundo a casa en lugar de salir a descubrirlo por nosotros mismos. Los Eternos nos mostraron lo peligroso de nuestra tendencia a discurrir por un sendero olvidándonos de mirar hacia los lados. Espero que nuestra maldita manía de correr hacia adelante no acabe en una nueva catástrofe.
-Entonces Bisab, ¿crees que nos acercamos a otra época oscura como la Década Negra?
-No lo creo. Las circunstancias anteriores a la Década Negra no se dan en la actualidad. No hay guerras fronterizas pues las fronteras dejaron de tener sentido, no hay lucha por el control de la energía, pues el núcleo terrestre nos da toda la que necesitamos en cualquier punto del planeta, no hay lucha en nombre de la religión, pues todo cambió con la llegada de los Eternos…Ahora el ser humano está más unido que nunca, aunque queden reductos de personas que no hayan querido abrir los ojos a la nueva realidad…No, no creo que suframos otro Colapso. Nuestro enemigo es otro. Nuestro enemigo es la complacencia, el conformismo, la relajación de una sociedad del bienestar…
La tarde discurrió como todas las visitas al Bisab, con su voz parsimoniosa llenando cada recoveco de mi mente, con la Bisab sentándose a nuestro lado de vez en cuando y regañando al Bisab por aburrir a su bisnieto con aburridas historias del pasado, y con el Bisab mirándola a su vez y sonriéndole ante cada nueva interrupción.
Al final del día, cuando disponía a marcharme con la cabeza llena de visiones dibujadas del pasado, le pregunté a Bisab si se habían cumplido sus expectativas en la vida. El Bisab me sonrió y dijo:
- Hijo mío, he visto el horror, la guerra, la destrucción, el hambre, la pobreza, he visto como el ser humano se autodestruía sin motivo alguno por intentar hacer prevalecer el individuo sobre el colectivo. He visto resurgir un nuevo concepto de humanidad, más unida, más concienciada de nuestra posición en el universo, he visto cómo llegábamos a otro planeta, he visto cómo la eterna pregunta del hombre de si estamos solos en el universo ha sido contestada…he visto mucho más de lo que cualquier ser humano antes de nuestra generación podría haber siquiera imaginado. Y sin embargo, a pesar de que todo esto ya de por sí responde a tu pregunta, hay cosas que me han llenado mucho más y que por sí mismas ya merece la pena haber vivido.
- ¿Si? ¿Como cuáles Bisab?
- El año pasado hizo un siglo que celebramos nuestra unión la Bisab y yo. Hace cien años, sobre una pradera verde de las que ya no existen, al menos en nuestras megaciudades, la Bisab y yo empezamos nuestra vida juntos sin saber lo que nos depararía el futuro. He vivido un siglo con ella. A las generaciones futuras las parecerá un tiempo normal, pero a nosotros, situados entre una generación que vio nacer a los ordenadores y otra que ha visto colonizar la Luna, nos parece un regalo de las estrellas. Y lo que te quiero decir, hijo mío, es que a pesar de haber vivido todo lo que te he contado, los grandes acontecimientos de la humanidad, el cambio de filosofía, el nuevo rumbo que tomamos…nada es comparable a la sensación de pasar junto a ella un solo día de estos cien años.
Salí de la casa de los Bisab como siempre, perdido en mis pensamientos. A pesar de nuestros avances, de nuestra tecnología, seguían existiendo parcelas inexpugnables al conocimiento humano. No creo que ninguna ecuación matemática ni ley física pueda cuantificar ni explicar el amor entre dos personas…
Este relato pertenece a la saga "Relatos del mañana", que sigue así:

16 comentarios:

S. dijo...

qué bonito y he entendido todo todo!
"Preferiría morir mañana mismo que vivir cien años sin haberte conocido"
ea ahí va mi aportación.
Un beso

Camaleona dijo...

Y si alguna vez sale algún listo que intenta cuantificar el amor... le tiraremos tomates y patatas.

Darthpitufina dijo...

...y que el amor dure tanto entre dos personas, cien años apenas!!!
^^
Es bonito pensarlo.

Gracias por escribirlo.

Una sonrisa.

Antonio E. Zafra dijo...

Vaya con el amor. No me llego a imaginar la forma de trabajar que tendrá el cerebro del Bisab.

En su conversación con el bisnieto deja claro que su vida ha sido claramente equiparable a la de los Inmortales. ¿Te acuerdas de esa película?

Saber como se hacen ahora las cosas, pero haber vivido cómo se hacían hace años. Y no solo eso, si no dar saltos generacionales que nadie antes dió y ver como en una película todo aquello que se le ocurra.

Saber que nadie nunca si quiera imaginó lo que sería ver morir generaciones enteras de personas, mientras uno se mantiene vivo gracias a unos seres de otro planeta. Saberse habitante de un planeta elegido por ellos. Concienciarse de todo lo vivido, e intentar sintetizárselo a su bisnieto de forma que lo pueda comprender en toda su magnitud...

Gran trabajo para el bisab y ardua tarea para el bisnieto. Es como unir a Colon y a su descendencia de ahopra que que este tuviese que explicarle cómo hizo para hacer su azaña y que el segundo lo comprendiera en toda su magnitud.

Es algo impensable. Es algo que merece la pena ser escrito, sin duda.

R. Laó dijo...

Estupendo relato Yandros, envuelve.
Nostálgico, futurista y visionario, hala! Todo a la vez! Magnífico.

"He visto resurgir un nuevo concepto de humanidad, más unida, más concienciada de nuestra posición en el universo,..."

Ojalá eso suceda así algún día. Un abrazo

Yandros dijo...

S:Exacto S, has dado en el clavo.
Camaleona; Podemos tirarle galletas de chocolate jajajajaj
Darthpitufina: Hola de nuevo, y sçi, hay cosas que son incombustibles
Antonio: Si, vi Los Inmortales, pero Bisab no es inmortal, solo tiene 130 años. La inmortalidad seria otro paso mas en la relajacion, pues no tendriamos prisa por llegar a ningun sitio. En realidad su longevidad es fruto de los avances del ser humano, el que, a pesar de todos sus cambios sigue planteandose las mismas preguntas que siempre.
R.Lao;Ojala suceda asi, aunque para ello tendriamos que pasar por el gran colapso y la decada negra...Un saludo
Un saludo a todos

borraeso dijo...

Es que el amor es un sentimiento poderoso que no se halla con fórmulas, y al cual no pueden aplicarse teoremas...

Ni lógico, ni explicable: está o no está, fluye o no, se siente o no se siente... Pero eso tú ya lo sabes.

Un beso.

Gamar dijo...

excelente relato, me hace acordar al hombre bicentenario.
Un abrazo y nos seguimos leyendo

Menda dijo...

Ay el amor, el amor.........

Angie dijo...

Siempre me he preguntado cómo sería el mundo y la civilización dentro de 1000 años.. si estará todo tan mecanizado que hasta los hombres pareceremos robots... Me encantó la frase "caemos a los pies de cualquier innovación que nos traiga el mundo a casa en lugar de salir a descubrirlo por nosotros mismos". Ojalá nunca nos sucumbamos a eso! Con lo bonito que es ir descubriendo cosas nuevas, emociones, lugares, nuevas experiencias, etc..

Pobre de nosotros el día que los hombres intenten convertir el amor en una ciencia exacta...!

Me gustó mucho tu post.
Un beso. Angie.

Rebeca dijo...

Al final, la felicidad siempre reside en las pequeñas cosas, en las que tenemos cerca, en la que nos dan nuestros seres queridos y la que entregamos impulsados por ese sentimiento.

¡Qué poco importa el mundo cuando nos llena el amor!

Yandros dijo...

Borraeso:Como siempre, tan clara y pragmática; o se tiene o no...jajajaj. Un saludo
Gamar: que gran maestro Asimov ¿verdad? Un saludo, compañero de la ficción.
Menda: el amor y sus vicisutudes, tan simple y tan necesario...
Angie:Siempre pensamos en el futuro con robots y mecanismos, pero no será tan malo. Imagina lo que pensarían los griegos y los romanos al ver nuestros coches, ordenadores, teléfonos...y no es tan malo. De todas formas el relato es continuación de otros tres. El año en cuestión es 2.108. Muy rápido hemos evolucionado eh? Pero claro, todo tiene su porqué jejeje
Un saludo
Rebeca: has cogido la moraleja al vuelo. Aunque en realidad no es exactamente así sino más bien: ¡que amargo sabe los grandes logros de la vida sin nadie con quien compartirlos!Un saludo compañera!

temmpus dijo...

Genial! ;)

FBM dijo...

Buena serie. Pero, tal como van las cosas, me temo que cada vez habrá menos matrimonios que puedan ver juntos, no ya a sus bisnietos, sino incluso a sus propios hijos.

Oscuro dijo...

Un relato interesante que te hace reflexionar.

Un saludo

Yandros dijo...

FBM, temmpus y Oscuro:
Bienvenidos al futuro jajajaj
Saludos

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