jueves, 15 de enero de 2009

El Gran Colapso

Algunas cosas no habían cambiado tanto desde la época de Bisab. Recuerdo cuando nos contaba que el Masub se atestaba de gente en hora punta. Claro que entonces no se llamaba Masub, sino Metro. Con los avances en el campo del electromagnetismo, el medio de transporte "ferrocarril" desapareció como tal y hoy sólo quedan algunas máquinas en museos y viejas vías en desuso en aquellas zonas donde aún no se han desmantelado simplemente porque no estorban. Sin embargo, fue gradualmente sustituido por el Magnerail. Las ventajas eran obvias; al no existir contacto entre el medio de transporte y la vía, el rozamiento dejó de ser un obstáculo para la velocidad. No obstante el verdadero "boom" del sistema llegó con los absorbedores de inercia, ya que al principio, aunque no existiera rozamiento, no podía evitarse las desastrosas consecuencias sobre el cuerpo humano de las aceleraciones y desaceleraciones bruscas. El Bisab siempre me dice que le resulta asombroso cómo al Masub puede ponerse a mil kilómetros la hora en una fracción de segundo sin que el cuerpo humano quede estampado en el cristal trasero. A mi sin embargo me asombra el imaginar la masa de gente bamboleándose en un vagón al ritmo de sus acelerones y frenadas.
Con la aplicación del Magnerail a las Megaciudades nacío al Magnerail Suburbano (Masub), que hoy en día todos contemplamos como algo cotidiano pero del que Bisab dice que fué la revolución de las infraestructuras de la primera mitad del siglo pasado. Su aplicación a los vehículos individuales fué uno de los grandes pasos tras el Gran Colapso para comenzar a depurar esos pequeños núcleos de población que existían a principios de milenio y que hoy día son el centro de las Megaciudades. Es asombroso cómo antes la población estaba diseminada por todo el globo y sólo había algunos zonas de gran concentración. El Gran Colapso obligó a concentrar esfuerzos y paulatinamente el ser humano comenzó a comprender la ventaja de la cooperación, no sin antes pasar por la Década Negra, donde las revueltas, avalanchas humanas, migraciones en masa y guerras por acceder a los últimos reductos de las ZEC, (zonas de estabilidad climática), acabaron con millones de muertes y una drástica bajada de la población mundial, mermada por las nuevas pandemias de principio de milenio.
El Masub se detuvo en la parada del Setor 23 del Cuadrante 3. Caminé pensativo hasta la casa elevada sobre el nivel 1 y sonreí. Bisab no había querido acostumbrarse a vivir bajo el nivel 0, tenía demasiados años para cambiar las costumbres, decía.
Mientras accioné el antediluviano mecanismo que Bisab seguía teniendo como llamador, mis pensamientos seguían recorriendo las visiones horrendas de aquella Década Negra.
Me pregunto qué hubiera sucedido si no hubieran aparecido los Eternos...
Este relato es continuación de El pasado palpable

3 comentarios:

Antonio E. Zafra dijo...

Llevo unos dias con mucho trabajo y hasta ahora no me había dado tiempo a leer la continuación jejeje.

Vaya tela como has conseguido hilar una historia tan bien redactada. Es que parece que esté viendo ese magnerail jejeje insuperable la imaginación y tu capacidad para transmitairla a través de las letras.

Lo dicho, soy ya un fan de esta historia, aunque sepa que ahora estás atascado en ella jejeje.

Yandros dijo...

Antonio, ¿pero como tienes tiempo para leer además de las historias del certamen?
Por las noches soñarás con tranvías futuristas, soles radiantes, espejos retrovisores, vasos de cristal y cientos de cosas más.
Muchas gracias. La tercera parte se llama Los Eternos. Hasta que no logre hacerme una cronología algo más ordenada, he de parar porque si no luego no podré hilarlas.
Un saludo!

Antonio E. Zafra dijo...

Es lo que tiene el INEM amigo mio, que te deja mucho tiempo libre jajajaajaja

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