martes, 20 de enero de 2009

Lluvia en la Ciudad

La lluvia nos incita a la relajación, a pensar, a respirar aire puro, a asumir que la naturaleza realiza limpieza y depuración de sus pulmones intoxicados...
Pero esto sucede en el campo. La lluvia en la ciudad, aunque les pese a los bucólicos de paisajes húmedos, es un verdadero asco. Lo siento pero no encuentro un adjetivo algo más literario para describir las sensaciones de pasear o conducir en la ciudad bajo la lluvia, por pequeña que sea. Ayer llovió. Ayer pasaba esto:
  1. La gente se agolpa sobre los coches buscando un refugio conocido. Deciden que para comprar el pan o sacar tabaco no es necesario arriesgarse bajo la lluvia.
  2. La gente camina más deprisa, con los hombros encogidos como si así les cayera menos agua. Se agacha la cabeza y se embiste contra todo aquel que ose cruzarse en su camino hacia la salvación en forma de soportal. He visto choque de cabezas de alces en el National Geograpich menos espectaculares que los empujones de personas, algunas casi humanas, bajo la lluvia de la ciudad.
  3. Los sumideros de la ciudad comienzan a colapsarse a poco que la lluvia dure más de media hora. Pequeños canales de agua surcan los bordillos y van aumentando su caudal. Bolsas de plástico, latas, botellas, colillas, papeles se ven arrastrados poco a poco, y comienzan a salir las vergüenzas que en tiempo seco parecen formar parte de la ciudad y que ahora cuando la naturaleza se depura, refleja lo cívicos que somos con ella.
  4. No me gusta el paraguas. Como consecuencia, me veo indefenso antes las hordas de paraguas a las que no le importa que yo no lleve y que camine bajo los balcones para evitar algo de lluvia. No. No basta con el paraguas. Hay que ir también bajo los balcones, aunque el de enfrente no tenga nada con que cubrirse, aunque tenga que esquivar con movimiento brusco la varilla que peligrosamente acecha su ojo. Es la ley de la ciudad. Coge tu arma o reza.
  5. Los coches, al igual que las personas también quieren ir más rápido. Así, los pequeños canalillos de agua formados junto a los bordillos se convierten en tsunamis en minuaturas contra los viandantes que, razonablemente molestos, agitan el puño y vociferan insultos al coche que se aleja sin ni siquiera pedir disculpas. Lo siento, tu arma es el paraguas, la suya el coche, te gana. Yo ni siquiera tengo armas.

En definitiva, ya que llueva, que llueva en serio, agua a raudales, porque así parece que la gente se lo piensa y sale menos, y así podré pasear tranquilo por la ciudad. Aunque sea en canoa, al menos no peligrarán mis ojos...

Lo sé, David, no se me olvidaba,que además con la lluvia y el paraguas, si llevas bolsas o carpetas es más incómodo fumarse un pitillo. Pero amigo mío, ya sabes que yo no fumo...

4 comentarios:

cristal00k dijo...

He dajado un comentario en la entrada anterior. En cuanto a este, la lluvia en la ciudad es incómoda sin duda. Aún así a mi me gusta... dime rara
Saludos

coco dijo...

Yo tampoco fumo, pero después de leer este post sobre la lluvia (y con la que se nos avecina), me están entrando ganas de fumar, de beber, y de tirarme al tren (de la mujer del maquinista, hablamos en otro post).

Di dijo...

Buff a parte de lo que has dicho a mi me molesta mucho que aunque llueva poco siempre me mojo el bajo del pantalón y se me cala al final hasta el sujetador o al menos esa es la sensación que tengo!!P.D me hizo mucha gracia el chiste que me dejaste en el comentario! Me gusta tu blog, lo visitaré a menudo! (te agrego) Buen finde!!!

Yandros dijo...

Gracias por vuestros comentarios, nacer en este mundo cibernético es duro!
Cristal: A mi también me gusta la lluvia, pero en pequeñas dosis, que lo poco gusta y lo mucho cansa jejeje
Coco: El tren es poco seguro, te sugiero intentar colarte para subir al bus delante de una fila de encantadores abueletes: la muerte a bastonazos está mas que asegurada.
Di:O bien la permeabilidad de tu ropa es asombrosa, o bien mides menos de metro diez y se te junta el bao con el cuello. O bien eres tan exagerada como los de aquí del sur claro...Yo también tengo los bajos de los pantalones harapientos, es lo que pasa por tener una talla más de la que corresponde a tu altura: o se equivocan los diseñadores, o mi peso prima sobre mi altura...hummm. se equivocan los diseñadores jajajajaj
Saludos

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